
El club rojiblanco considera que no podría encontrar un recambio del nivel, que hubo negociaciones a la espalda y se le presionó para bajar su valor.
El Atlético lo tiene claro desde que comenzó el mercado: Julián Alvarez no va a jugar en el Barcelona. Lo ha gritado a los cuatro vientos y lo ha hecho público en boca de Miguel Ángel Gil Marín, su consejero delegado. Por lo menos esta temporada, donde Julián vistió la rojiblanca ante el Villarreal con una atronadora pitada del Metropolitano antes, durante y después de que rodase el balón. Algo que el propio futbolista pensaba que no ocurriría con aquellas palabras pidiendo una transferencia para cumplir su sueño. Su salida hacia el túnel de vestuario alejado del grupo por decisión del club para evitar incidentes ha dado la vuelta al mundo. Pero varios son los motivos que han conllevado el no rotundo rojiblanco. Porque el Atlético no solo le ha cerrado las puertas al Barça. Las palabras de Miguel Ángel Gil fueron claras: “No aceptaremos ni 100, ni 150 ni 200 millones por Julián”. Se remite a la cláusula de 500 millones. No es un equipo puente. Aunque, si la situación es irrespirable, la última semana tiene la mínima rendija para Arsenal o Chelsea. El primer criterio es deportivo. Simeone tiene claro que su plantilla ha dado un salto de calidad con las caras nuevas: Cuti Romero, Hjulmand, Kang-in Lee y Grimaldo. Inversiones importantes y futbolistas contrastados, además del refuerzo de Arnau Ortiz desde el Madrileño. Y que quiere redondear con un jugador de banda y un delantero en el final de mercado. Pero la posición diferencial está arriba. “Si queremos ganar un título necesitamos estar juntos y tener delanteros importantes. Nosotros lo tenemos y lo tenemos que cuidar (...) Me gusta el equipo, hay que estar todos juntos y si lo conservamos Dios nos pueda dar algún título”, decía el Cholo tras el empate contra el Villarreal. Porque el Atlético tiene hoy en día al tercer nueve más valioso del mundo. Transfermarkt sitúa una cotización para la Araña de 120 millones. Solo Haaland (220) y Mbappé (200) están por delante. Dos delanteros inalcanzables. Por lo que el Atlético no puede aspirar a mejorar el puesto, ya tiene a un ariete de élite. Que por cierto ha subido a ese valor por su rendimiento como rojiblanco. Esa pieza diferencial para pelear por títulos. Pero necesita que quiera serlo. Y rinda como tal. Sus 10 goles en Champions acercaron la final europea (jugó infiltrado la vuelta de semifinales lesionado del tobillo). Sus ocho en Liga se quedaron muy lejos de poder presentar candidatura. No hay una obligación de ingreso para el fair play financiero y por lo tanto quiere mantener a su mejor futbolista (por lo menos sobre el papel). Apollo ha llegado para subir la ambición y vender a la estrella y empeorar la plantilla iría en el camino opuesto. En este mercado loco (se paga un 43% más del valor de mercado de media), no hay un recambio fácil para una salida de Julián. Pero el no al Barcelona guarda un apartado personal. El Atlético ha denunciado ante la FIFA y la RFEF que el club blaugrana negoció con su futbolista a su espalda y, lo que es aún más grave, en plena competición 2025-26 mientras ambos equipos se medían cara a cara en Champions y Copa. Y que “ha sometido a presión y acoso” a la Araña para intentar forzar su salida con destino a la Ciudad Condal. Sus palabras del 22 de junio fueron una declaración de intenciones, pero también un método para rebajar su precio. “Lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”, decía Julián en pleno Mundial. Las cartas favorables pasaban a manos blaugranas, con un jugador públicamente deseoso de fichar y un club propietario entre la espada y la pared. Negociar a la baja o quedárselo a disgusto. Pero el Atlético ha optado por lo segundo. El delantero tiene contrato hasta 2030. Porque el club rojiblanco entiende que tiene grandes aspiraciones y chocan constantemente con las del Barcelona. El curso pasado se midieron en Champions y Copa y en las dos avanzó el Atlético. Y en Liga es el rival a batir. Vender al mejor futbolista a un rival por todos los títulos en juego (incluido el cara a cara en las semifinales de la Supercopa), pondría las cosas aún más complicadas. Motivo por el que, de necesitar una salida, se prime al extranjero. Y por el que también se fue rotundo con el Real Madrid cuando se anunció aquella oferta de 150 millones tras ser reelegido Florentino Pérez. Julián no se vende y menos a un equipo de la Liga. Aunque estos movimientos y sueño de jugar en el Barcelona pueda situar una bomba de relojería en el vestuario. El Atlético está, además, enfadado por la oferta que recibió desde Barcelona y a la que respondió con sorna en redes. Una propuesta blaugrana de 100 millones a pagar en varios años. Considera que forma parte de la estrategia orquestada entre el club y los agentes de Julián, señalados en la última nota de Gil Marín. Porque salir a hablar en el Mundial sobre cumplir ese sueño libraba de competidores al Barcelona, despejaba el camino con los clubes Premier y rebajaba así la lista de pretendientes y por lo tanto también el precio de venta. ¿Quién quiere firmar a un futbolista que ha dicho que quiere jugar en otro club? Ya con Nico Williams se produjo esa forma de proceder para implicar al jugador y tener vía libre en la negociación a la baja. Algo por lo que el Atlético no pasa y ni se ha sentado a negociar con los blaugranas. Aunque se enfrenta a una situación compleja y de difícil solución. Una estrella que no quiere jugar en el equipo. Una afición que repudia al que hasta hace poco era ídolo. Y un Simeone como artificiero que lo tiene claro, para ganar títulos necesita un delantero importante... y que quiera serlo. Al culebrón del verano le queda una última semana (hasta el 1 de septiembre a las 23:59).
MU
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Barcelona
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