

El impacto del catalán, que esta noche amenaza al Atleti en Champions, ha sido total en la Premier. Este es el plan que Iraola ha diseñado para él y está ej
¿Se puede llegar a Anfield y rendir cuando tienes una presión amenazante sobre ti de 218 millones de euros? Por mucho y orgulloso campeón del mundo que seas, el prometedor arranque de Víctor Muñoz en el Liverpool colisiona contra un desafío gigante para ser titular: demostrar en el campo que es capaz de ser mejor que el estelar fichaje de Barcola (125M€) y que el codiciado Gakpo, (93M€ rechazados del Manchester City). Razones ya hay para el optimismo. El extremo catalán cuenta con un aval que el mediático ex del PSG todavía tiene que ganarse: el fervor de Anfield. Sólo los tres goles del recuperado Isak comparten la ilusión que Víctor Muñoz ha desatado en el ya tradicional e irregular arranque de Iraola (5 puntos de 9, 3 de 27 fueron en el Bournemouth y 27 de 51 en el Rayo del ascenso). Un gol, un penalti provocado y un primer impacto total en la mejor liga del mundo en solo tres jornadas. Ni rastro de nostalgia por Salah a orillas del Mersey. Los datos hablan por sí solos. Hay que tener mucha personalidad y descaro para, al menos de momento, superar las estadísticas que promedió en la temporada de su vida en Osasuna (imagen superior de BeSoccer). Pero todavía más si cabe para que te basten unas semanas para ser el mejor jugador de toda la competición en las dos principales virtudes que te han llevado al hexacampeón de Europa: lidera el ranking de regates (el año pasado sólo le superaron Mbappé, Vinicius y Lamine) y el de progresiones con balón (fue tercero tras Alonso y Vinicius en la 25-26). Admirado en el mundo entero por su rock and roll, la salida de Klopp dejó un progresivo declive que fue ya inasumible la temporada pasada cuando el indolente Liverpool de Slot acabó como el segundo equipo que menos distancia corrió en la Premier. Anfield quiere vértigo. Y vértigo son Iraola y Víctor Muñoz. El vasco tiene un plan para el campeón del mundo que pasa por explotar su privilegiado físico. La exigencia del técnico a su compatriota es mayúscula. No sólo está jugando casi siempre en la derecha (la rompió en Osasuna en la izquierda) sino que hemos visto permear el clásico 1-4-2-3-1 de Iraola en un 1-5-2-3, siendo el quinto defensa Víctor Muñoz cuando el rival ataca por los cinco carriles ofensivos, como ocurrió contra el Ipswich el pasado viernes (captura inferior). Esa posición tan baja le exige una abnegada y larguísima repetición de esfuerzos de ida y vuelta, ya que cuando el Liverpool recupera el balón despega como un cohete para ocupar posiciones ofensivas aprovechando que goza de una de las mayores aceleraciones de Europa. Por si todo esto fuera poco, en ataques posicionales, Iraola también le pide que abandone la cal y ocupe posiciones interiores para que el lateral gane altura. Y, aunque debe mejorar la efectividad y precisión, Víctor está respondiendo. El partido contra el Forest (único que ha completado) lo acabó siendo el jugador que más corrió (10,9 kms.), que más duelos disputó (17), que más esprints realizó (24) y dejando la marca que ya asombra en la Premier: 32,6 km/h de velocidad punta. Tras ser campeón del mundo y ganarse su salto para cabalgar donde deslumbraron John Barnes, Steve Heighway, Ian Callaghan o Mohamed Salah, esta noche debuta en la Champions League contra el Atlético de Madrid con la confianza de quien no le tiene miedo a nada. Tampoco a Barcola ni Gakpo. Lo que es seguro es que el primer balón que reciba se irá sin miedo a por Grimaldo o Llorente.
MU
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