
El equipo verdiblanco brilla en Irlanda con goles de Riquelme, Deossa y Fornals. Los de Arteta, muy lejos de su nivel. Antony se estrena.
El Betis goleó al Arsenal tras firmar una notable primera parte en la que Riquelme, Deossa y Fornals destrozaron el plan de Mikel Arteta. Fue un Arsenal de mínimos, pero también un Betis cargado de intenciones en este duelo de nivel Champions. La versión eficiente del equipo de Pellegrini llama a la esperanza: Deossa reclama su sitio, Bernal se agiganta como pivote y Fornals insiste en ser un líder. Hasta Isco y Antony acompañaron un triunfo que eleva la moral bética. Un minuto tardó Gyokeres en avisar al Betis que este amistoso no iba a parecerse a los anteriores. Había nivel Champions en escena por mucho que el Arsenal estuviera con muchos secundarios sobre el césped. Bartra erró en una anticipación y Havertz hizo un regalo al ariete sueco, que se topó con una buena parada de Valles. Pero el Betis despertó de forma exprés. Tomó aire, pausó el ritmo frenético de su rival y Pablo García probó a Kepa desde la lejanía. La consecuencia fue un saque de esquina que Fornals ejecutó, el meta del Chelsea no atrapó y Riquelme aprovechó. El Arsenal decidió apretar a su modo. Con fútbol vertical, con ritmo y con Lewis-Skelly moviendo los hilos. Los de Pellegrini replegaron sus líneas, con las bandas estirando las contras y con Deossa de nuevo como referencia atacante. Valles se despistó, pero esquivó una consecuencia mayor. Los verdiblancos querían amenazar en sus salidas. Fran García se atrevía, Fornals sorprendía entre líneas y Deossa quería decir en alto que quizás no es el momento de irse. El colombiano recibió fuera del área, se acomodó el balón a su zurda y lo golpeó como quizás todos esperaban que hiciera más a menudo. La estirada de Kepa solo sirvió para decorar la foto. Pero el Arsenal es el Arsenal. Dowman y Tzolis, sus improvisados extremos, sumaban un valor de mercado de 70 millones de euros. No es ninguna casualidad. Pero el daño le llegó al Betis a través del balón parado. Valles emuló a Kepa para que apareciera Hincapie y pusiera el primero de los gunner. Había ya un ida y vuelta obligado en escena y ahí se hizo grande Facundo Bernal, el elegido para poner equilibrio en los verdiblancos. Él sostenía y Pablo García amenazaba al espacio. Y una recuperación de Deossa motivó que Fornals se apuntara a la fiesta con un disparo preciso desde fuera del área que Kepa apenas visualizó. Isco apareció en escena tras la reanudación. El Arsenal, mientras, varió a medio equipo. Lo hizo tratando de buscar más ímpetu en su afán por dar la vuelta a la historia. El Betis pausó lo que pudo, ordenando cosas con Isco y manejando los tiempos del juego manteniendo una presión constantes desde sus bandas. Los de Arteta apenas llegaban pese a que Gabriel Jesús aparecía como amenaza. Una aparición de Bellerín, esta vez capitán en su día especial, entregó a Isco la posibilidad de anotar el cuarto, pero su remate de tacón no encontró premio. Ya había tranquilidad en escena. Ni el Arsenal forzó nada ni el Betis pretendía hacerlo. Los cambios múltiples invitaron a Antony y a Morante en un tramo final sin la misma chispa. Los chicos del Arsenal ya habían arrojado la toalla.
MU
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