

Niño castigó en los últimos minutos al conjunto vigués, que se equivocó especulando con la ventaja otorgada por el tanto de Jutglà. Aspas se lesionó
De los cinco equipos que se presentaron esta jornada sin estrenar su cuenta de victorias, dos se enfrentaron en Balaídos y ambos siguen perteneciendo al club de los que no saben ganar. El Celta pocas oportunidades más fáciles va a tener que la desaprovechada contra el Málaga para romper su mala racha de inicio de temporada. Ante un inocente rival que puso una alfombra roja para que los celestes lanzaran claros contragolpes, los pupilos de Claudio Giráldez especularon en los últimos minutos y, como acostumbra a suceder, el castigo les llegó a balón parado. Adrián Niño marcó de cabeza en un córner y anuló la ventaja que manejaban los locales gracias al tanto de Jutglà. Por si el varapalo no fuese suficiente, a renglón seguido se lesionó Iago Aspas. No hubo regreso a Vigo de Carlos Dotor por un virus gastrointestinal. El centrocampista tuvo que ver por la tele como sus antiguos compañeros y los actuales salieron con el freno de mano echado debido al calor. El balón empezó a rodar a las 14:00 horas con el termómetro marcando 30 grados. El público que optó por ir al estadio olívico en vez de pasar un domingo de playa se tiró de los pelos durante los primeros 20 minutos. Aparentemente, no pasó nada. Sin embargo, todo era parte del habitual plan inicia diseñado por Giráldez. El Celta estaba esperando su momento, a las pérdidas del Málaga. Y así empezaron a caer las ocasiones. La más clara una de Sergio Carreira, que tras regatear a Rafita no pudo en el mano a mano con el meta Alfonso Herrero. “No hemos venido a Vigo a regalar tres contras”, alertó Funes en la pausa de hidratación, una advertencia de la que sus jugadores no tomaron nota y el 1-0 llegó tal y como se temía el entrenador visitante. Ilaix Moriba le robó la cartera en la medular a Dani Lorenzo y lanzó a Jutglà. El atacante catalán decidió jugársela pese a que iba escoltado por los Hugos y le salió de cine. Burló a Pablo Martínez y con un disparo ajustado desde la frontal dejó de piedra a Herrero. Muy buen gol, de calidad. Primera diana en su cuenta personal del ex del Barcelona en lo que va de Liga. Jutglà estaba crecido e inició el segundo tiempo con un intento de jugada maradoniana. El Málaga había cambiado en el descanso a Ramón por Galilea, pero no reaccionó. Sí que tuvo efecto inmediato la entrada de Swedberg, que nada más saltar al terreno de juego se encontró un tremendo regalo de bienvenida de Izan Merino. Herrero mantuvo vivo a su equipo al evitar el gol del sueco. Perdonó el Celta y en el tramo final se dedicó a especular. De Radu no hubo noticias hasta el minuto 80. Primero lo probó Larrubia y tres minutos más tarde Pablo Martínez. El disparo del centrocampista lo envió a córner y en ese saque de esquina Niño, que llevaba un cuarto de hora en el partido, anotó el empate. Una vez más el balón parado, el eterno punto débil de los de Giráldez. Inmediatamente compareció Iago Aspas como si fuese el Cid Campeador y con un remate genial estuvo a punto de hacer el 2-1. Herrero tocó lo justo para que el balón no entrara por la escuadra y en su inverosímil definición el capitán céltico se lesionó. No corren buenos tiempos por Balaídos.
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