
El técnico español del Johor DT analiza con AS su presente y su pasado como futbolista desde Benidorm.
Xisco Muñoz (Manacor, 1980) es el entrenador del Johor DT, un equipo asiático que es un pequeño reducto de fútbol español en Malasia. Entre jugadores y staff cerca de 20 españoles trabajan en el equipo del que es dueño el príncipe Tunku Ismail, conocido en España por ser íntimo de Peter Lim, propietario del Valencia. Xisco llegó al banquillo del Johor hace poco más de un año. Este verano han estado 21 días preparándose en Benidorm (Alicante) para una temporada muy especial. Llevan 12 ligas ganadas de forma consecutiva y 108 partidos ligueros sin perder, no pierden desde abril de 2021. Si ganan o empatan el primero de liga lograrán el récord mundial (109) superando al Asec Mimosas marfileño que lo estableció en 1994. -¿Cómo le va por Malasia? -Muy contento, creo que está siendo una experiencia muy positiva donde, en el tema profesional nos ha ido muy bien durante el último año. Creo que hemos conseguido los objetivos y hasta los hemos superado y a seguir con la misma ambición y con las mismas ganas de mejorar para el próximo año -Hay muchos españoles allí. Aquí se habla prácticamente español: el ‘Spanish Johor’. -Es muy importante a la hora de trabajar. Estás rodeado de gente que ha trabajado tanto en Primera como en Segunda división en España. Al final, con el mismo nivel de exigencia, con la misma forma de verlo, los mismos timings para solucionar esos problemas que creo que son importantes, que van saliendo todos los días cuando sales fuera de tu país. Entonces entiendo que entre todos hacemos un buen grupo y podemos llevarlo a ser al máximo profesionales en todos los sentidos. -Están a un partido del récord mundial de partidos sin perder... -Sí, creo que el próximo partido es donde daríamos el paso. Sería para dar ese paso, quieres entrar en la historia del fútbol mundial, que al final es algo muy importante y creo que es algo que se tiene que valorar a nivel del trabajo anterior que se ha hecho antes de mi llegada. Al final creo que la creación tanto del club como la ambición diaria de seguir todos los días con ese carácter y querer demostrar que no se puede parar. Creo que esos valores son muy importantes. Detrás de todo esto significa que es un juego de azar y que cuando juegas tantos partidos sabemos que también hay muchos días que puede ser que aunque seas mejor que tus rivales, se te pueda torcer alguna situación y lo más importante es que los jugadores tienen muchas capacidades y desde el club siempre se les exige muchísimo para que tengan esa concentración y esa exigencia máxima para intentar mejorar día a día. Creo que muchas veces cuando eres dominante en situaciones puede haber errores tanto de concentración o de motivación o de exigencia en según qué momentos y creo que desde el club siempre se ha trabajado mucho eso para que sean constantes en la victoria y seamos ambiciosos para seguir creciendo, ya que es muy importante para un país que se vaya metiendo en los grandes o ser uno de los grandes de Asia. -Con 108 partidos y 12 ligas seguidas da una sensación de que son dominadores absolutos en la Liga... -Forma parte del propietario, forma parte de la mentalidad, forma parte de la estructura que se ha generado allí, forma parte de una exigencia y de unos valores. Creo que es muy importante tener un objetivo siempre grande y es ser uno de los grandes de Asia. Y para serlo tienes que ser constante en estas situaciones. Por eso nos exige mucho, nos ofrece mucho, que a la vez creo que es una situación muy válida para la gente que trabajamos allí, el exigirse siempre muchísimo para tener los mejores jugadores, para tener las mejores instalaciones, para tener los mejores programas, para poder trabajar diariamente e intentar mejorar siempre al jugador. Creo que todo forma parte de una exigencia, pero aparte de esa exigencia está el ofrecer también al staff, a los jugadores, a todo el mundo las instalaciones para que todo allí esté siempre esté perfecto para seguir creciendo. -Desde España se ve al Johor como un club muy rico... -Es un club profesional. Es un club que está preparado. Muchas veces, cuando puedes decir el nombre de Malasia, puede sonar a lejano. Te diría que es de los equipos que más preparados están para seguir creciendo y seguramente en el futuro les llegarán cosas muy buenas porque tienen muchas ganas de seguir creciendo. Al final, cuando alguien apuesta por algo, cuando alguien da situaciones de todos los días de que mejorarán, que consigas el éxito, creo que forma parte de un crecimiento a corto, medio y largo plazo. Entonces, tenemos una ciudad deportiva que es maravillosa y están construyendo otra que aún será mucho más. Me da la sensación de que es un punto de inicio, no es un punto final. Muchas veces trabajas en proyectos donde ves que el crecimiento existe o no existe, entonces tienes que ir siempre a la corta o a la media planificación. Entonces, no sé si estaré mucho tiempo allí o no, porque al final los entrenadores siempre les marcan los resultados, pero sí te puedo decir que es un sitio que va a crecer durante el futuro porque entiendo que la mente es que están planificando todas las situaciones de futuro, las están planificando con objetivos importantes y con objetivos grandes. -¿Cómo es el príncipe, en distancias cortas? -Para mí es una persona que me está ayudando mucho, es una persona que entiende muy bien de liderazgo, controla muy bien las situaciones de lo que te decía, de seguir mejorando y de seguir creciendo y de siempre ofrecer y dar, que al final muchas veces en el equilibrio está en la línea tan fina que puede haber entre la exigencia y la frustración. Él sabe jugar muy bien entre darte y exigirte o exigirte y luego darte. No solo conmigo, sino con todo en general. Creo que es una persona que lo vive, que tiene mucha pasión para lo que está haciendo y que creo que yo siempre le digo que va 25 años adelantado a los proyectos que tenemos alrededor. Al final, tener una mentalidad como la que tiene él es una mentalidad privilegiada porque entiendo que pueda construir lo que ha construido en tan poco tiempo en un país, creo que no es fácil, no debe ser fácil. Entonces, hay ejemplos, el Villarreal en España, en muchas situaciones que podríamos hablar situaciones así y es creado por él, es exigido por él y para mí creo que es una persona que ayuda mucho. Y es él el que ha hecho que todo esto vaya adelante. -En Valencia se conoce mucho por ser amigo de Peter Lim. Incluso e rumoreó de que podría comprar el Valencia... -No, no hemos hablado nunca de eso. -Hablando del Valencia, ¿cómo lo ve? -Yo siempre digo que es muy fácil opinar desde la distancia. Pero bueno, entiendo que están en un momento que cada vez van cogiendo un poquito más esa estabilidad, donde ha habido momentos difíciles de altos y bajos, muy altos y muy bajos. Entonces creo que esos puntos se tienen que intentar acortar dentro de los proyectos que había hace unos años atrás a los proyectos que a lo mejor hay ahora. Entonces, tiene que haber esa adaptación, tiene que volver a intentar poco a poco ir hacia arriba, que estoy convencido de que lo hará, porque por detrás hay una gran afición y siempre suele haber unos grandes proyectos, pero también hay que entender que a veces buscar ese equilibrio no es fácil y equilibrarse en estas situaciones, en la Liga española, muchas veces es complejo, porque las igualdades y todo está tan parejo en la situación de un mes bueno, un mes malo, unas situaciones que te ayuden o unas decisiones que no te ayuden. Al final, creo que te puede llevar a estar hoy en día abajo del todo como ha estado, o estar a media tabla luchando por entrar en competiciones europeas. -Usted formó parte de esa última etapa de éxito con la Liga, la UEFA, la Supercopa... en 2004, esas dos temporadas, viniendo además de la cantera, tras varias cesiones. ¿Cómo recuerda aquella época? -Me siento un afortunado. Me siento un afortunado no solo por conseguir títulos, sino por todo lo que aprendí durante ese tiempo. Creo que pasan los años y llegas a casa todas las veces en verano y ves los tres trofeos ahí que tienes, entonces es maravilloso porque están ahí y es algo que te llevas para toda la vida. Pero creo que durante esa época vimos o sentíamos que éramos un equipo campeón, que luchábamos por ser campeones, que nuestra sangre vivía algo diferente y una exigencia muy grande. Tuve mucha suerte de convivir con grandes compañeros en ese vestuario que me enseñaron a lo que uno tiene que tener un gen ganador dentro. Entonces, ese gen ganador creo que luego me lo he llevado por todos los países o por toda la vida que yo he tenido donde he sido jugador y después entrenador y he intentado intentar reflejar lo que yo he reflejado en ese momento en mí. Entiendo que poder tener tanto Aimar, a Baraja, Albelda, Cañizares... eran compañeros que eran auténticos espejos de ser profesionales y de ser ambiciosos. Fue muy importante para mí en esa edad y creo que también supe aprovechar ese momento de, sobre todo, abrir mis orejas o mis oídos para aprender esa situación. Creo que ese momento era un momento para aprender eso y creo que dentro de todo lo maravilloso que todo aquello fue el trabajo de Rafa Benítez en esta situación donde poco a poco nos daba ese plus de confianza que en un momento determinado no teníamos y que poco a poco fuimos viendo que al Madrid de los Galácticos, como se la llamaba en ese momento, pudimos pasarles por delante. -Y usted subiendo de la cantera.... -Creo que era el momento más difícil de subir desde la cantera al primer equipo, porque el Valencia venía de jugar dos finales de Champions con grandes jugadores. Arriba, en mi posición, estaban los mejorcitos, por decirte casi de Europa. Entiendo que poco a poco, cuando paso de Valencia a irme cedido en Segunda división o Primera división, luego intento formarme un poquito y es cuando luego Rafa me da la oportunidad. Pero creo que introducir la cabeza en ese momento en un club donde está en sus mejores momentos... Creo que en su mejor década, desde el filial, creo que no era fácil de conseguir, porque económicamente estaban bien, teníamos grandes jugadores, encima cada vez iban a por mejores jugadores... entrar desde del B junto a David Navarro, que también entró desde el filial, no era fácil. Creo que fue un momento muy importante. -¿Qué le pareció lo de Ayala con Olmo? -Me sorprendió, la verdad. Nunca sabes qué ha pasado. Entiendo que son situaciones extremas. Esté bien o esté mal, él ya ha dicho lo que tenía que decir y entiendo que siempre Ayala para mí ha sido un ejemplo dentro y fuera del campo como compañero. Entonces, no me voy a quedar solo con lo que pasó el otro día, sino tengo en mi cabeza muchas situaciones de exigencia y de ayuda que me ha dado durante los años que hemos compartido vestuario. -Del Valencia va a un Betis de Champions. ¿Cómo fue aquella salida? -Bueno, yo creo que después del siguiente año llega Ranieri y cambian un poco todas las situaciones y en el Valencia cuál iba a ser un poquito mi rol en el equipo. Entonces, no era a lo mejor lo que pensábamos y entonces, con la opción de irnos a otro equipo, con estas opciones de jugar Champions y de poder competir domingo, miércoles, que al final creo que era una exigencia muy grande... Quería intentar volver a vivir estas situaciones en estas competiciones y poder disfrutar porque cuando las tienes, esas oportunidades tienes que aprovecharlas. Ya no sabes cuándo van a volver, entonces entiendo que fue una decisión buena para mí. Entiendo que disfruté mucho también en Sevilla. Y bueno, intentar también dentro de todas estas situaciones tomar buenas decisiones para intentar llegar a buenos sitios. Creo que es algo muy importante donde el jugador muchas veces no se prepara y creo que es importante también tener esa capacidad de hacer una reflexión en según qué momento para poder ir a sitios para poder convivir o poder vivir situaciones muy importantes en el fútbol europeo en este caso. -Usted estuvo en el último Betis de Champions, hasta esta temporada... -Hablamos de que son equipos muy grandes, son situaciones muy complejas. Lo hablábamos antes de nuestro jefe o de nuestro príncipe. No es fácil, no es fácil generar algo y ser constante en algo. Hoy en día, si estuviésemos hablando de una competición base de cualquier cosa, de prepararnos para un maratón de mi pueblo... es superdifícil ganar. Hoy en día la gente está muy preparada. Cada uno va al límite en todas las situaciones. Es complejo. Entiendo que con el margen de maniobra económico que hay en España es difícil, muy difícil el poder avanzar rápido, porque al final todo está muy controlado. Y a la vez positivamente bien, es decir, creo que es bueno, pero es muy difícil muchas veces avanzar las temporadas como a lo mejor se podía avanzar en otros sitios donde ahora, generalmente, en todo el mundo se ha abierto una competencia mucho mayor. Antes era impensable que un jugador de la Primera división española pudiese salir a según qué sitios y ahora se generan unas competencias brutales a nivel mundial por muchas capacidades, porque ya hay instalaciones, ya hay buenos salarios... -Después de esos años en el Betis, vuelve al Levante, a un equipo de Segunda, que es donde se iba antes, cuando no tenías sitio en Primera o cuando querías cambiar. -No, cuando no tenías sitio en Primera ibas a Segunda. Lógicamente, cuando hacías una operación de mercado y empiezas a ver situaciones o donde tu rol va a cambiar. Yo creo que el jugador muchas veces tiene que buscar diferentes situaciones, un buen sitio para vivir, un buen club que juegues o que no juegues y económicamente. Yo creo que en aquel momento yo prioricé las dos primeras cosas: jugar, que para mí era muy importante que el míster contase conmigo, y ya conocía la ciudad porque volvía a Valencia, un punto más a favor porque tenía casa allí, entonces, era un punto más a favor para mí. Y luego, en ese momento no era el gran salario el que teníamos allí, pero bueno, conseguimos hacer un buen grupo. -Y no era un Levante tampoco puntero... -Era Levante con problemas. Quico (Catalán) muchas veces cuenta, el presidente en aquel momento, que aquel equipo fue hecho con retales y contando monedas. Creo que cuando se une una magia, un trabajo y un crecimiento... Se dio ese año, empezamos a tener una defensa sólida con Ballesteros, con Rubén Suárez, ahí calidad en el centro, con Juanlu, con Javi Venta, con Rafa Jordá... Al final se creó un grupo maravilloso, tanto con el entrenador, con Luis García, como con todos los jugadores. Entonces, todo iba para adelante. Yo aprendí muchas veces de ese vestuario que lo más importante no es quejarse, sino ofrecer siempre que si nos tocaba viajar en autobús, en autobús... y si te tocaba en bicicleta, en bicicleta. Pero no hay que quejarse, hay que ir con la situación para adelante e intentar siempre buscar esas soluciones para que todo fuese bien. Entonces ese Levante creo que fue una de esas que dentro de nuestra cabeza siempre buscábamos la solución antes de hablar de todo lo que podía pasar si no hubiese pasado esa situación. Eso es algo que creo que Luis nos hizo ver durante ese camino, que es disfrutar de ese proceso. -Y el éxito así (ascenso a Primera) sabe mejor... -Al final así como se iba haciendo, íbamos viendo que íbamos aprendiendo, íbamos creciendo. Y yo siempre digo que dentro de los grupos la mejor capacidad que podemos tener es la del aprendizaje. Da igual en qué momento nos encontremos en una pretemporada o que salgamos muy fuertes en una pretemporada, sino que durante el año nos va a dar seguramente oportunidades de aprender. Si somos capaces de seguir madurando, de seguir exigiéndonos, de seguir, y encima obtenemos un poquito de suerte en según qué momentos del campeonato, pues entonces mucho mejor. Entonces entiendo que lo que fue la máxima celebración en ese momento fue que lo disfrutamos. De ese grupo aún tenemos grandes recuerdos y hablamos muchas veces de ese año porque lo disfrutamos todos. Al principio era algo que teníamos que crear, llegarnos a creer que podíamos conseguir algo que era increíble. Entonces, lo conseguimos, porque recuerdo que también estaba el Betis en esa. -Y se puso el germen un poco de lo que vino después, con Juan Ignacio, el mejor Levante de la historia que llegó a Europa... -Yo creo que lo más importante dentro de eso es darle continuidad, que creo que con Juan Ignacio se dio muy buena continuidad. Al final, yo creo que lo que hablamos de las decisiones, creo que Quico en ese momento tomó muy buenas decisiones para seguir creciendo, entonces, si el equipo crece, tienes una base sólida, que creo que había un pedazo de grupo, tanto profesional como personal, que ayudaba a todas estas situaciones que te estoy diciendo de adaptación en muchas situaciones que no de la queja, entonces te ayuda a saber donde puedes aflojar o apretar dientes y vas para adelante. Cuando te reúnes con jugadores así, con un entrenador así, lógicamente es mucho más fácil llegar al éxito. -¿Qué entrenador le ha marcado más? -Yo creo que para mí hay una persona que en aquellos momentos a mí me enseñó lo que te decía que es Rafa Benítez. Lógicamente he tenido mucha suerte de encontrarme con muy buenos entrenadores. Podría destacarte muchas cosas buenas y malas de algunos que no me han gustado personalmente, pero lógicamente me quedo con Rafa. Al final Rafa creo que en aquellos momentos me enseñó algo diferente. Me explicó cómo el fútbol iba a hacer un cambio en algo diferente, entonces me enseñó que tenía dos direcciones: una solidez defensiva y un ataque. Yo era una mente libre más en ataque más que tener que tener esa doble dirección, entonces creo que me enseñó eso. Y luego, en lo personal, el que me enseñó mucho a ser futbolista profesional fue Lucas Alcaraz. Creo que son dos personas en mi vida muy importantes, donde las dos me han ayudado tanto en un concepto uno como el otro a poder vivir y, sobre todo, disfrutar como disfruto hoy en día de esto del fútbol. -¿Cuándo piensa que su carrera estaba destinada a ser entrenador? -Creo que no hay nada más bonito que el fútbol. Creo que dentro de nosotros tenemos algo, deportistas, futbolistas... tenemos algo que nos ha llevado a hacer toda nuestra vida, que es competir. Al final creo que nunca un entrenador puede llegar a ser como un jugador. Nunca voy a volver a vivir el fútbol como lo he vivido desde dentro. Te diría siendo un actor principal. El fútbol es fútbol y el fútbol es de los futbolistas. Es lo que uno siente, pero lo más cerca posible que puedes estar de esto es estar en el banquillo. Entonces, lógicamente, no te puedes perder esa sensación. Sé que hacemos muchos sacrificios personales porque cuando llevas 20 años o 25 años de profesional como futbolista y luego pasas a llevar ya diez como entrenador ofreciéndote nuevas aventuras, nuevas culturas, nuevas formas de verlo, diferentes timings, diferentes principios para empezar a trabajarlos, pues entonces es totalmente diferente y haces muchos sacrificios, porque te dejas muchas cosas atrás: familia, días de vacaciones, fines de semana... Una vida normal. Entonces, no es un año, no son dos, son 30 o 40 años que tienes por ahí en el aire que te bailan, entonces, desde los 16 o los 15 que salí desde mi casa, pues puedes imaginarte que solo disfrutas un mes al año de tus padres, por ejemplo. Entiendo que ser entrenador tiene sus cosas buenas, sus cosas malas, y jugar al fútbol tiene sus cosas buenas, pero también te privas de cosas diferentes en la vida. -¿Volverá a España algún día? - Sí. Bueno, entiendo que una de las cosas que he aprendido es elegir bien los proyectos. Un entrenador llega hasta donde puede llegar con lo que puede tener. Entonces, creo que es muy importante si quieres volver a triunfar en España, tienes que seleccionar bien un proyecto, tienes que tener claro que posiblemente que este va a salir bien, entonces hay que hacer cosas diferentes para que el proyecto salga bien. -No es volver por volver... -Entiendo que hoy estoy disfrutando mucho de mi trabajo, estoy aprendiendo mucho, ahora mismo poder vivir o trabajar con musulmanes me ha enseñado a que si volviese a Europa cómo tendría que tratarles, cómo podría ayudar mucho más a los musulmanes en época de Ramadán, cuando allí tenemos suerte que los tiempos de los partidos se adaptan, los horarios se adaptan a ellos. Aquí no, entonces podría ser mucho mejor entrenador y mejor compañero para intentar ayudarles, para que pudiesen tener mejor rendimiento durante ese proceso. Es decir, creo que forma parte de estos pequeños detalles. Entonces, creo que estoy en un momento ahora. Siempre digo que los primeros 15 o 20 años de entrenador, cuando uno empieza son de aprendizaje, entonces luego intentar pues intentar afinar un poquito más el círculo. Pero sobre todo aprender, ver y sobre todo, seguir disfrutando de esto en el fútbol, porque es maravilloso.
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