Que a Suso se le queda pequeña la Segunda es una evidencia para cualquier amante de este deporte. No es que el gaditano juegue a una marcha más, de hecho, le sobra hasta haciéndolo en una menos. Todo se basa más a lo que ocurre sobre el campo cuando el 11 tiene el balón. En esta ocasión, ante el Eibar, ha decidido un entretenido partido con una genialidad suya (1-0). Un desborde y remate con su pierna izquierda que le sirve a los amarillos para sumar otros tres puntos, para elevar su cifra a hasta los once.

El partido tuvo una primera mitad muy disputada y sin apenas errores que nos impidieron ver los goles. De hecho, la única oportunidad clara llegó en los minutos finales, con García Pascual perdonando al Eibar tras fallar un mano a mano en el que entre Magunagoitia y Arambarri acabaron evitando el gol local. Los primeros 45 minutos nos permitieron ver, eso sí, el buen momento que vive Tabatadze, que, pese a no encontrar portería, fue un incordio constante para la zaga visitante.
El Eibar, que este curso está mostrando un fútbol vistoso y con goles, se encontró problemas cada vez que intentaba enhebrar jugadas tanto por banda como por el centro. Tanto Magunacelaia como Guruzeta se toparon con la tupida defensa amarilla que recuperaba a Kovacevic para la causa, tras su compromiso con Serbia Sub-21.
Entre tanto orden, el partido estaba para la inspiración. Corpas lo entendió nada más comenzar la segunda mitad y en jugada individual, se coló en el área tras desbordar a su par para poner a prueba a Aznar. El meta brasileño estuvo felino entonces en su acción, con una parada descomunal. Poco después Guruzeta volvía a probar fortuna en un remate de cabeza, fuera. Luego fue Magunazelaia, que solo ante Aznar, remató también fuera.
No se quedó atrás el Cádiz. Suso comenzó a hacer diabluras en banda derecha y los amarillos se envalentonaron. No sería a la primera, pero sí a la segunda en la que el mago gaditano encontraría petróleo en una de sus jugadas predilectas. El 11 recibió en banda derecha, se la acomodó a su pierna izquierda y con combita la mandó para adentro. Su primer gol como jugador del Cádiz en su regreso al club de sus amores.
Diakité estuvo muy impreciso sobre el campo. No tuvo su día el mediocentro maliense, que cada vez que tenía que tomar decisiones, lo hacía mal. En uno de esos errores, el Eibar estuvo a punto de empatar, si no llega a ser por la enésima intervención de Víctor Aznar, que desbarató el remate de Bautista. No pasó mucho más. El Cádiz durmió el partido y no fue hasta el último minuto de añadido cuando el Eibar pudo empatar en una triple ocasión que desbarató Álex, Aznar (otro paradón más) y Recio.
Cádiz
Eibar
Suso
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