

El exárbitro Tristante Oliva rompe su silencio después de muchos años conteniendo su rabia por el castigo que recibió del CTA en la era Negreira.
Pedro Tristante Oliva (25-9-1961, Murcia) se hizo famoso en 2004 por el famoso penalti del ‘Ushiro nage’ en un Madrid-Valencia. Cayó en desgracia a partir de ahí y tres meses después lo descendieron y dejó el arbitraje. Negreira estaba allí… ¿Cómo está, Pedro? Desde que nos vimos hace unos años en Lorca con unos amigos comunes no habíamos coincidido. En aquel momento no estaba usted de ánimo para denunciar lo sucedido, por todo lo que había sufrido. Pero le vi con mi compañero Ramón Álvarez de Mon hace unos días y creo que ha llegado el momento para que cuente su verdad. ¿Cómo le va la vida? ¿Qué hace ahora? Encantado de hablar contigo, Tomás. Ahora estoy totalmente apartado del arbitraje. Cuando me descendieron ya vi que no querían contar conmigo y colgué el silbato. 15 de febrero de 2004. El famoso partido con el Valencia en el Bernabéu. El penalti de Marchena a Raúl en el minuto 91. Era su primera temporada en Primera… y por ese penalti pasó a ser la última. ¿Hubo ‘neverazo’ por pitar aquel penalti? No hizo falta. En aquella época las designaciones se hacían por ordenador. De hecho y a pesar de la que se lio, pude pitar los tres o cuatro partidos que había decidido en verano el ordenador. Eso me permitió al menos acabar la temporada. El caso es que era penalti en mi humilde opinión. La portada del AS era elocuente con una imagen que así lo reflejaba. Y un día después Alejandro Blanco, por entonces presidente de la Federación de Judo y actual presidente del COE, nos aclaró que lo que le hizo Marchena a Raúl es una llave conocida como ‘Ushiro nage’. Y aun así a usted le machacaron. Yo, en el campo, vi exactamente esa foto del AS. Esa es la imagen que vi al constatar que Marchena bloqueaba con el brazo y la pierna a Raúl dentro del área. Acabé contento el partido, pero al acabar llamé a casa y todos me decían que se había liado una gorda con el penalti. Algo totalmente desproporcionado. Los telediarios abriendo con la jugada. Eso es algo que no se ha visto nunca. Fue muy duro para mí. No sentí el apoyo del Comité Técnico de Árbitros en ningún momento. Y eso se ve en las famosas listas. Tú puedes decir palabras muy bonitas, pero en las listas del 30 de junio me quedé fuera. El apoyo que tuvieron otros árbitros no lo tuve yo. Hubo algo más grave todavía. Unos 250 socios y accionistas del Valencia les demandaron a la Federación y a usted por lo civil y un Juzgado de Primera Instancia de Valencia. el número 21, la admitió. Como si usted fuese un delincuente. El CTA no dijo nada… Todo eso te va minando. Esa denuncia era surrealista. ¿Qué va a dictaminar el juez si no es un técnico? ¿Va a decir que es penalti o no es penalti?. El juez no entiende de arbitraje ni está para eso. Era sólo para hacer ruido y aunque quedó en nada a mi familia le hizo daño porque ellos también sufren esa ola de ensañamiento que yo sufrí. Encima con el agravante de que a final de temporada me descendieron. Otros árbitros se quejan y dicen que a sus hijos en el colegio les insultan por culpa de su padre, pero luego esos hijos pueden decir que su padre sigue pitando en el Camp Nou, el Bernabéu o San Mamés. Mis hijos no pudieron ver eso ni decir eso porque a mí me descendieron al término de la temporada. A mí, por culpa de ese penalti, me quitaron de en medio automáticamente. ¿No tuvo usted alguna llamada de Sánchez Arminio o de Enríquez Negreira apoyándole por todos los ataques que estaba sufriendo desde todos los ámbitos? No. Lo único que noté es que dos días después del partido había unas pruebas físicas del colectivo y cuando me dirigía hacia los campos de entrenamiento es como si se hubiese interrumpido una conversación entre Victoriano y Enríquez, que estaban hablando de lo que hablaba más de la mitad de España. Del dichoso penalti. Me ven y me dicen: “Venga tú tranquilo, olvídalo y tú a pasar las pruebas”. Pero al alejarme escucho a Enríquez decirle a Sánchez Arminio: “Esto es lo que tiene el ordenador. Habría que quitarlo”. Cuando escuché eso me dije: “Estás liquidado, Pedro. Te van a utilizar de chivo expiatorio”. ¿Tanto les molestó que pitase un penalti a favor del Madrid? Y eso que usted acertó… No puedo aseverar si eso les molestó, aunque puedo tener mis pensamientos. Lo del ordenador no les gustaba porque así no podían manejar ellos las designaciones. El Valencia protestó y con todo lo que se montó quitaron el ordenador, que era lo que querían. Lo que sí quedó claro, y más con lo que más tarde se supo de Negreira, es que el que se equivocaba a favor del Madrid, aunque no fue su caso, se metía en problemas y el que lo hacía a favor del Barça le iba a ir bien… Por cierto, el Valencia se quejó mucho, pero al final, ¿quién ganó esa Liga? El Valencia… El que perdió esa Liga fui yo porque me mandaron para mi casa. Le doy más datos. En aquella época, Pérez Burrul no pitó dos penaltis de Pepe en el Bernabéu ante Osasuna. Y Daudén Ibáñez anuló en el Calderón un gol legal de Perea en un derbi. Los dos cayeron en desgracia a partir de esos errores. El mensaje implícito del CTA estaba claro. Si quieres pensar mal, viendo esas cosas te dan pie. Las casualidades sólo se producen algunas veces. La sensación que tuve es que los apoyos que tuvieron otros con errores muy claros… No sólo no les pasó nada, sino que el apoyo fue enorme. Pitaron finales de Copa, les hicieron internacionales... y a mí me mandaron para casa. La única llamada que recibí fue de Raúl Masó, para que devolviese el ordenador que nos daban para hacer las actas. Le doy yo un ejemplo flagrante. En 2007, el famoso ‘Tamudazo’ del Camp Nou evitó que el Barça ganase esa Liga con un remate de Messi con la mano, como si fuese una jugada de voleibol. Un error escandaloso que pudo costarle al Madrid un título de Liga. A la semana siguiente a Rodríguez Santiago le dieron como ‘premio’ la final de Copa entre Valencia y Getafe… Yo, inocente de mí, pensé que si había validado un gol con la mano en un partido tan trascendente iba a tener problemas para salvarse. Un gol con la mano es el ejemplo que siempre nos ponían para saber que no ibas a tener nunca un respaldo del Comité Técnico de Árbitros. El error que más se castigaba. No es una jugada gris. Te decían: “Mientras que no te comas un gol con la mano, tú tranquilo”. Mira que yo por Rodríguez Santiago me alegro, porque yo no tengo nada en contra de mis excompañeros. Pero nunca pensé que le iban a dar la final de Copa. Eso te descolocaba. Y luego ves la doble vara de medir, como conmigo. El problema era el poder absoluto del CTA con el Factor de Corrección… Que acabaron bautizando como Factor Corruptor… Así se le llamaba en el argot. El Factor de Corrección es como si en junio gana la Liga un equipo pero se reúnen dos o tres personas y deciden que el líder pasa a ser cuarto, para que así no pueda ganar el título aunque recurra, y que la gane este otro equipo porque nos cae mejor o por lo que sea. Eso es impensable, pero era lo que hacía el CTA con los árbitros. Con su poder te subían o bajaban con ese comodín a su antojo. Los que protestaban estaban fuera. Todo lo tenían bajo control. Si no callabas, estabas muerto. Un jugador sí puede cambiar de equipo, aquí no porque sólo hay un CTA. Si te echan la cruz, estás muerto… ¿Cómo es posible que se haya dicho casi unánimemente por todo el colectivo arbitral que Enríquez Negreira no pintaba nada en el CTA? Sí pintaba, claro que pintaba. En el 90% de las veces era el que nos decía a final de temporada en qué grupo íbamos. En las pruebas físicas tu gran objetivo era que te dijeran que ibas bien. Porque de lo contrario sabías lo que te esperaba. Enríquez era el que te recibía, te ponías frente a él y con unos apuntes que él tenía te decía si en este partido u otro lo habías hecho mejor o peor. Y te decía si ibas al grupo 1, al grupo 2, al grupo 3… Poder sí tenía porque era él que nos lo decía. Usted vivió descensos y ascensos con él. Había tres vicepresidentes ahí: Franco Martínez, Enríquez y Medín Prego. Hablaba más con el primero porque era de Murcia. Y él me decía que muchas cosas se las decía Enríquez. Tras mi primera temporada en Segunda me quitan de en medio y me bajan a Segunda B. Recién descendido, un golpe duro para mí, Enríquez me recibe y tras unas pruebas físicas me dice que tenía un informe de un partido en Macael en el que yo se supone que había cometido errores técnicos graves. Me dijo cosas que no me cuadraban. Me enfadé hasta el punto de decirle que el informador no había ido a ese partido. Me cabreé de verdad y él aceptó mi órdago. Y me mandó a Barcelona para que pitase un Barcelona C-Tarrasa en el Mini Estadi. Él fue a verlo al campo. Fue un partido complicado con varias rojas y varios penaltis. Tuve la suerte de acertarlas todas. Me dieron tres partidos de playoff y ascendí de nuevo a Segunda. Ahí me benefició, pero esa vivencia demuestra que claro que tenía poder para ascenderte y para descenderte. De florero nada. Pintaba mucho. Pues hasta el anterior presidente del CTA, Medina Cantalejo, decía que no pintaba nada… Si usted alucinó, yo también. Lo que yo he vivido no me lo va a contar otro de otra manera. Todos sabían que el que iba el 16 podía ascender y el que iba el 5 podía bajar… Volvamos a su doloroso descenso. Usted decide dejar el arbitraje. Se le quitaron las ganas de todo. Quise desvincularme del arbitraje. Tuve la oportunidad de ir de delegado de campo del Real Murcia y acepté. No les di la oportunidad de que me ofrecieran ser delegado de partido que ofrecen a los que se retiran. Yo quise cortar porque no me sentí apoyado. ¿Llegó a estar cerca de la depresión por todo lo que sufrió? No exactamente… Lo pasé mal porque el ruido fue a nivel nacional y todos tenemos familia. Mis hijos no podían presumir de que su padre ganaba 300.000 euros como ganan ahora y encima con los ataques que recibí. No fue depresión, fue rabia, sentirte mal y muy poco apoyado. Te cabrea. Pasan los años y salta el ‘Escándalo Negreira’. ¿Le sorprendió que un club como el Barcelona pagase 8,4 millones de euros al vicepresidente del CTA durante 17 años? Para mí fue algo inaudito. Yo no estaba de acuerdo en nada con ese CTA, pero me sorprendió. A ningún árbitro se nos pasó por la cabeza que Enríquez estuviese cobrando de un club. Es surrealista, increíble. No daba crédito. Pero es lo que hay y poco a poco lo he ido asimilando con rabia. Seguro que ha habido muchos perjudicados por el camino para justificar esos ingresos. ¿No le choca que el colectivo arbitral haya querido minimizar el escándalo? Parece como que aquí no ha pasado nada. La verdad es que también me sorprende eso. Esas vivencias las tuvieron muchos árbitros. Es más fácil hablar ahora para mí al estar fuera, porque cuando estás dentro saben que si te sales de la línea se te acaba todo. Los árbitros no tienen libertad. Lo mío fue la prueba. No pude ni despedirme en condiciones. Aquí todo es a dedo. Nadie se atreve a decir nada. Solo en petit comité. Si hay que salir a decir que este mató a Manolete, pues lo dicen. Es así de triste. En Italia saltó el Calciopoli y la Juventus fue descendida y le quitaron dos scudettos. Ahora ha saltado lo del City y le puede caer una sanción histórica. ¿Sólo en nuestro país ocurre que el que la hace no lo paga? ¿Se hará justicia en España con el Barça y Negreira? Aunque no se encontrasen las pruebas, el mero hecho de que tú como vicepresidente hayas cobrado esa cantidad de dinero de un club, eso ya de por sí debería ser sancionable. No entiendo de leyes, pero es sentido común. ¿Cómo es posible cobrar de un club? Eso es hacer algo muy mal, aunque doctores tiene la Iglesia. Que hubiera un castigo sería un alivio para mucha gente y para muchos árbitros, no sólo los retirados. Que se solucionase el tema de una forma ejemplar. Hay una anomalía estadística tremenda. Por ejemplo, en esta última década el Madrid ha ganado 15 títulos internacionales… y el Barça ninguno. Pero los azulgrana han ganado en ese tiempo 16 títulos nacionales, por sólo 9 del Madrid. ¿Eso cómo se asimila? Eso es una anomalía estadística muy importante. La gente que piensa mal, son argumentos evidentes para ellos. Es una anomalía que cuesta entender. Ahora hay un sindicato de árbitros y además están los vídeos de Realmadrid Televisión. Algunos de los que están en ese sindicato han pitado luego al Madrid. ¿Cree que eso condiciona a los colegiados para pitarles en contra? Quiero pensar que no, pero es cierto que si quieren formar un sindicato no deberían ser arte y parte. Un juez no puede juzgar a alguien al que tiene denunciado. Si quieren crear un sindicato no deberían formar parte del mismo árbitros que estén en activo. La mujer del César no solo tiene que ser honrada, sino parecerlo. Si finalmente se celebra un juicio sobre el tema Negreira y el Barça, una vez que acabe la instrucción le llaman a declarar, ¿estaría usted dispuesto a acudir? A mí nunca me han llamado, pero si me llaman yo voy sin ningún problema para contar mi experiencia y mis vivencias con este señor. La polémica arbitral no se detiene. ¿Cómo valora la roja mostrada a Vinicius por el tirón de pelo a Saliba? Creo que con una amarilla se hubiese resuelto mejor la acción porque no hay ni fuerza excesiva ni brutalidad, que es lo que dice la norma para sacar la roja. Acabamos. Usted ha contado ahora su verdad y ha sido como una liberación. ¿Cree que el paso que ha dado puede servir para que otros árbitros pierdan el miedo y cuenten también lo que vivieron con Negreira y su particular forma de dirigir el arbitraje español? Ojalá salgan más árbitros. La inmensa mayoría podría contar lo que yo he dicho aquí. Dentro del colectivo esto era vox populi. Los que dicen que Negreira no pintaba nada saben que yo digo la verdad. Ojalá salgan más. Gracias por su testimonio y su sinceridad. ¡Diviértete cada día con tu pasión por el deporte! Descubre la sección de Juegos de AS y disfruta de retos entretenidos que, además, te ayudarán a mantener la mente activa. Juega aquí.
Manchester United
Real Madrid
FC Barcelona
Alle Kommentare