
Mourinho y su staff están inculcando el enorme peso de los tres próximos compromisos: salir del derbi en alto y consolidar mientras se pare la Liga.
El derbi del Metropolitano arrojará un primer parcial de este Real Madrid 2.0 de Mourinho. Cómo llegar a él y aún más importante, como salir de él, sobrevuela Valdebebas. Por eso Mourinho y su staff llevan semanas obcecados con una idea y transmitiéndosela a los jugadores: llegar al parón de selecciones en alto. A ser posible, muy en alto. En otras palabras. Ganarlo todo hasta ese enfrentamiento y, ahí, dar un golpe en la mesa. La Cartuja y el Rayo en el Bernabéu, para un soñado cinco de cinco en Liga que permita asentar mejor las bases iniciales que se están trabajando: como este nuevo sistema defensivo que sumó ante el Málaga la portería a cero, el estado de jugadores por terminar de poner a punto (Diomande)... También deja la pelota en el tejado del equipo. Si “el hambre” que como dice Courtois tiene y muestra la plantilla sigue ahí, vivo y funcionando. Mourinho insiste en que vio superficialmente la temporada pasada del que es ahora su equipo, para evitar comparaciones. Acababa de aterrizar en un convulso Benfica pero seguro que de alguna manera le echó el ojo al 5-2 que encajó Xabi Alonso en los dominios colchoneros. El principio del fin. Aquello sigue muy vivo como paralelismo de advertencia, porque tambaleó un proyecto recién nacido y necesitado de asentarse. Parecido al enorme reto que afronta ahora Mou y en el que ha comenzado con buen pie. Por eso mantener el estado de felicidad actual es apremiante. El derbi es la frontera, porque después viene un parón que puede ser feliz o muy árido. Y crece la exigencia porque se reducen las jornadas para poder trabajar en el laboratorio de Valdebebas. Lo dijo Mou con un punto irónico antes de la previa contra el Espanyol. “Entramos en un periodo de partidos cada tres días y luego se van, entre comillas, tres semanas de vacaciones... Nunca se sabe cómo volverán”, avisó. No es baladí, pero al menos dentro de la diáspora parece que podrá contar con algunas piezas que a priori deberían no estar. Rüdiger se quedará en Valdebebas tras renunciar a Alemania y Huijsen es previsible que no retorne aún a la Selección en esta primera convocatoria post Mundial aunque su inicio de curso sea tan notable. Queda por ver la postura de Tuchel con Trent y la de Ancelotti con un Endrick, aún por volver de sus problemas musculares, aunque Mou avisó de su buena sintonía con el italiano. Serán semanas sin competición pero con miga. También habrá nombres que tendrán esas semanas para seguir adaptándose a su nueva vida en clave blanca, como Espí, y nuevos proyectos a pulir, como Sergio Martínez...
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