
El Atlético fijó esa fecha límite para una posible salida del argentino. Nunca negoció nada con el Real Madrid y censura el comportamiento del Barça.
De puertas para adentro, en el Atlético de Madrid el caso de Julián Alvarez acabó el pasado 20 de junio. Esa es la fecha límite que Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club, puso al delantero argentino y a su agente, Fernando Hidalgo, para que trasladaran una oferta de 150 millones que nunca estuvo sobre la mesa. Así se lo hizo llegar de manera inequívoca tanto al jugador como a su representante en mayo, después de que meses antes Julián comunicara internamente su deseo de abandonar el club. Antes de ese 20 de junio, concretamente el día 9, el Real Madrid anunció a través de un comunicado una propuesta para fichar a Julián, cifrada en esos 150 millones. Pero esa oferta nunca se presentó por escrito al Atlético. Tampoco hubo negociación alguna. El movimiento blanco se redujo a dos llamadas para conocer la situación del jugador, pero este no parecía responder a un interés real por hacerse con sus servicios. Es por eso que el Atlético reaccionó con varios tuits irónicos en respuesta a la maniobra pública del Madrid. “Nos hacéis reír más que el Barça”, exponía uno de los mismo. En cualquier caso, en todo este tiempo, Julián solo ha querido ir al Barcelona. Una vez expiró el plazo del 20 de junio, para el Atlético de Madrid no ha habido ni hay opción alguna de que Julián sea traspasado. Ni al Barcelona ni a ningún otro club. Desde el Metropolitano entienden que para competir se necesitan jugadores de la categoría del argentino, además de remarcar que en el mercado no hay alternativas de garantías para acometer su relevo. El 22 de junio fue el día en que Julián manifestó ante los medios su voluntad de no seguir en el equipo rojiblanco, dos días después de la fecha límite que fijó el club. En el seno de la entidad no sentaron nada bien aquellas declaraciones, que se atribuyen al asesoramiento equivocado del agente Fernando Hidalgo, inmerso ahora en una situación complicada con Julián. Después del 20 de junio, la puerta de su salida ha estado cerrada. Se lo hicieron saber en privado y también mediante comunicados verbalizados por el propio Gil Marín. En el Atlético tampoco ha gustado nada el proceder del Barcelona, tal y como también han censurado públicamente y escenificado con la denuncia ante la FIFA y la RFEF, de escaso recorrido a priori. Si el club blaugrana hubiera actuado de otra forma, quizá el escenario habría sido otro. El Atlético cuenta sí o sí con Julián, que ahora deberá lidiar con el disgusto de la afición y recuperar la relación con Simeone.
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