
Los «gunners», tras invertir más de 200M€, pensaron en Vinícius, primero, y Julián Álvarez, después, como fichajes estrella del verano.
“Estamos muy activos, intentando mejorar y hacer evolucionar al equipo, eso está claro. Esperamos que haya movimientos en las próximas semanas. Obviamente, queremos mejorar, como todo el mundo, y basta con echar un vistazo al mercado de fichajes y a nuestros rivales para ver lo que estamos haciendo. No nos quedaremos de brazos cruzados y tenemos muchas ambiciones con respecto a lo que queremos hacer”. Estas declaraciones de Mikel Arteta el día 1 de agosto, tras el primer amistoso de pretemporada contra el Girona, dispararon el hype de la parroquia gunner. El de 2026 fue un verano movido en el norte de Londres. Con los números en la mano, el 3º de mayor inversión (más de 220 millones de euros) de las últimas 10 temporadas. Se compró en propiedad a Piero Hincapié (40M€), Christos Tzolis (40M€) y Ezri Konsa (60+5M€) aterrizaron para fortalecer, aún más, el ataque y la zaga gunner, y tras un largo culebrón, Bruno Guimarães (87,5M€) fue anunciado. Lo que nunca llegó fue el tan ansiado y deseado bombazo. Ni siquiera una guinda con la Andrea Berta cerrase una planificación brillante. Pero es que el Arsenal quería una “Superestrella”, que cantaría Aitana, o nada. El vigente campeón de la Premier League sabía dónde se metía cuando, se pronunciarse públicamente al respecto, fijó en Vinícius Junior, primero, y Julián Álvarez, después, sus grandes objetivos de la recién concluida ventana estival de traspasos. Más allá de la importante suma de dinero que debían poner encima de la mesa de Real Madrid o Atlético para hacerse con sus servicios, morterada (en torno a 150 millones de euros) de la cual disponían los gunners, la dificultad de sus fichajes recaía en que ponerse a las órdenes de Mikel Arteta era un factor clave pero no el primer gran deseo de brasileño ni de argentino. De igual manera que para incorporar a Vinícius el Arsenal debía esperar a que las negociaciones entre el extremo y el Real Madrid para su renovación no llegasen a buen puerto, una posible llegada de La Araña al norte de Londres dependía de que Julián Álvarez estuviera por la labor de retrasar su soñado fichaje por el FC Barcelona... y recalar en el Emirates Stadium. De ahí que, entremedias, los gunners también pensaran en Kenan Yildiz, de la Juventus de Turín. La lesión que le tendría apartado de los terrenos de juego hasta octubre llevó rápidamente al Arsenal a descartar cualquier ofensiva por el atacante turco. En ambos casos, la postura del Arsenal fue parecida: espera activa. Al acecho, aguardando un resquicio de dudas, sin precipitarse ni actuar a la ligera. Una estrategia que, vistos los resultados, hay quienes podrían tildar como “fallida”. Pero nada más lejos de la realidad. Tanto el de Vinícius, cuyas negociaciones parecían enrocarse, como el de Julián Álvarez, que tensó la cuerda durante semanas, habrían sido un golpe encima de la mesa, pero Mikel Arteta, siempre ambicioso, nunca hizo de menos a su plantilla dejando entrever que necesitaba refuerzos. Todo lo contrario. “Estoy muy contento con nuestra plantilla y nuestro principal objetivo es hacer mejorar a los jugadores que ya tenemos, porque son muy buenos”, fueron las palabras del técnico guipuzcoano en rueda de prensa, a pregunta de AS y Cadena SER, sobre la necesidad, o no, de incorporar un delantero... del tipo Julián Álvarez. Mikel Arteta siempre defendió que, la suya, “es la mejor plantilla que tenemos o que creemos que podríamos tener”. Lo único que queda, especialmente en la afición, es el amargor de no haber disfrutado, durante el Deadline Day, de un anuncio ‘bomba’. Ese fichaje que sacude el mercado y cambia pronósticos. Si el pasado 6 de agosto se puso fin al ‘culebrón Vinícius’, cuando el Real Madrid oficializó su renovación hasta 2032, el ‘caso Julián Álvarez’ se prolongaría algo más. Un jugador cuyo interés, el del Arsenal, no nace este verano. Tras semanas de mucho y excesivo runrún, David Ornstein, periodista de The Athletic, dio casi por cerrado el capítulo con La Araña cuando afirmó, a tres días del cierre de mercado, que “hay pocas posibilidades de que Julián Álvarez fiche por el Arsenal”. En el Emirates Stadium, perfectamente sabedores de que el sueño del ariete argentino era vestir de blaugrana, nunca fueron especialmente optimistas con la posibilidad de incorporar a sus filas. Eso sí, nunca perdieron la esperanza. Al menos, hasta que un resignado Julián Álvarez ‘se pronunció’. “No ha dado ninguna señal de querer fichar por el Arsenal. Ha hablado con Mikel Arteta y le ha dicho que no quiere venir”, dijo también el pasado fin de semana David Ornstein en TNT Football. Y se acabó. No llegó Vinícius ni Julián Álvarez. Tampoco Malick Fofana, a quien el cuadro gunner tanteó la noche antes del Deadline Day, pero el entonces extremo del Olympique de Lyon, tras un ‘novelón’ que bien merece un capítulo aparte, acabó recalando en el Sunderland de Règis Le Bris. El mercado estival de fichajes de 2026 echó el cierre y el Arsenal no anunció a nadie. Ni ‘bombazo’ ni guinda. Para malgastar dinero sin tenerlo claro, mejor guardar la munición y rearmar los cannons para enero... o el próximo verano, que apuntan en Inglaterra. Con o sin ellos, el objetivo gunner sigue siendo revalidar la Premier League y conquistar la primera Champions League de su historia.
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