

El ariete de Rota lidera con un doblete a un Elche que se quedó con diez por la roja a Redondo a los cinco minutos pero que zarandeó a un horrendo Espanyol.
Entregaba la leyenda Tommy N’Kono a Manolo González una camiseta conmemorativa por sus 100 partidos -ya 103- al frente del Espanyol justo antes del pitido inicial, ante los aplausos de Cornellà, y 90 minutos más tarde se despedía el espanyolismo entero -salvo quienes ya habían abandonado sus localidades- con una pitada monumental a su equipo, poniendo en entredicho hasta la continuidad de su entrenador, justo en vísperas de un parón de tres semanas. En medio, una madrugadora roja a Redondo que lo puso todo de cara para los pericos pero que no fue más que el inicio del baile de un Elche monumental liderado por Fer Niño. Indicaría toda lógica que, expulsado Redondo por derribar a los tres minutos y medio a Bryan Zaragoza en la frontal siendo el último hombre, se acabaría ahí el partido. Porque, después de que Figueroa Vázquez enmendara la ceguera de González Esteban, se quedaba con diez el Elche con todo un mundo por delante mientras que el Espanyol, espoleado por el RCDE Stadium y aupado por la llamada de la Selección a Roberto Fernández, pensaría que iba a ser cuestión de tiempo. Pero nada más lejos de la realidad. Casi desde que existe el fútbol, la capacidad del conjunto perico para desafiar a toda cordura es insuperable. Así que lo que cayeron por maduros fueron los dos goles del Elche en tres minutos de locura colectiva al borde de la media hora y servidos en bandeja por un Espanyol poco escarmentado de su terrible primer tiempo en Butarque. Primero fue Dmitrovic, en una salida calamitosa tras una pasiva carrera de Unai Núñez, el que habilitó a Fer Niño para que anotara a puerta vacía. Y después el sistema defensivo al completo, permitiendo avanzar metros y metros a Revivo, para que asistiera al de Rota en el 0-2, una preciosa volea para alcanzar así las cinco dianas en esta Liga. Absolutamente noqueado, hasta llegar entre silbidos y gritos de “¡fuera, fuera!” al entreacto, solo tuvo el Espanyol un gol bien anulado por fuera de juego a Zaragoza, cuyo estreno como titular fue tumultuoso, a pesar de lo cual envió otro chut a las manos de Dituro justo antes del descanso. Dónde me he metido, debería de pensar José Ángel, quien debutaba con el Espanyol, mientras en el otro bando tenía que entrar a los 38 minutos otro canterano perico, Rubén Sánchez, por lesión de Sangaré. No le quedaba otra a los de Manolo que salir a por todas en la reanudación, y por ello dio entrada a Hartman y a Marcos Fernández. Pero ni con esas. De hecho, lo que estuvo a punto de llegar en el minuto 55 fue el tercero del Elche, en un repliegue nefasto de los locales que Cepeda recogió para enviar su disparo al palo y fuera. El chileno, no obstante, bailó por momentos a todo el Espanyol. Para colmo, metió Anselmi a Osorio, fresco, por el goleador Niño. Anestesiados, siguieron los pericos lejos de ser un equipo competitivo, o directamente digno, ni con los ingresos de Pere Milla o Dolan, agotando los cinco cambios con media hora por delante. Un chut de Javi Hernández a las manos de Dituro fue lo único que los pericos se llevaron a la boca hasta el 1-2, que se marcó Chust en propia meta con el brazo, pues hasta eso se encargó de hacer el Elche, tras la quinta asistencia del mencionado Hernández esta temporada. Resurgió la grada, se animó el Espanyol, una reacción tan efímera como doloroso fue el 1-3 de Germán Valera, tras aprovechar un pase al espacio para ganarle un esprint a Cabrera y picar la bola por encima de Dmitrovic. Se hizo el silencio en el RCDE Stadium, que no se disipó ni con el gol de Milla, anulado por fuera de juego. Tampoco con el trallazo de Morcillo ante el que tuvo que lucirse el portero perico para evitar el 1-4 en el día redondo del Elche y trágico del Espanyol.
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