

Un gol del lateral da la victoria al Sevilla y deja al borde de la destitución al técnico del Valencia y coloca arriba en la tabla a los nervionenses.
Hay posibilidades de que Carlos Corberán escribiese en Nervión el epitafio de su (primera) etapa como entrenador del Valencia. Curiosamente, el de Cheste ‘echó’ al entonces técnico sevillista Matías Almeyda el año pasado, tras tomar el Ramón Sánchez Pizjuán. Esa vez perdió, aunque en realidad no lo mereciera (tampoco ganarlo) demasiado. Decidió un gol de Juan Iglesias. Quien a hierro mata... Se libró Rodri Hernández de andar por el banquillo (o en la grada), porque esta vez se tendría que haber mordido la lengua, en plural además. Malísimos, nefastos ambos equipos, sobre todo en la primera mitad. Aunque había modificado su defensa con las entradas de Tárrega y Gayà y un cambio de dibujo (de cinco a cuatro), el Valencia no mejoró mucho las prestaciones respecto al que cayó goleado la semana pasada, con una evidente diferencia: este Sevilla no tiene absolutamente nada que ver con el Barcelona. Más allá de la lesión de Tárrega, sustituido por el chaval Córdoba antes de la media hora, no hubo antes del descanso momentos merecedores de nombrar en una crónica. Si acaso, un posible penalti sobre Stassin que el VAR no vio necesario revisar. Curiosamente, Luis García Plaza había hecho más cambios que su rival. Y eso que llegaba tras empatar con mérito y buenas sensaciones, con uno menos casi toda la segunda mitad, en Cornellá. En el once, los tres últimos fichajes nervionenses: Fofana, Stassin (goleador en Barcelona) y Félix Correia, este último debutante. Sobre Félix, por cierto, surgió cierto runrún de la grada después de un comienzo pésimo, aunque se entonó algo justo antes y después del descanso. Un descanso después del que el Sevilla llegó algo más a las inmediaciones de Dmitrievski, porque menos era imposible. A destacar, dos córners seguidos: en el primero, el portero macedonio tuvo que desviar un cabezazo de Kike Salas; el segundo lo estrelló Stassin en el pal, antes de que Fofana, desde dentro del área y con algo de libertad, pusiera de nuevo a prueba al guardameta del Valencia. Otorbi devolvió el maderazo en el mejor, casi el único acercamiento digno de mención visitante en todo el partido, cuando quedaban poco más de 10 minutos para el 90′. El encuentro iba a decidirse por detalles como los que marcaron el tanto de la victoria local, en el 84′. La colgó Kochorashvili, rompió el fuera de juego Gayà, cabeceó Iglesias y parece que se la comió algo por arriba Dmitrievski para que Corberán enfile el patíbulo y el Sevilla comience a saborear el fin de semana en puestos Champions. Quién lo hubiera dicho el año pasado.
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