

A partir del próximo 1 de enero, entra en vigor un nuevo reglamento de traspasos de jugadores que se aprobó días antes del inicio del Mundial.
El mercado del fútbol del verano 2026 va a ser el último tal cual se ha entendido el panorama de transferencias hasta ahora. Se han terminado escenas como las vividas en los últimos años en las que los clubes se han podido amparar legalmente en el pago íntegro de una desorbitada cláusula de rescisión o en una simple negativa a rechazar cualquier negociación. Dando la espalda a situaciones concretas, la realidad dice que, a partir del próximo 1 de enero, entra en vigor un nuevo reglamento de traspasos de jugadores que se aprobó días antes del inicio del Mundial y que ha pasado de puntillas. Con el nuevo año entrarán en vigor las modificaciones del artículo 17, cuyo punto de partida es que todas las competiciones deben adaptar aquello de incluir una cláusula de rescisión en los contratos entre futbolistas y clubes. Esto es un triunfo del modelo que lleva décadas funcionando en España y que muchos países se han resistido a implantar. El precio de la libertad del futbolista en forma cláusula tiene que ser razonado y acorde a la operación de llegada del futbolista y al sueldo que se pacta, un cambio que viene motivado por el caso de Lass Diarra. Lo de plantear una situación límite ya era algo que existía, pero los criterios para valorar el precio del cambio de equipo eran amplios, poco concretos y se aventuraban en un proceso largo antes de una resolución del mismo. A partir de la entrada en vigor del cambio de artículo, prevalecerá el equilibrio y la resolución de los casos que se puedan dar en topes de 45 días. El nuevo panorama invitará a buscar una resolución justa entre todos los baremos que rodean a una operación de traspaso de un jugador. ¿Qué baremos se aplicarán para cuantificar el término de la relación entre club y futbolista? Valoración residual del contrato, sueldo pendiente y dos variables, como son lo que costaría reemplazar la pérdida del jugador y posibles daños estructurales al club, así como se penalizará conductas fuera de lugar por ambas partes. En los nuevos contratos que se firmen a partir del 1 de enero, ambas partes deben entender que la lógica es lo que debe prevalecer. Las cláusulas abusivas se han terminado. Dejan de tener sentido las ya existentes y sin lugar en los nuevos contratos. Esta vuelta de tuerca del reglamento de transferencias fue aprobada por el Consejo de la FIFA con el respaldo de los sindicatos de futbolistas Entrará en vigor con la llegada del nuevo año. El fútbol busca la coherencia y poner fin a situaciones de abuso.
Манчестер Юнайтед
Реал Мадрид
Барселона
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