Recientemente, según el diario portugués Record, Sérgio Galvão, alcalde de Torres Vedras, criticó públicamente la gestión de la venta de entradas de Casa Pia para el partido de vuelta de la eliminatoria de ascenso/descenso entre la Primeira Liga y la Liga Portugal 2. Afirmó que la decisión de Casa Pia de cerrar las gradas centrales del Estadio Municipal de Rio Maior era "irrazonable" y acusó a esta medida de "crear obstáculos artificiales", lo que podría impedir que un gran número de aficionados de Torreense presenciara el partido en directo.

Galvão declaró en una entrevista con los medios: "Lo que está sucediendo ahora es inaceptable. El corazón del deporte son los aficionados, la atmósfera del estadio y la participación del público. Pero lo que vemos ahora es exactamente lo contrario". Citó como ejemplo la final de la Copa del Rey recientemente disputada, señalando que casi 20.000 aficionados de Torreense acudieron a apoyar a su equipo, participando en lo que fue una celebración futbolística para la ciudad. Sin embargo, en esta eliminatoria crucial por el ascenso, es posible que estos aficionados no puedan acceder al estadio, un contraste difícil de comprender.
Además, enfatizó que los partidos de fútbol, especialmente los encuentros decisivos que determinan los puestos de ascenso, deben estar lo más abiertos posible al público, en lugar de restringir artificialmente los espacios de visión. "Debemos tener claro que las competiciones deportivas no son eventos cerrados, sino parte de la cultura pública. Aún hay tiempo antes del partido para corregir esta decisión", afirmó Galvão. "No existe una razón válida para cerrar un estadio que normalmente tiene todas sus gradas abiertas en los partidos de la Primeira Liga. Esta restricción, bajo el pretexto de la seguridad, parece más una 'maniobra técnica' cuyo objetivo es impedir que los aficionados de Torreense accedan al recinto".
También señaló que esta medida no solo afecta la experiencia de los aficionados, sino que también daña la atmósfera y la equidad del partido. Afirmó: "El Estadio de Rio Maior tiene aproximadamente 7.000 asientos, totalmente suficientes para este encuentro. La esencia del fútbol es la confrontación abierta, una batalla de 11 contra 11, y también la atmósfera creada por los aficionados en las gradas. Sin esto, el significado del juego se debilita".
El trasfondo de esta controversia es el partido de vuelta de la eliminatoria de ascenso entre Casa Pia y Torreense. En el encuentro de ida, ambos equipos empataron 0-0 en el campo de Torreense, convirtiendo la vuelta en una batalla decisiva por el último puesto en la máxima categoría portuguesa. Sin embargo, justo antes de este momento crítico, Casa Pia anunció que cerraría la zona de gradas centrales del estadio y no vendería entradas al público para esta sección por "razones de seguridad".
Según la explicación del club, Torreense recibirá aproximadamente 100 entradas de categoría A para la afición visitante, además de la asignación obligatoria del 5% de los asientos. El problema es que la grada central principal, que suele ser la más destacada en las transmisiones televisivas y ofrece la mejor experiencia visual, no estará abierta al público general, decisión que ha generado amplio cuestionamiento.
Lo más desconcertante es que esta grada ha estado abierta normalmente en partidos anteriores. Por ejemplo, durante las últimas jornadas de la temporada de la Primeira Liga, esta zona acogió a numerosos espectadores sin problemas de seguridad. Por tanto, el público cuestiona la racionalidad del "cierre temporal" de Casa Pia y considera que esta decisión carece de criterios consistentes.
Casa Pia respondió afirmando que la venta de entradas se realiza por zonas, estando actualmente abiertos solo la grada principal (para socios del club) y la sección de afición visitante. Si las entradas de la grada principal se agotan, podrían considerar reabrir la grada central, pero incluso entonces, darían prioridad a sus socios, no al público general. Esta explicación no ha disipado las dudas, sino que ha generado más debate sobre la equidad en la distribución de entradas.
En el partido de ida, no se vendieron todas las aproximadamente 170 entradas para visitantes proporcionadas por Casa Pia, lo que complica aún más la organización para la vuelta. Sin embargo, para Torreense, el problema central no es solo el número de entradas, sino la apertura general del estadio y el acceso justo de los aficionados al partido decisivo.
Actualmente, la controversia continúa creciendo. Conforme se acerca el encuentro, todas las partes instan a Casa Pia a reconsiderar su política de venta de entradas para garantizar que este partido crucial, que determinará el ascenso, se dispute en un entorno justo y abierto con la atmósfera futbolística adecuada. Para los aficionados de Torreense, lo que esperan no es solo un resultado favorable, sino una fiesta futbolística en la que puedan participar activamente.
Traducido por IA.
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