
Es hora de valorar como merece la Liga, con el viento favorable del Mundial y el prestigio que concede.
La Liga española se enfrenta desde hace años, aproximadamente desde que finalizó el duelo Messi-Cristiano Ronaldo, a un doble problema de valoración. El primero es de orden mercantil. La Premier League se ha convertido en el terco destino de billonarios estadounidenses, que desembarcan en el fútbol inglés sin reparar en gastos. El último es Jeff Bezos, propietario de Amazon, dispuesto a controlar el 40% del Liverpool. Es evidente que la Premier es un fantástico producto comercial, bien vendido y mejor empaquetado. No tiene rival en Europa, pero esa realidad proyecta una mirada falsa, deformante, de la Liga española. Hace un año, en la primera fase de la Liga de Campeones, los cinco equipos españoles disputaron 10 partidos contra seis rivales ingleses: Arsenal, Manchester City, Liverpool, Chelsea, Tottenham y Newcastle. El balance fue demoledor: nueve victorias inglesas y una española, la del Barça en Newcastle. Se acentuó el mantra que temporada tras temporada se escucha en los medios españoles: la Liga está de capa caída, es un campeonato decadente y aburrido. Este empeño en flagelarse no se corresponde con la realidad. El balance de este siglo, incluidos los últimos años, indica un excelente comportamiento de los equipos españoles en las competiciones europeas. Sin embargo, persiste la tentación del menosprecio. El oropel inglés puede con todo, a pesar de las quejas que allí se escuchan sobre la regresión del fútbol en la Premier, donde se incrementa el porcentaje de pelotazos, aparatosos saques de banda al viejo estilo Stoke City y la obsesión por el aprovechamiento del balón parado. El Arsenal, actual campeón y, por lo tanto, marcador de tendencias, anotó el 35% de sus 71 goles, sin contar penaltis, en esta clase de jugadas. Excepto el Real Madrid, el Barça y, en cierta medida, el Atlético de Madrid, los clubes españoles no pueden competir con los ingleses en el mercado, pero esa obviedad no oculta la riqueza futbolística de la Liga. Es un campeonato que destaca por la diversidad en los estilos, la abundancia de magníficos jugadores, la aparición constante de jóvenes talentos y la excelencia en la formación de futbolistas, una constante española reiterada en la Selección y sus sucesivas categorías. Esta Liga comienza con 18 jugadores que han ganado el último Mundial -el 70% de los convocados por Luis de la Fuente-, una cifra similar a la de internacionales ingleses en la Premier League, frente al escueto número de franceses (siete) que figuran en Ligue 1. Les veremos cada jornada en seis equipos: Barça, Atlético de Madrid, Athletic, Real Madrid, Real Sociedad y Celta de Vigo. Estos futbolistas juegan en España, son admirados en la escena internacional y funcionan como vanguardia del campeonato del país que este verano ha ganado el Europeo Sub-19 y uno de sus equipos, el Real Madrid, se ha llevado la Youth League. No se trata de una anomalía. España es la mayor potencia del fútbol juvenil europeo y la Primera se nutre con una regularidad pasmosa de sus canteras. Es raro pensar en una Liga declinante con una base tan amplia de magníficos jugadores, incluidas algunas de las estrellas internacionales más cotizadas del panorama mundial, competentes entrenadores, más solicitados que nunca, y una saludable variedad de propuestas futbolísticas. Sobran razones para apreciar la Liga española, disfrutarla sin complejos y olvidarnos de los ejercicios de autoflagelación.
แมนเชสเตอร์ ยูไนเต็ด เอฟซี
เรอัล มาดริด
เอฟซี บาร์เซโลน่า
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