
Pablo García resuelve un partido que estuvo igualado hasta que Pellegrini comenzó a sacar artillería del banquillo.
Pellegrini sacó a relucir en Mestalla su fondo de armario. Pablo García, el quinto y último cambio del chileno, decidió un partido que estuvo igualado hasta que comenzaron a desfilar por el césped los Fran García, Isco, Héctor Bellerín, Troy Parrott y el mencionado Pablo García. Ellos le dieron al Betis frescura, ellos pusieron la calidad de la que adolece este Valencia, que tras dos primeras jornadas en Mestalla solo suma un punto y ningún gol. El último año de vida de Mestalla pinta que se va a hacer largo. Lo Celso, por aquello de llegar tan lejos su Selección en el Mundial, aplazó el partido que se tenía que haber disputado hace diez días hasta ayer. Curiosamente el argentino no estuvo en Mestalla. Pero el aplazamiento permitió a Pellegrini preparar la primera de las muchas semanas que le esperan de tres partidos de postín. Es lo que tiene ser de Champions. El chileno cambió la defensa por completo respecto a la Real Sociedad. Sin embargo no tocó ni una pieza de su armada ofensiva: Antony, Fornals, Riquelme y Cucho. En el Valencia parece que la defensa de cinco ha llegado a la vida de Corberán para quedarse, aunque ya veremos si la mantiene cuando Arnau Martínez esté a su lado. Sea como fuere, Corberán trató de que su entramado defensivo no anulada sus opciones de pisar área contraria, como le sucedió ante el Celta. Lo intentó con el movimiento de una pieza: Filip Ugrinic por Hugo Duro, es decir, un medio puro por un delantero nato, dándole la manija a Guido y Javi Guerra y la capacidad de sorprender a Sato y Danjuma (que no se puede quejar de oportunidades, así que si decide irse es porque no las aprovecha no porque no se las den). Precisamente de ellos, del neerlandés y el japonés, nació la mejor ocasión del Valencia hasta el descanso. En verdad la única de la primera mitad. En ambas estuvo acertado Álvaro Valles, sobre todo en el remate del japonés, que le pilló a contrapié y aún así reaccionó. Lo de Sato es aire fresco para Mestalla, aunque al japonés hay que pedirle lo que se puede pedir a un chaval de 19 años que acaba de dar el salto al fútbol europeo. Tiene desborde, velocidad, le falta picardía. Mestalla reseteó su talante crítico del partido del Celta y la afición lleno el estadio con voluntad de estar con los suyos (al menos así fue hasta el gol de Pablo García). Pero esa doble ocasión de Sato y Danjuma, los destellos del japonés y la jerarquía de Guido aventuraban una buena noche de fútbol. Pero tras la pausa por hidratación, el Betis adelantó líneas, el Valencia entró en fase de cortocircuito en la transición defensa-ataque y el partido volvió a ser el de tantas otras veces de temporada anteriores: anodino. Eso sí, a favor de los blanquinegros y en perjuicio de los verdiblancos, sin noticias de Dimitrievski en toda la primera mitad. Por suerte para el espectador el ritmo cambió tras el descanso. El partido fue a más en intensidad, en presencia en las áreas, aunque con más imprecisiones en los metros finales que ocasiones. El que buscó con más ahínco la victoria fue el Valencia. Sobre todo a raíz de la entrada de Ugrinic, Sadiq y Rioja. De hecho, Pellegrini se percató del peligro que podía provocarle el sevillano por su carril que de inmediato reaccionó y sacó a Fran García. También a Isco, para ver si hacía magia y le daba los tres puntos. En verdad, el que fue sacando ‘conejo tras conejo’ de su chistera fue Pellegrini. Tiene fondo de armario el chileno y Corberán da fe de ello. Además de Fran García e Isco, Pellegrini puso a jugar a Héctor Bellerín y Troy Parrott, que debutaba así en la Liga. Por el irlandés el Betis ha pagado prácticamente lo mismo que se ha gastado el Valencia en los últimos cuatro mercados. Nada más salir, Parrott tuvo una ocasión ocasión para estrenarse con gol, aunque su disparo salió desviado. Pero fue Pablo García, el último y definitivo cambio de Pellegrini, el que decidió el partido. El canterano fusiló a Dimitrievski tras asistencia de Fran García. Mestalla la tomó con Corberán. El sambenito de “Corberán dimisión” le va a compañar al técnico de Cheste durante mucho tiempo, aunque si Sadiq hubiese visto algo de puerta y no las piernas de Valles en un mano a mano que tuvo para empatar... seguramente Mestalla se hubiera ido a casa con mejor cara.
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