
Vinicius regresó al Bernabéu tras firmar su renovación. Marcó, asistió, fue pitado y ovacionado. Ha asumido su nuevo rol por detrás de Mbappé y Bellingham.
Temporada nueva, Vinicius nuevo. Y no solo por fuera, sino también por dentro. Tras poner fin al culebrón y firmar su renovación hasta 2032, afronta su novena temporada vistiendo de blanco. Lo hace con un rol diferente al de las anteriores; ya no es el único líder y la pieza angular del proyecto. Ahora, las estrellas que más brillan sobre la galaxia del Bernabéu tienen nacionalidad francesa y británica. Se trata de Mbappé y Bellingham. Ambos parten como las dos figuras más destacadas del nuevo Real Madrid de Mourinho. Y así se han encargado de demostrarlo en los dos primeros partidos de Liga. Ante el Espanyol, el 5 abrió el marcador con un cabezazo que recordó al Bellingham de su primera temporada. Cuatro días después, la Real Sociedad sería víctima de su nueva mejor versión: dos asistencias y un despliegue físico abrumador bastaron para provocar el reconocimiento del Bernabéu. El francés, por su parte, estrenó su particular cuenta goleadora en esta temporada con un hac-trick que pulverizó al equipo txuri-urdin. Ante tales actuaciones, a Vinicius solo le queda aceptar su nuevo rol. Un cometido que, de hecho, ya asumió al ampliar su contrato. El 7 madridista sabe que, para reencontrarse con su mejor versión, necesita liberarse de cualquier comparación con sus compañeros. Y eso es lo que ha hecho. La relación entre Vinicius y el madridismo no pasa por su mejor momento. En los últimos meses, la complicidad que ambos compartían se ha visto dañada a consecuencia del insuficiente rendimiento deportivo tanto del equipo como del jugador. Además, el suspense en torno a su renovación avivaban una llama que, pese a que tras la firma parecía estar apagada, prendió de nuevo el pasado miércoles. Después de varios intentos fallidos, parte del público del Bernabéu volvió a hacer resonar unos pitos que no tardaron en desaparecer. Un gol y una asistencia para sentenciar el partido ante la Real bastaron para que en Chamartín se volvieran a escuchar aplausos hacia el brasileño. Y como más sabe el diablo por viejo que por diablo, Mourinho decidió cambiarlo inmediatamente para que recibiese la ovación de su afición. “Nunca hubiera sacado a Vini sin el gol, sin el feeling positivo. He pensado que sería bueno quitarle después del gol. Era bueno sacarlo para sentir el cariño de la gente”, confesó el luso al término del encuentro. El técnico madridista sabe que gran parte de las aspiraciones de su equipo pasan por recuperar el mejor nivel del brasileño. Por ello, Vinicius acepta su nuevo rol y resetea con el fin de volver a brillar.
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