El Cádiz se abona al 0-0. Tercer empate consecutivo sin goles de los de Garitano, que no paran de dilapidar puntos importantes. Partido soporífero entre los de la Tacita de Plata y el Valladolid. En los amarillos, Aznar es de lo poco salvable. En su línea habitual del curso, salvó un gol a remate de Amath. Para el Valladolid, el punto no es malo, pero también le frena en su búsqueda del playoff.

Con la responsabilidad de dar una alegría a su afición tras los últimos tropiezos. Así salió el Cádiz al Mirandilla. La intención fue buena, incluso la puesta en escena, pero este equipo adolece de una falta de gol alarmante. La primera parte solo tuvo como protagonista al equipo amarillo. García Pascual fue el primero en probar fortuna, con un remate alto. Había ganas de algo grande en la afición, que se desgañitó tres minutos después para celebrar el tanto de Tabatadze. Aún no conseguimos explicar el motivo por el que no subió al marcador. Para Bestard Servera, fuera de juego por interferencia de García Pascual.
En el Valladolid, haber perdido por lesión al delantero que más remata en Liga (Latasa) tiene sus consecuencias y el equipo lo pagó caro. Durante los primeros 45 minutos, los acercamientos al área local fueron contados, y las ocasiones brillaron por su ausencia. A contar, una de Marcos André, con la cabeza, en un remate que acabó saliendo por encima de la portería.
Empezó mejor el Valladolid la segunda mitad. Con más presencia en el campo del Cádiz, aunque sin ocasiones claras. El Cádiz, defensivamente, es un equipo incómodo, que apenas concede en defensa. Al César lo que es del César. Los de Almada probaron con remates lejanos. Chuki y Biuk, que entraron en la segunda mitad, probaron fortuna. Sin premio.
En los minutos finales apretó el Valladolid y se erigió la figura del de siempre, un Víctor Aznar que sigue creciendo. El brasileño salvó un remate de Amath con una intervención felina. No pasó nada más.
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