Olise y Cherki, los cambios del técnico francés, dan la vuelta al partido frente a Bélgica. Es su tercera victoria en cuatro encuentros con la selección fra

Una excelente dirección de campo de Zinedine Zidane, que dio entrada a Rayan Cherki y Michael Olise en la segunda parte de un partido que se le estaba complicando bastante contra Bélgica, le dio al marsellés su primera gran remontada como seleccionador y, sobre todo, su primera gran noche en Saint-Denis. Los Diablos Rojos ganaban 0-1 al descanso hasta que el futbolista del Bayern, al que se le puede considerar uno de los mejores del mundo, entró al terreno de juego y protagonizó una exhibición antológica en apenas diez minutos, marcando un doblete y dando una asistencia. Francia, eso sí, tuvo que remar a contracorriente. En los cuatro primeros partidos de Zizou en el banquillo, en todos se fue al descanso sin ver portería. Con muchas rotaciones en el once, entre ellas los debutantes Restes y Leny Yoro, Les Bleus firmaron una primera mitad insípida frente a una replegada Bélgica que, como Italia el viernes, defendió su área como si no hubiera un mañana. Zidane se encuentra en esa fase de búsqueda de su sistema ideal. Roma no se construyó en un día y su gran reto va a ser desarrollar su idea de juego de posesión con una plantilla que no está diseñada para ello. Más cómoda corriendo que proponiendo, la selección francesa se atascó contra un muro. Sin Olise, suplente, y sin Mbappé, lesionado, las riendas del ataque se las confirieron a Dembélé, que sigue siendo un Expediente X cuando se enfunda la camiseta tricolor. El delantero del PSG volvió a mostrarse muy dubitativo en ataque, perdiendo más de diez balones, uno de ellos el que propició el contragolpe que supuso el 0-1 de Bélgica. Lukebakio aprovechó un brillante pase de Lavia al espacio y envió a la escuadra un misil inapelable para el debutante Restes. Ni de ‘9’, ni de extremo derecho, ni de mediapunta, el Balón de Oro no encuentra su sitio en este equipo. Zidane no esperó. Entró Michael Olise nada más comenzar el segundo tiempo. El Stade de France pasó del silencio a la locura en el momento en el que sus botas entraron en contacto con el césped. También ingresaron Cherki y Da Cunha. El encuentro no estaba para más experimentos. Olise no tuvo rival. Es uno de los mejores jugadores del mundo. No hay antídoto, rival o equipo que pueda frenarle. Doué empató el encuentro con un zurdazo espectacular, pero la estrella del Bayern estaba esperando su oportunidad. Asistió a Cherki en el 2-1 y todavía tuvo tiempo para firmar un doblete que consumó la primera gran remontada de Zinedine Zidane en el banquillo. A falta de Kylian Mbappé, Michael Olise. Es el líder de esta selección y lo demuestra en cada partido. Un elegido, un jugador de otra dimensión y una estrella a todos los niveles.