El Étoile Métlaoui ha completado uno de sus mercados de fichajes más activos en mucho tiempo, incorporando a 11 jugadores en apenas 21 días entre finales de julio y mediados de agosto. La magnitud de la actividad habla por sí sola: un club que identificó sus objetivos con antelación, actuó con decisión y llega a la nueva temporada con una plantilla profundamente renovada.

El movimiento más relevante del mercado llegó a través de los préstamos con los grandes del fútbol tunecino. Ameur Jouini recaló cedido desde el CS Sfaxien, uno de los clubes más laureados del país, mientras que Mohamed Aziz Ghrissi llegó en las mismas condiciones desde el Club Africain. El Stade Tunisien aportó dos jugadores: Najd Dabbebi y Obaid Chabbi, ambos confirmados el 29 de julio en una jornada excepcional en la que seis incorporaciones se anunciaron al mismo tiempo. Ese nivel de coordinación en el mercado no es fruto de la improvisación.

Más allá de los cedidos, el club amplió sus opciones con transferencias libres y fichajes en propiedad. Ifeanyi Ogba llegó sin coste desde Kairouan el 11 de agosto para cerrar el mercado, mientras que Montasser Toumi firmó como agente libre procedente de Al-Nojoom el 2 de agosto. Mohamed Aziz Bejaoui también salió de Kairouan el 3 de agosto, el mismo día en que Mohamed Ameur Belghith completó su traspaso desde Gabès. Ahmed Beji, procedente de Al Entesar, y Oussama Hichri, desde Soliman, se unieron a la oleada del 29 de julio, ampliando una búsqueda doméstica que abarcó distintos niveles del fútbol tunecino.

La incorporación más llamativa por su origen geográfico fue la de Ayoub Tlili, contratado desde el Al-Tadamon Mukalla de Yemen el mismo 29 de julio. Su llegada pone de manifiesto la disposición del club a mirar más allá del mercado local cuando aparece el perfil adecuado, y aporta una perspectiva internacional a un vestuario en plena renovación.

Sin ninguna baja registrada en este período, la profundidad de la plantilla ha crecido de forma notable. Once llegadas — cuatro cedidos y siete incorporaciones permanentes o libres — suponen una remodelación real del grupo disponible. El reto ahora recae sobre el cuerpo técnico: integrar estilos de juego distintos, voces nuevas y procedencias diversas en el menor tiempo posible. La ambición está demostrada. Si la integración está a la altura, el Étoile Métlaoui podría tener una temporada muy diferente.