

El Alavés, segundo. Triplete del argentino, que marcó con un par de derechazos y un cabezazo. Dos goles del delantero croata sin premio.
El Deportivo Alavés se acuesta como segundo clasificado tras su victoria sobre Osasuna, una de sus bestias negras últimamente. En los últimos trece partidos oficiales, había sido incapaz de ganar a los rojillos. Este comienzo de temporada, con tres victorias y un empate es la mejor racha en la historia del equipo en Primera División. El protagonista absoluto fue Boyé, con dos golazos y un cabezazo muy medido. Un absoluto crack que superó a Budimir, autor de dos tantos. Sánchez Flores sacó en el once a Aleñá y Mariano sustituyendo a los dos lesionados: Mikel Rodríguez y Toni Martínez. El murciano fue duda hasta última hora pero en la convocatoria de la mañana ya trascendió que el 11 no formaría parte de la lista de futbolistas para el choque liguero. En Osasuna, la ausencia de Aimar Oroz provocó que Ramis jugara con dos puntas: Budimir y Raúl. Los primeros compases los dominó el equipo local pero la primera clara, como no, llegó en las botas de Budimir. Sivera y la fortuna provocaron que el balón no entrara en la portería. En el 20 fue Ángel el que avisó y entre Boyomo y Sergio despejaron la pelota y terminó el peligro. Pero el zambombazo de Boyé en el 27 fue inapelable. Quedaron retratados los dos centrales y el guardameta de Miranda de Ebro. Por si eso fuera poco, un error grosero de Catena provocó el 2 a 0 con un Mariano muy atinado. Se sacó un disparo muy ajustado y ya suma tres dianas en este arranque de temporada. La grada entró en éxtasis porque hacía mucho tiempo que no se veía un conjunto tan fiable en Mendizorroza. Además, a esas alturas, el Alavés podía presumir de que era el equipo menos goleado de la categoría. Solo un tanto en contra pero 45 minutos por delante. La segunda mitad fue efervescente. A los 20 segundos marcó de cabeza Budimir, otra bestia negra para los babazorros. Pero Lucas Boyé hizo el 3 a 1 con un zambombazo desde muy lejos y devolvió la tranquilidad a las gradas. De forma relativa ya que un penalti de Abde sobre Budimir permitió al croata volver a reducir las distancias. Pero en el 68, Boyé hizo el cuarto y firmó una tarde con tres goles. Al marcharse en los últimos minutos del campo se le vio llorando. No era para menos. El quinto lo firmó Ibáñez en el segundo palo tras un gran servicio de Ángel Pérez, otro de los destacados en una tarde de ensueño. No lo celebró el exrojillo por respeto. Vuelta de honor del equipo albiazul y gritos de ‘Quique, Quique… en las gradas.
MU
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