

“Siento decepcionarles al daros esta predicción que se asemeja mucho a una información: el Madrid no va a ganar la Champions...”.
Como cada temporada desde tiempos (casi) inmemoriales, ver debutar al Madrid en Europa es fuente de esperanza e ilusión. Así que, esta noche cuando empiece el partido contra el Inter de Milán, sentiré unas mariposas blancas en el estómago. Algo bastante común y maravilloso a la vez. Sin embargo, siento decepcionarles al daros esta predicción que se asemeja mucho a una información: el Madrid no va a ganar la Champions. No es que quiera que mi club favorito fracase por no sé qué absurda razón o que piense que no tiene ni el entrenador ni la plantilla para desafiar a los mejores del continente. Tampoco lo escribo porque todavía esté en los vapores derroteros del sábado en Sevilla. No, simplemente estoy usando mi pequeño cerebro cartesiano que me recuerda que lo normal es no conquistar la famosa Orejona. Ver al Madrid de Zidane ganar tres Champions seguidas y al Madrid de Ancelotti volver a hacerlo dos veces en tres años cuando el equipo olía a “fin de ciclo” ha interferido gravemente en la percepción de la realidad futbolística. Levantar esta copa es una hazaña gigantesca y el proceso me parece cada vez más arduo. Hay más pretendientes serios que nunca y es necesario saberlo desde el principio. Soñar es gratis y placentero para cualquier aficionado, pero recordar la inmensa dificultad de la victoria es darle más brillo cuando, al final, se consigue.
MU
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