

El merecido éxtasis en el que vive el país desde el 19 de julio ha hecho olvidar una realidad: la final contra Argentina la iniciaron hasta ocho jugadores s
Existen dos aspectos que cualquier persona atravesada por la pasión del juego más famoso del mundo conoce. El primero es que el fútbol escribe derecho en renglones torcidos. Y el segundo, que toda gran hazaña, más si es de la envergadura de ganar un Mundial, trae de serie su parte alícuota de amnesia selectiva. Agárrense porque la frase viene fuerte: hasta ocho titulares de la batalla final neoyorquina no estuvieron durante algún tiempo entre los elegidos para la gloria que aventuraban afición, gente de fútbol y, sobre todo, la prensa. Si el jolgorio se extendió por toda España el pasado 19 de julio también fue porque, de impermeable, De la Fuente iba sobrado. De las decisiones que el estratega harense tomó, seguramente la de la portería fue la más personal. En la contrabalanza pesaba una temporada excelente de Joan García, con 31 goles encajados menos que Unai, mejor ratio estadístico de paradas y, sobre todo, una avalancha de presión mediática catalana por el flamante nuevo portero culé. De la Fuente se mantuvo fiel y el resto es historia: el Guante de Oro del Mundial reluce en Bilbao tras ser batido una sola vez y Unai Simón está en el Guinness con los 649 minutos que estuvo sin encajar gol en el torneo de los torneos. La lesión de Carvajal, indiscutible en la Euro 2024, abrió una pugna que sufrió un revolcón poco antes del Mundial. Pedro Porro pasó de ser el elegido a ser titular en solo dos de los últimos cinco partidos premundialistas y arrancar desde el banquillo contra Cabo Verde y Uruguay. Marcos Llorente pareció seducirlos a todos, pero el destino estaba escrito. Las postales inolvidables del extremeño contra Austria y Francia escribieron la página más inesperada de España en Estados Unidos. Seguro que no lo han olvidado, pero siempre es buen momento para revisitar la maravillosa obra de arte que fue el 0-2 de Porro a Francia por todo lo que hizo bien España. Turno del caso más extremo: el mejor central del Mundial fue durante mucho tiempo el quinto o sexto del escalafón. Las impecables encerronas de Pau Cubarsí a campo abierto resultan aún más asombrosas al recordar que sólo fue titular en dos de los primeros 12 partidos de clasificación. Antes y después de su fichaje por el Real Madrid, Huijsen impresionaba a todos. Una ristra de elogios que se repartían a final de temporada Pubill y Eric García. Le Normand gozó de ocho titularidades seguidas tras volver de su lesión y todos le daban como un pretoriano del seleccionador. Un baile de nombres en el que por mucho tiempo tampoco aparecía el escudero de Cubarsí: Laporte llegó a estar ocho partidos seguidos sin jugar con España en la clasificación. “Se decía que estaba acabado”, llegó a denunciar. Fue ponerse a rodar el balón y se acabó la discusión. 382 y 155. Es el número total de días que pasaron lesionados Rodri Hernández y Fabián Ruiz entre la Eurocopa y el Mundial, respectivamente. Muchos llegaron a dudar del futuro Balón de Oro del torneo tras disputar sólo dos partidos de titular en la clasificación. Idéntica situación para el jugón del PSG, sin rastro de él en seis de los últimos ocho partidos antes de la lista. Cuesta mucho no creer que ambos mimaran hasta el extremo su recuperación con un único objetivo: llegar a tope al Mundial sabiéndose núcleo duro del entrenador. Las dudas externas, como también ocurrió con el lesionado Merino o un Olmo sin continuidad en el Barça, nunca se inocularon en la carpeta secreta de la Ciudad del Fútbol de las Rozas. Las preferencias en prensa y afición se desviaban hacia el potente inicio de campaña de Zubimendi (13 titularidades en el ciclo mundialista) y el superlativo rendimiento de Barrios y Fermín, con casi todos frotándonos las manos imaginando la savia nueva que podían aportar ambos a La Roja hasta que la enfermería truncó sus sueños. Para acabar, y aunque el debate futbolístico lo absorbe prácticamente todo, había que rozar lo temerario para hacer una hipotética alineación de final del Mundial con España sin Pedri ni Nico. Pero es que, en una de las más recordadas decisiones del seleccionador, nadie creía que Baena, tras su paupérrima temporada de debut en el Atlético, pudiera ser el jugador tan importante que terminó siendo para España en la izquierda como recambio del habilidoso extremo del Athletic. Ahí arriba tienen la comparativa. El fútbol es absolutamente maravilloso. La alegría más grande que se ha llevado España en 16 años la protagonizaron de inicio ocho nombres propios con los que, por diferentes razones y en distintos momentos como hemos visto, durante el año no se contó. Nada ni nadie pudo con ellos. Hicieron de la rebeldía el camino al mayor éxito de su carrera. En cuanto a nosotros, seguiremos abrazados a la segunda estrella y encantados con nuestra amnesia. España visita este sábado Wembley dominando el planeta futbolístico y De la Fuente es uno de los cinco seleccionadores mejor pagados. Sirva aquí la prueba de que se lo ha ganado. Aunque solo sea porque no nos hizo caso a ninguno.
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