
El portugués ha sido fundamental en la renovación del brasileño. Le ve en todo momento como una pieza crucial de su nuevo proyecto.
Ha sido una renovación kilométrica, por momentos laberíntica. Con un runrún creciente que ha sido apagado por un deseo común: seguir de la mano. Lo quería el Madrid, de ahí esa última mejora en la propuesta; lo quería Vinicius, de ahí que apretase la mano del club en una cantidad menor a la demandada inicialmente. Para eso están las negociaciones, para negociar. Y se llegó al punto común, a un lazo que se ahora se extiende hasta 2032. Pero en este último acelerón, el definitivo, había una nueva incógnita en la ecuación, que ha terminado resultando capital: José Mourinho. No ha sido mago sacando una renovación de la chistera, ni mucho menos. El resto de factores han sido los que han decantado la balanza. Pero la influencia del portugués ha sido muy importante para terminar de decantarla. Para Vinicius, sentirse importante, querido y pivotal en el nuevo proyecto no solo era fundamental, sino ineludible. A la altura de encontrar ese entendimiento económico que llegó finalmente el miércoles. Y así será, esa es la idea del técnico de Setúbal y así lo ha transmitido. No es casualidad que en el mensaje de agradecimiento de Vini tras la oficialidad apareciera, además del “presi”, “Juni”, “José Ángel” y “los jugadores”, también él: “Mourinho”. Mourinho quería que su Madrid fuese con Vinicius y así será. Con uno de los futbolistas sobre los que quería construir. Por esas características que se recitan de memoria, su capacidad para cambiar partidos de manera autónoma y una verticalidad perenne que para el técnico son la base de su plan. Ya tuvieron una conversación durante el Mundial. Vini recibió la llamada de Mou como primera toma de contacto. Sin centrar la charla en nada particular ni en temas de futuro, solo como punto de partida. Y la sintonía entre ambos ha sido estupenda desde el primer momento. Ahora el reto es doble. El uno, recuperar al futbolista que acarició el Balón de Oro de 2024. Y todas las partes están convencidas de que pueden crear el ecosistema ideal para ello. Para que las cifras de Vini vuelvan a ir de la mano de las sensaciones. Porque sus números no se resintieron tanto el curso pasado: 22 goles y 11 asistencias. Su quinta temporada superando la veintena y generando más de diez tantos extra, ya sea a través de asistencias o penaltis forzados. Pero fue una campaña convulsa. La falta de entendimiento con Xabi Alonso, llevado al límite con el episodio del Camp Nou, marcó el inicio. Y aunque Arbeloa sí apostó por el de manera fehaciente y le reforzó en el discurso público repetidamente, Vini afronta la 2026-27 con aires de reválida, de revancha personal. También después de un Mundial, al cobijo de Ancelotti, que comenzó siendo ilusionante y terminó en sonoro varapalo con aquella derrota ante Noruega en octavos. Ahora, con su renovación bajo el brazo y alineado con Mourinho, vuelve a sonreír. Y ese otro reto, este de Mourinho, es lograr que toda la constelación encaje. Que Vinicius y Mbappé vayan al unísono y no sea dos cracks con melodías distintas (sobre el campo). Que Bellingham, otro tenor, mantenga ese rol supremo que ha mostrado en el Mundial, similar a aquel Jude que conquistó al Bernabéu en su arranque de ensueño. Que ellos sean los líderes de este nuevo Madrid que se ha quedado sin Rodri, pero que ha sufrido una gran metamorfosis. Que añade a un puñal como Diomande a la ecuación, en cuyo fichaje también ha resultado clave el portugués y se deseo. Y para que todo funcione, Mou sabe que necesita a todos entendiendo la partitura de la misma manera. Empezando por Vinicius. Por eso apostó tanto por su renovación.
แมนเชสเตอร์ ยูไนเต็ด เอฟซี
เรอัล มาดริด
เอฟซี บาร์เซโลน่า
ความคิดเห็นทั้งหมด