A sus 25 años, Ricardo Centurión suma clubes de renombre en su historial y puede darse el lujo de decir que jugó en Europa. Fue clave en el Racing campeón de 2014, y también en último título de Boca. Tuvo su paso por el San Pablo de Brasil y también en el Genoa de Italia. Pero el volante, que está de regreso en Avellaneda, no se olvida de sus raíces.

“Yo también tuve la opción de agarrar la droga y el choreo, pero opté por el camino del deporte. Mi vieja estaba internada en un hotel doce horas para traer el pan a mi casa, yo no quería fallarle”, confesó Centurión en diálogo con Radio Mitre.
Y siguió: "Villa Luján es muy importante para mí, nunca me voy a olvidar de donde salí, pero yo ya no puedo ir más. Hay muchas cosas en el barrio que no se ven, es un hueco del que si no salís, te vas perdiendo. Es mi lugar en el mundo, pero ya no puedo ir ni a tomar mate".
Ricky tiene dos objetivos en mente para este 2018 que recién comienza: consolidarse como "un volante con gol" y bajar el perfil a todo lo que hace, algo que le costó en su paso por Boca. "No me arrepiento del pasado, pero me hubiese gustado mostrar otra imagen en mi vida personal”, aseguró.
Es que fueron precisamente los episodios extrafutbolísticos los que lo alejaron del Xeneize el año pasado. El último fue una pelea en un boliche de Lanús, pero este se sumó a otra serie de escándalos previos que llevaron al presidente Daniel Angelici a poner punto final a su vínculo con el club.
Y esa marca que le quedó de su paso por Boca lo hace mantener la guardia alta: "Capaz que mañana salgo de acá, tengo un accidente y dicen que estaba borracho o saliendo de un boliche. Lo que me pase a mí lo van agrandar siempre, por eso trato de evitar todo, soy un apuntado".
Racing Avellaneda
Ricardo Centurión
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