

Potencialmente, es el mejor jugador del mundo. Disfrutémoslo, dejemos de verle con el prisma de la sospecha…
Soy el primero que, como otros muchos madridistas, me quedé un poco desconcertado con el numerito de las camisetas cortadas en Elche, compartido por Vinicius y Konaté. No entendí que, de primeras, no aceptasen enviar un lógico y necesario mensaje de apoyo a nuestros 83.000 compatriotas ceutíes con todo el calvario que vienen sufriendo desde el 30 de julio. Pero sus explicaciones en AS admiten una reflexión que, la compartas o no con él, se puede aceptar como argumento para justificar su decisión. No olvidemos que los jugadores fueron informados prácticamente en el túnel de vestuarios y que, además, la iniciativa era de la Asociación de Empresarios de la Comunidad Valenciana, no de LaLiga ni de los clubes anfitriones. En el hotel debieron aclararles todo a los jugadores para evitar situaciones desagradables como la vivida después. No obstante, Mbappé, Vini y Konaté deberían habérselas puesto sin matices porque la expresión “Todos somos caballas” habla de solidaridad con gente que está sufriendo y no se nombraba ni a Marruecos ni a los invasores. En fin, la visita de Florentino, Pirri (ceutí de honor) y Butragueño servirá para dejar claro que el Real Madrid como club y como institución está totalmente sensibilizada con el drama que están sufriendo nuestros compatriotas. Por lo demás, Kylian refleja en su conversación con José Félix Díaz una convicción plena de que vino al Madrid para cumplir un sueño y que lo sigue viviendo y disfrutando cada día que pasa. Lo cuenta con firmeza y positividad. El parisino no es el típico ‘quedabien’. Mbappé dice las cosas como las piensa y su compromiso con el Madrid es indiscutible, por mucho que la gente le pida que presione más arriba a los rivales. Pero el personal debe valorar que él vino para facturar 40 o 50 goles al año para ayudarnos a ganar títulos. Y, aunque sólo cayeran una Intercontinental y una Supercopa de Europa desde que llegó, no concibo mejor camino para lograrlo que su habitual acierto de cara a puerta. De hecho, ser máximo goleador de la historia de los Mundiales (ha superado a Messi jugando la mitad de campeonatos…), ser pichichi de la Champions (15) y de nuestra Liga (25) le pueden acabar dando su primer Balón de Oro. Y lo quiere para el Bernabéu, ese estadio que le tiene fascinado. Ya sé que Mbappé todavía tiene que ofrecer algo más para enamorar a una afición que aún le mira con cierto recelo, pero en esta entrevista con AS me ha quedado claro que es feliz en Madrid y en el Madrid, y que jugando aquí ha visto cumplido su sueño infantil. Y, potencialmente, es el mejor jugador del mundo. Disfrutémoslo, dejemos de verle con el prisma de la sospecha…
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