
El FC Barcelona
La puesta de escena del Barcelona en su debut en LaLiga defendiendo su condición de doble campeón fue de una contundencia que aleja debates: 0-5 al Elche con un equipo tan poco rodado como temible liderado por un Raphinha voraz y una delantera que, sin tener a Lamine Yamal ni a un cuarto de su potencial, es capaz de intimidar a cualquiera. Dobletes del brasileño y de Fermín a los que acompañó Adeyemi en una noche en la que Gordon estuvo pletórico en los minutos que disputó. Todo un aviso a los aspirantes. El duelo, al menos para la opinión pública, que no está tan claro para Flick, parecía una prueba de este Barça sin nueve clásico. Algo dramático que los hechos desmintieron rotundamente. Dijo Flick en la previa que ante la no llegada de Julián o cualquier otro estaba tranquilo porque las ausencias estimulan la competitividad y dan a entender que los jugadores han de dar más. Y los jugadores del Barça así lo entendieron, pero con demasiado descontrol al inicio. En la primera parte el partido se convirtió en una conquista del espacio por parte de los dos equipos. Todos los balones buscaban la espalda de la defensa rival sin pasar por el centro del campo. Una táctica más que comprensible en el Elche, pero más discutible en un Barça que quería atarse los zapatos antes de ponerse los pantalones. O dicho de otra manera, no daban tres pases seguidos. La parte buena de esta aceleración era que los jugadores del Barça iban como locos a la presión y de sendas recuperaciones nacieron los dos goles que pusieron en ventaja a los barcelonistas en el partido. El primero fue una gran presión de Espart, que cedió a Fermín, quien rápidamente dio continuidad al juego donde Raphinha, ocupando la posición de delantero centro, retó a Chust que cometió un penalti clarísimo. El brasileño, maestro en esta disciplina, marcó el 0-1 cumplido el cuarto de hora de juego. La ventaja no tranquilizó el partido del Barça, que seguía sin guardar la pelota y estaba empeñado en llegar a la portería de Dituro por la vía rápida. Uno imagina a Rodri viendo el partido por la tele en su casa y pensando que con él, esto no pasaría. Muchos coincidían. Fruto de la explosividad con la que jugaba el Barcelona, Gavi se lesionó al tratar de recuperar una balón en el área rival. Aguantó algunos minutos en el campo, pero acabó pidiendo el cambio con cara de preocupación. Pedri entró por él al filo del descanso, Flick no quería ni un minuto en inferioridad ante un partido descontrolado, y en el alargue de la primera parte otra recuperación del Barça, en este caso de Bernal, le sirvió a Lamine Yamal para conectar con Raphinha que dejó solo ante el portero a Adeyemi, que marcó el 0-2. Pedri, en el minuto que estuvo en el campo en la primera parte, no tuvo tiempo de trascender, pero nada más iniciarse la segunda se notó el peso de su presencia. El Barça empezó a jugar con más pausa, pero sin perder el colmillo. El colmillo con cerebro es más peligroso. El Barça siguió buscando la espalda de un Elche desesperado por encontrar un gol que le metiera en el partido, pero en ese momento Flick sacó la artillería del banquillo con Olmo y Gordon, que reventó el partido con sus carreras, tan rápidas como inteligentes. Dos asistencias suyas valieron para que Raphinha marcara el 0-3 y luego Fermín el 0-4 en un regalo del inglés con lacito, tarjeta y perfume. El centrocampista andaluz interpretó a la perfección su sociedad con Olmo, que le dio sentido a todo lo que tocó y completó su actuación con un segundo gol digno del mejor delantero centro tras superar a su marcador en una media vuelta sensacional. El Barça entra en la Liga sin nueve, vale, pero ¿lo necesita?
MU
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