

Bastoni jugará este martes en el Bernabéu, pero como visitante y con la camiseta del Inter de Milán. Mourinho quiso ficharlo el pasado verano.
Al Santiago Bernabéu, la Casa Blanca del fútbol, Alessandro Bastoni podría haber accedido por la entrada reservada a los locales. Al menos, ese era el deseo de José Mourinho cuando regresó al banquillo del Real Madrid. Como la más posible de las coincidencias cuando el destino decide escribir recto sobre líneas torcidas —parafraseando a José Saramago—, el defensa italiano jugará en el Bernabéu, pero como visitante y con la camiseta del Inter por noveno año consecutivo. Sin duda, la tentación de coger este verano un avión directo a España habrá sido fuerte; y más estando en lo más alto de la lista de deseos de un entrenador que, a su vez, llevó al Inter a donde nadie más lo había logrado llevar: a la conquista del triplete. Pero en un mundo en el que el romanticismo y los negocios ya no tienen un punto de contacto, Bastoni es una excepción, probablemente incentivada por la valoración de los nerazzurri, que no habrían accedido a dejar salir al jugador por menos de 70 millones de euros. Ninguno tenía prisa por dejar al otro. Además, el jugador lo había garantizado con motivo de la celebración del Scudetto, por lo que la cantidad solicitada se consideraba que estaba a la altura de la calidad y liderazgo de Bastoni. La mayor prueba de ello se vio en el Inter-Juventus de la temporada pasada: el central, tras simular una falta que causó la expulsión de Pierre Kalulu por doble amarilla, tuvo que resistir a las consecuencias propias de la acción. La opinión pública se lanzó contra el italiano, que lo afrontó con determinación, haciendo frente a la situación. La misma actitud combativa que tiene en el campo y que, sin duda, será un recurso necesario para enfrentarse al equipo cuyos colores podría haber defendido. Una puerta giratoria que también sabe a un fascinante reto. Otro de los motivos por el que Bastoni no terminó vistiendo de blanco fue la llegada de Konaté. El ex del Liverpool fue uno de los primeros fichajes del Real Madrid el pasado mercado. Llegó gratis tras no renovar con los Reds y, a priori, no iba a ser la única incorporación de los blancos para la zaga. Sin embargo, la no salida de Asencio bloqueó la llegada de otro central. El central del Inter, que hubiera sido uno de los candidatos a aterrizar en Chamartín, terminó siendo descartado como posible incorporación. Así las cosas, el Real Madrid optó por no incorporar a nadie más para el eje de la zaga. Bastoni, que además de los blancos contaba con más pretendientes, terminó quedándose una temporada más en el italia. Ahora, el destino cruza el camino de ambos en la Champions, un escaparate idóneo para encender el interés por los grandes fichajes.
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