
La leyenda italiana se pronuncia sobre los líos de su federación para contratar un nuevo seleccionador (Mancini) tras la negativa del entrenador catalán.
Ha preferido huir del ruido para hablar de lo que mejor sabe, sí. Porque una charla con Beppe Bergomi (Settata, 1963) sobre el Mundial es como departir con Noé acerca del agua. Conoce todo, desde sus intersticios más recónditos hasta eso que, lógicamente, aprecian quienes no han intimado con ella. Lo zio, como le apodan en Italia, lo ganó con tan solo dieciocho años. A partir de entonces, labró a fuego una historia legendaria como capitán del Inter. La conversación con AS, además, es pertinente más allá del éxito protagonizado por esta España solidaria, afilada y punzante que conquistó Nueva York. Se produce, por si fuera poco, cuando la Federación Italiana de Fútbol atraviesa un clima de efervescencia perpetuo que -más allá del boicot a Pirlo por el sponsor de apuestas ruso- comenzó hace días en realidad… Justo cuando trató de convencer a Guardiola para que aceptase ser seleccionador. Ahí se originó un cisma que ha dejado el país -hoy- prácticamente en un estado de sitio a nivel político y deportivo. Todos contra todos diciendo lo contrario de lo que se piensa, y al revés. En plena crisis de identidad alentado por un huracán, la caja de pandora se abrió cuando Maldini y Leonardo pusieron sobre la mesa los nombres de Ancelotti, pero sobre todo el de Pep. Ahí, los más puristas (Capello, Rivera…) creyeron que en caso de restaurar la Capilla Sixtina no se podía llamar a Pablo Picasso. Debía ser un discípulo de Miguel Ángel, y si era toscano mucho mejor. No querían implosionar con una nube diferente. No querían mancillar la historia; tampoco alterar la sacralidad del lugar. La Fumata Negra abrió, sin embargo, las grietas de un lugar invertebrado, cogido por alfileres y construido entre socavones. Lo que vino después -un escarnio gratuito protagonizado por una opinión pública que se siente engañada- se resume con una canción de Mina: “Este amor murió antes de nacer; Es necesario acabarlo ya”. Porque el problema de Pirlo no era Putin, sino la alargada y asfixiante sombra de Pep, un fantasma utópico que ha descosido las costuras. Esto que lees, por lo tanto, corre el riesgo de ser papel mojado ya. Quizás en horas. Huele a sangre, y el contrato -además- ha sido devorado por la letra pequeña. Hoy Mancini; mañana Thiago Motta o Conte, quién sabe si Ranieri (de momento, director deportivo) como bombero… Ahora se entiende mejor que Bergomi prefiera ceñirse a conceptos esenciales más que a nombres. Se trata de salvar la especie humana del diluvio. Fútbol mediante, porque siempre eso es. ¿O no? Deje, sin embargo, que comience por aquí: ¿Era necesario llamar a Guardiola sabiendo que él quería descansar y, por lo tanto, cualquier hipotético plan B sonaría a parche? Hacerlo público, además. La comunicación ha dejado mucho que desear. Era el mejor. Creo que hicieron bien en intentarlo. Luego, bueno, hay que respetar su decisión. También te digo que si hay alguien capaz de concretar ese golpe maestro es Maldini. Sí, Paolo con Leonardo. Pep Guardiola era el elegido para este cambio radical que tenían en mente en el fútbol italiano. Lo de Andrea Pirlo saltó por los aires, pero no me quiero detener ahí. Es una farsa. Nadie, salvo Maldini, lo quería, y las razones eran estrictamente deportivas, técnicas y tácticas. Huyendo de la polémica para centrarnos en lo puramente futbolístico… ¿Italia debe copiar el modelo, la praxis española o tratar de ser ella misma? España no ha ganado por casualidad. Son ya veinte años que vence. Sí, puede atravesar breves momentos de crisis, pero tendencialmente son dos décadas que está ahí. Ha hecho historia, y claro que sería un modelo a seguir. Creo que en pasado Italia trató de imitarla de alguna manera, pero somos Italia. Tenemos que encontrar, una vez más, nuestra cultura e identidad. ¿Por qué lo de España no es casualidad? Estos chicos lograron la Eurocopa Sub’19. Además, el seleccionador ya les tuvo en las inferiores, y después se los encontró de nuevo en la absoluta. No es casualidad porque en España tienen la valentía de apostar por los más jóvenes. Son pacientes con ellos. Lamine, Cubarsí… Chicos preparados para ganar un Mundial con diecinueve años. Hay algo clave, un momento que supuso un antes y un después. ¿Cuál? Johan Cruyff. Su llegada supuso un cambio total en el fútbol español. También en las canteras. Tenemos que forjar una identidad, pero no la española sino la nuestra propia. Se necesita tiempo y paciencia para el cambio. Pau Cubarsí. ¿Qué opinión le merece? Usted, que también lo ganó -como titular- jugando atrás en una línea de cinco, junto a Collovati, Scirea, Cabrini y Gentile. En la portería, el portentoso Zoff, con cuarenta años. No hay secretos. España es valiente porque deja que los jóvenes se equivoquen. Te pongo un ejemplo: comenté en Champions (Sky Sport) el partido entre el Barça-Atlético, ida de cuartos de final. Pau fue expulsado antes del descanso. ¿Qué pasó? Nada, por suerte. Ningún pánico, nada de castigos, nada de decir “es joven, mejor poner a uno más experto la próxima vez”. No, por suerte siguió jugando los siguientes partidos. Eso es tener coraje. Italia dejó de comportarse así. No les permitimos fallar. Volviendo a Cubarsí, es top. Lee bien los partidos, las acciones individuales, es rápido, tiene dominio de balón, sabe jugar en largo… Lo tiene todo. Se lo merece, pero también quien le dijo esto: “Juega, equivócate y vuelve a jugar”. Es un chico predestinado. Ahí, entonces, la medalla es para De la Fuente y el Barça en general. Primero Xavi; después Flick. Por cierto, cuando Guardiola sonó como futuro seleccionador parte del país no estaba de acuerdo. Gianni Rivera no le quería, Fabio Capello apostaba por Conte, otros -como Mazzola- por Franco Baldini (Sub’21) por ser federal… Al final, Roberto Mancini, quien ya estuvo. Más allá de nombres, ¿usted qué opina? Lo digo porque muchos tildaban esto de herejía. Parecían imputarle que no era italiano. ¿Quiénes son los seleccionadores de Brasil e Inglaterra? No es esta la cuestión. Lo importante es tener un proyecto, crear una identidad fuerte que pueda amalgamar todas las categorías. Para mí, Guardiola era la primera opción en ese sentido. Después de la revolución Sacchi en los ochenta, viene Guardiola. Con esto no estoy poniendo en discusión la capacidad de otros. No me fijo en si son o no italianos. Si el mejor o los mejores se pueden fichar, pues que así sea. Sin mirar dónde nació. Esto vale para siempre. De hecho, históricamente en Italia han triunfado -también- seleccionadores extranjeros en otras disciplinas deportivas. Tanjevic en basket, Julio Velasco en voleibol… Por cierto, ¿Para usted Guardiola es la continuación de Cruyff? Sí. Lo que más me gusta de él es su capacidad de adaptación, de cambiar, de ser camaleónico. No es el mismo que el del Barça. Todos los sabemos. Está siempre atento al cambio… Es más, lo anticipa él mismo. Forma parte de su manera de ver el fútbol. No es un técnico anquilosado a una manera. No, le va añadiendo a la misma muchos matices y aditivos. Cada vez más. Cambia, en definitiva. No para de innovar. De alguna manera, anticipa todo. Me encanta Guardiola. Le tengo muchísima consideración. España, Alemania, la Premier… Se ha ido adaptando sin dejar de ser él mismo. Agradeció la oferta italiana, pero no se sentía con fuerzas ahora ¿Le conoce personalmente? Usted entrena en categorías inferiores del Inter. Sí, claro. Cuando dirigía al Bayern fui a visitarlo en alguna ocasión. También, como comentarista, he ido a Manchester para los partidos del City. Le conozco, le veo… Es pasional, único, capaz de todo. Hasta el nombramiento final, otro de los debates candentes en los últimos días en Italia (antes del terremoto Pirlo) era si el técnico, en caso de ser italiano, debiera ser federal (tipo Luis De la Fuente) o no. Más de clubes. Usted, que ganó con Bearzot, ¿qué opina? En ese caso, habría sido el último interino, Baldini (seleccionador Sub’21). Lo pidió Sandro Mazzola en el diario Repubblica. En nuestra historia, hasta un cierto punto optábamos por técnicos federales: Bearzot, Ferruccio Valcareggi, Azeglio Vicini… Luego, decidimos cambiar. ¿Por qué? Para los que no lo entiendan, por técnico federal entendemos entrenador forjado en las categorías inferiores de una selección. Lippi, por ejemplo, alzó el Mundial sin ser federal. No sé el motivo. Recuerdo cuando, con Cesare Maldini, ganábamos muchos Europeos Sub’21. Muchos seguidos, sí. ¿Lo recuerdas? Bien, la mayor parte de esos chicos que tenía Cesare ya jugaban en Serie A desde hacía tiempo. Hoy es todo lo contrario. Solo dos o tres, como mucho. El resto se tienen que marchar a otras ligas, que no digo sea un error… Es experiencia, pero no sé. Se ha perdido un step. Roberto Mancini (tras las dimisiones de Leonardo y Maldini) tiene trabajo. El último gatillazo fue de órdago. Me interesa su visión sobre cómo recuperar ese peldaño. Es la clave. La base de todo más allá de figuras. Nos falta ese peldaño. Ese que, antes, dominábamos como nadie. En ese caso, es importante la figura de un hombre como De la Fuente en España. Los conoce de memoria. Sí, muchos acortaron los tiempos, pero los conoce como nadie. Esto marca la diferencia. Todos comparten conceptos que ya están memorizados. España tiene una línea muy clara. Goza de gran recorrido. Sabe qué guía coger. La clave es entender cómo han llegado hasta ahí para poder aplicarlo con nosotros. Con nuestra historia, estilo y filosofía general. Más allá de nombres.
แมนเชสเตอร์ ยูไนเต็ด เอฟซี
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