Las dos peticiones que tenía Mourinho se están cumpliendo: tener mano en el mercado y que se respeten las jerarquías. Escucha, contrasta, pero él ejecuta.

Subámonos a la máquina del tiempo. Mayo, final de temporada. José Mourinho era el favorito para el banquillo de un Madrid en el que todavía estaba Arbeloa. Comenzaban las conversaciones, pero sin pisar el acelerador. Eso llegó después, pero el círculo ya se estrechaba. Entonces, en esa fase beta, el portugués, como informó AS, hizo dos peticiones: tener voz en la política de fichajes y que se respeten las jerarquías en la estructura deportiva. En lo primero, su mano se ha ido notando. En lo segundo, también. El resumen, que tres meses después de aquella etapa primigenia cobra especial importancia: todo pasa por Mou. Así está siendo. No es una frase hecha ni un eslogan en una taza, es el modus operandi de sus primeros tras su retorno. Mourinho escucha, consulta, contrasta y confía en quienes le rodean. De hecho, su guardia pretoriana ha sido elegida al dedillo, desde sus habituales hasta ‘fichajes’ como el ‘nuevo’ Khedira (“ha vuelto un líder”, se traslada a este periódico sobre el alemán). Pero el botón lo aprieta él. Y según se apunta desde dentro, el algo que se nota en el día a día, en el ecosistema de Valdebebas. De manera natural, pues la cercanía (al menos de momento) está siendo su arma, pero dejando claras las jerarquías. Delega, pero menos que otros. No por desconfianza, sino porque quiere tenerlo todo controlado. No quiere se produzcan situaciones que desestabilicen. Cuanto más atado, mejor. Más allá incluso de esa serie de normas con las que ha instaurado un nuevo orden: foco en la nutrición, la recuperación de lesiones, la puntualidad, las comidas grupales para hacer piña... Su mano va más allá. De hecho, a finales de mayo envió un informe técnico donde dejaba claro el tipo de jugador que le gustaría fichar. Sin entrar en nombres, sino en perfiles. Se ha ido moldeando una plantilla donde lo principal era doblar posiciones, y así está siendo. Aunque lo de Rodri haya sido un revés, aprecia el esfuerzo que se ha realizado. Y cuando ha intervenido, se le ha escuchado: la renovación de Vinicius, la permanencia de Thiago Pitarch en plantilla... En los despachos, aunque lógicamente la final viene de arriba (las jerarquías se aplican en ambas direcciones), tiene voz, como pidió. También en la gestión de la cantera. “A ver qué dice Mou”, es una de las frases recurrentes entre los chavales. Están disfrutando de oportunidades, al menos de momento, y es el portugués el que elige exactamente qué jugador quiere con él, después de haber realizado su estudio y el de los informes que le llegan. No tanto pedir a un tipo de futbolista concreto para completar entrenamientos y listas, sino pedir concretamente al futbolista. Sobre todo ahora, que lleva medio verano compartiendo con las joyas. Y en los entrenamientos, “mucha caña”. Es lo que se comparte. Y mucha, es mucha. Las sesiones dobles se han convertido en el leitmotiv. Todas bajo la supervisión de Antonio Pintus, como era habitual, pero también de Antonio Dias, el preparador físico que ha venido de la mano de Mou. Y ahí también se nota la mano del de Setúbal, pues el ‘sargento’ italiano sigue con él, pero no así Llopis (ahora es Nuno Santos su entrenador de porteros). Y entre Pintus y Dias convierten el día a día en un campo de entrenamiento que está exprimiendo a la plantilla. También se trabaja lo táctico, aunque el foco en lo físico, por el momento, es notorio. Así están siendo los primeros meses de este nuevo Real Madrid. Uno el que prácticamente todo pasa por Mou.