

El Manchester United se creyó ganador hasta que un golazo del defensa en el último suspiro rescató un punto para el Everton.
Un primer tiempo aburrido, insulso. Y una segunda mitad trepidante. Especialmente los doce minutos finales, incluido el tiempo añadido. Se creyó ganador el Manchester United, hasta que Maitland-Niles cazó un balón suelto en la frontal del área de Lammens para mandar el balón a la escuadra y empatar el partido. Empezó mejor el Manchester United, mostrando intención y buscando rápidamente la meta de Pickford. Fernandes fue quien más cerca estuvo de abrir el marcador cuando apenas se había alcanzado el octavo minuto de juego. Shaw encontró espacio por la derecha y colgó un balón que Mbeumo cabeceó atrás, hacia el punto de penalti, donde Fernandes se inventó una volea que dio contra el travesaño. Y nada más. Faltó chispa, escasearon las ocasiones en un partido reñido y sin chicha. Barry, al borde del descanso, trató de poner al Everton por delante, pero su cabezazo, a centro de Rohl, salió por encima del larguero. Mbeumo sorprendió en el primer minuto de la reanudación. Recibió en la banda dereche, desde donde arrancó trazando una diagonal hasta la frontal del área ante la pasiva mirada de la zaga local. Disparó con el interior, cómodamente, lejos del alcance de Pickford. Quiso reaccionar el Everton, pero no supo muy bien cómo hacerlo, topándose una y otra vez con la defensa del United. Hasta que Grealish ingresó en el partido superada la hora de juego. Se echaron adelante los toffees, que entonces sí empezaron a poner a Lammens en apuros. El duelo entró en el tramo final, y George empató finalmente el marcador. El extremo encaró a Shaw y sacó un disparo cruzado que pilló a Lammens desprevenido. La igualada parecía definitiva, tanto como la victoria del United cuando Sesko puso a los mancunianos por delante en el minuto 88 cabeceando un centro de Shaw al corazón del área. Sin embargo, el Everton no bajó los brazos y empezó a acumular hombres frente a la meta de los red devils. Fue así, en la última jugada del duelo, ya en el quinto minuto del añadido cuando Maitland-Niles recogió un balón suelto en la frontal del área rival tras un centro de Hackney, un mal control de Dewsbury-Hall y un peor rechace de la defensa del United. Maitland-Niles disparó de primeras, con efecto, con calma pese a los nervios que desbordaron el Hill Dickinson Stadium. Mandó el balón a la escuadra para rescatar un punto y frustrar al United.
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