La FIFA permanece ajena a lo que sucede ante una decisión que no se tomará de manera oficial hasta dentro de un año o incluso en 2028. El horizonte parece b

Mientras España y Marruecos libran una batalla mediática y popular por la final del Mundial 2030, la FIFA permanece ajena a lo que sucede ante una decisión que no se tomará de manera oficial hasta dentro de un año o incluso en 2028. Eso sí, el horizonte parece bastante claro y en Zúrich se apunta al Santiago Bernabéu como escenario del partido decisivo con una semifinal en Casablanca y la otra en Barcelona. Nada ha cambiado a lo dicho pese a la mecha que parece haberse encendido entre los dos países. España pesa mucho en el mundo del fútbol pese al ruido formado y eso es algo que la FIFA nunca ha ocultado. También es cierto que Marruecos ha dado un paso adelante a todos los niveles, pero sigue lejos de la realidad española en el planeta fútbol. Tal y como ha informado este periódico, el Real Madrid y Gianni Infantino dieron forma hace tiempo a un acuerdo no escrito sobre el convencimiento de que la final se debería disputar en el estadio madridista. La relación entre el presidente de la FIFA y el Real Madrid se ha enfriado un tanto (comunicado blanco respecto al movimiento que planificó el presidente de la FIFA), pero eso no significa que el plan se haya quedado en el olvido. El máximo organismo del fútbol mundial, además, se mueve en estos momentos en una situación de incertidumbre que no se despejará hasta marzo con la celebración de las elecciones presidenciales (Infantino ya está en campaña) o finales de noviembre cuando se conocerá si Infantino tendrá rival o no en el proceso electoral, que en cualquier caso despejará muchas incógnitas que existen en el Mundial 2030 y en el mundo del fútbol en general. La película se repite cada cierto tiempo con la final del Mundial 2030 como protagonista, pero dejando claro en el camino que el entendimiento y la cooperación en el proyecto están muy lejos de ser ideales. Cada cierto tiempo, España y Marruecos se lanzan a aventurar la ciudad que dará forma la final de la citada Copa del Mundo, abriendo debates que dejan patente en algunos casos desconocimiento de lo que sucede alrededor de la próxima gran cita del fútbol masculino y, especialmente, que el proyecto mundialista no se mueve en la concordia como línea de actuación. Marruecos, el último en llegar a lo que es la organización del Mundial, ha ido subiendo en protagonismo político en los últimos meses. Las reiteradas exhibiciones de propaganda sobre lo mucho y bueno de sus estadios y ciertos gestos del presidente Infantino han sembrado una duda mediática y popular. Cuando todavía era candidatura, los tres países marcaron una hoja de ruta que pasaba por el Bernabéu como sede de la final, pero nunca se llegó a firmar documento alguno ante la realidad de que al final es la FIFA la que decide todo en su calidad de organizadora de los mundiales desde 2022. La FIFA asumirá en los próximos meses el control absoluto del Mundial. El primer paso será formar la sociedad que se encargará de ello, movimiento que todavía no se ha producido. De hecho, en el día a día del organismo no se ha movido un papel o reunión para el inicio de este trabajo. Cuando arranque esta sociedad será el momento en el que la FIFA asuma el control del Mundial y decidirá qué sedes se mantienen en la carrera por albergar la Copa del Mundo como primer paso una vez que se vuelva a examinar la documentación y se visite las ciudades en cuestión y el estado de las obras de los estudios nuevos y las adecuaciones a las exigencias de los otros recintos. Todo pasará por la FIFA. La final del pasado 19 de julio en Nueva Jersey iba a tener lugar en Dallas, pero se cambió ya con 2024 muy avanzado. Décimos esto porque la polémica creada a raíz del último partido del Mundial no existe en la FIFA, cuyos ejecutivos visitarán de nuevo los estadios y sedes que pretenden estar en una carrera que hasta dentro de un año no tendrá un recorrido oficial.