
El césped de estadios como El Sadar, Balaídos, Vallecas y Castalia está mostrando un aspecto deplorable en este inicio de temporada.
Está siendo un verano muy duro en España. Ya se ha perdido la cuenta de las olas de calor que ha soportado el país, asolado por varios incendios terribles. Los clubes profesionales de fútbol han tratado de lidiar con esta climatología tan adversa para el césped de sus estadios. Pero en algunos casos, el inicio de la competición ha destapado verdaderos patatales. En bastantes de ellos la culpa hay que encontrarla en un hongo agresivo que destruye el verde. Lo curioso es que en Andalucía, donde más aprietan las altas temperaturas, no se registran grandes incidencias. Balaídos ha sido el feudo más afectado. El césped sufrió una enfermedad fúngica y su estado obligó a aplazar el Celta-Osasuna de la primera jornada. El campo ha tenido que ser renovado de urgencia y todavía está en proceso de asentamiento. El jueves se jugó ese encuentro y ya adquirió un aspecto decente. Precisamente el equipo rojillo también se ha visto implicado, esta vez en primera persona, por el mal estado de su tapete. En el estreno liguero ante el Levante se apreció un césped en mal estado, que dificultó la circulación del balón y el juego. Ese era el tema de conversación tras el encuentro. Prácticamente nunca se había visto en tan malas condiciones. La presencia de arena y una superficie irregular dificultaban el juego. Obviamente, no le gustó en absoluto al técnico rojillo, Luis Miguel Ramis. Cuando fue preguntado tras el encuentro, primero trató de no entrar en demasiados detalles: “Yo no soy jardinero. Ya lo visteis el día del Al Ain (durante la presentación ante la hinchada en pretemporada), que estaba también bastante mal con arena. No tengo ni idea”, decía. A continuación, profundizó un poco más: “Los campos necesitan tres cosas: sol, agua y cariño. El sol está y agua entiendo que tenemos, por lo tanto, a lo mejor hay que darle un poco más de cariño a eso para que mejore. Lo cierto es que no está bien. No os puedo decir más, es un tema de jardinería”, apuntaba sin morderse la lengua. Desde 2021, en estadio de El Sadar cuenta con un tipo de césped híbrido. Es decir, la mayor parte es de hierba natural pero se combina con fibras sintéticas para darle mayor estabilidad. Las temperaturas que ha soportado Pamplona este verano han sido superiores a las habituales y es obvio que eso ha pasado factura. Desde el club pamplonica trataban de buscar una teoría: “En el césped puedes plantar tepes o resembrar. En nuestro caso se ha resembrado porque en teoría el césped llegaba bien a agosto. La explicación que nos dan es que con el calor el nacimiento de las semillas ha ido peor. Se le han aplicado tratamientos, abonos… Pero le está costando y no anda bien”. Y añadían: “Lo normal es que los clubes tengan sus jardineros y además una empresa contratada. En España hay dos que llevan casi todos los campos de Primera, Laziturri y Royal Verd. Nosotros desde hace años trabajamos con Royal Verd”. Ahora toca buscar soluciones. De Vallecas hay pocas cosas que no se sepan ya. El estado del césped es sólo un aspecto más de su deterioro y dejadez. El exilio a Butarque ha dejado en un segundo plano esta circunstancia. Antes de la primera jornada los medios captaron un terreno de juego con zonas despobladas y aspecto irregular. El club informó que el campo atravesó las labores habituales de regeneración durante el verano tras el desgaste acumulado. Este problema se suma a las críticas sufridas a principios de 2026 por el mal drenaje y el estado del verde, lo que obligó a una sustitución completa en febrero. Pero es que resulta que el Rayo se ha trasladado a otra alfombra en mal estado. De hecho, el Leganés se vio obligado hace días a disputar su torneo, el Villa de Leganés, en su ciudad deportiva, en la Instalación Deportiva Butarque, y no en su estadio. Aunque el césped contaba inicialmente con el OK técnico, no dieron el visto bueno entrenadores y jugadores, que lo veían aún inestable para trabajar. En condiciones normales se trata de una anomalía que no se pueda jugar en Butarque y hace que llueva sobre mojado sobre las condiciones de un césped que en las tres últimas temporadas, desde el cambio de propiedad, ha sufrido en estos primeros partidos impulsado por el anhelo comercial de usar el estadio para generar ingresos. La temporada pasada se alcanzó el cénit de esta polémica, cuando el campo presentó un estado paupérrimo ante el Cádiz (segunda jornada) pese a que usaron kilos de tinte verde para ocultarlo. Las camisetas de los futbolistas acabaron inservibles, manchadas por este producto. Incluso el club llegó a reclamar a la empresa que se ocupaba del mantenimiento que pagaran estas equipaciones. Por lo menos, este año se reaccionó rápido y el día del Rayo ya estaba en mejor estado. Y el Leganés solo jugará un partido en Butarque hasta septiembre en este inicio de temporada precisamente para cuidarlo. Por su parte, el Villarreal continúa con los trabajos de mejora y ampliación de sus dos principales instalaciones deportivas, el Estadio de la Cerámica y la Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza. Ambas instalaciones deportivas están experimentando mejoras y adecuaciones para mantenerlas modernas y a la vanguardia en infraestructuras. Como principal novedad, hace días el Villarreal ya está instalando el césped en el Estadio de la Cerámica de cara a su estreno como local en la jornada cuarta. Un proceso que aprovechan muchos clubes para completar en las fechas veraniegas con la competición aún sin arrancar. En Segunda, en el SkyFi Castalia de Castellón el césped no estaba en condiciones ideales en el reciente partido ante el Sabadell, por retrasos en la siembra y el crecimiento. Se reforzaron zonas con tepes y LaLiga envió un especialista; el club avanzó que estará ya bien para el próximo choque en casa. Esa es la previsión tanto de la empresa encargada del mantenimiento del terreno de juego como del experto enviado por LaLiga, después de analizar durante tres días el estado del césped y supervisar su evolución. El club pidió aplazar el encuentro del debut. “Incluso a mitad de semana hablamos con LaLiga porque hace tres o cuatro días el césped estaba injugable. Estaba para suspenderlo”, explicó el técnico, Pablo Hernández. “Es una lástima que tengamos que jugar en casa con el estado del césped así”, agregó. Los jardineros del club trabajaron a destajo, pero en estos casos es difícil hacer milagros. El entrenador consideró que el Castellón necesita disponer de un césped en buenas condiciones para desarrollar su estilo de juego. “Tenemos que mirar qué ha fallado, qué es lo que pasa. Al final, cuando jugamos en casa, cómo queremos jugar, necesitamos que el campo esté bien. Hay que, entre todos, ver qué soluciones hay sobre la mesa y cuál es la mejor para que llegue en las mejores condiciones al día del Albacete porque necesitamos el campo en buen estado si queremos jugar a lo que jugamos”, explicó. Con el paso de los días, el asunto parece en vías de arreglarse.
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