Sus dos cruces consecutivos en fase de ascenso alimentaron su rivalidad. La eliminación pepinera a manos del Lleida en 2013 aún escuece en Butarque.

El Leganés conocerá este martes el rival contra el que jugará por segunda vez en su historia los octavos de final de la Copa del Rey. Asier Garitano, entrenador de los pepineros, no esconde sus preferencias. Salvo el caso del Formentera, del que dice, off the record, que no le agradaría por lo complejo del viaje a su estadio, el técnico insiste en que quiere a un equipo de inferior categoría. En esa ecuación entra el Lleida, el contrario que, para los blanquiazules, aportaría más morbo a esta ronda de la Copa del Rey.
Tiene el Leganés un reciente recuerdo agridulce (más dulce que agrio) que ha fraguado una intensa rivalidad con los ilerdenses. Todo nació en 2013, cuando la escuadra entonces entrenada con Pablo Alfaro, quedó emparejada en la primera ronda del playoff de ascenso a Segunda con el Lleida.
La ida acabó con triunfo 2-1 del Lleida. En la vuelta, Butarque sumó el segundo lleno de su historia. Ante esas 8.000 almas, John Pírez marco en el 88’ el 1-0 que metía al Lega en la siguiente ronda. Quiso el infortunio que el colegiado se lesionara segundos después. Sin cuarto árbitro, se tuvo que esperar 20 minutos para reanudar el choque.
Con el cromo marcando el 110 (y no por estar en la prórroga) un gol de Mario Fuentes, ex capitán del Leganés, cerró el empate y dio el pase al Lleida. La eliminación fue cruel y dejó tocado a un Leganés que, un año después, en 2014, resurgió y volvió a medirse al Lleida en ese play off de ascenso, esta vez en segunda ronda.
Ya con Garitano al frente, la ida acabó con empate a cero y en la vuelta, en Butarque, al mediodía (Garitano no quiso cambiar el horario de toda la vida), los 90 minutos reglamentarios concluyeron de nuevo con 0-0. Mantovani, aún hoy en la plantilla del Leganés, deshizo la igualdad en un córner, se cobró venganza para los suyos e impulsó al equipo en lo que aquella plantilla entendió como una final adelantada.
Ante el Hospitalet, en la última ronda, no se vio peligrar tanto el ascenso (finamente conseguido) como contra este Lleida que, ahora, podría cruzarse de nuevo con el Lega, esta vez en Copa, y con los pepineros ya en Primera. Todo frente a un enemigo que sigue en 2ªB, pero que llega tras eliminar a la Real Sociedad. Ingredientes que añaden morbo a un posible cruce entre ambos.
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