Los primeros proyectos presentados por el Milan y el Internazionale se remontan a 2019, y no se espera que el nuevo estadio esté terminado hasta 2032. Mucho ha sucedido desde entonces, y La Gazzetta dello Sport repasa los principales hitos.

Con trabajos de demolición progresivos y la reubicación de infraestructuras, San Siro ha comenzado una larga transformación en los últimos meses para dar paso a su renovación. En junio, la histórica tribuna sur fue demolida, desapareciendo junto con décadas de recuerdos de aficionados. El área de entrada en el lado oeste también ha sido reacondicionada, con varias entradas eliminadas y estructuras icónicas demolidas, incluyendo los "paraguas" metálicos que protegían a los aficionados del viento y la lluvia. Esto se hizo para dejar espacio para el futuro sitio de construcción del nuevo estadio. El nuevo y el viejo San Siro coexistirán durante un período de tiempo hasta que el horizonte de esta zona cambie por completo. ¿Qué hay del cronograma? Se espera que los renders del nuevo estadio se publiquen oficialmente a finales de octubre. El nuevo estadio estará completado en 2032, contará con 71.500 asientos y tendrá un valor estimado de 2.149 millones de euros. Para cumplir con el plan de construcción, el proyecto debe comenzar en la segunda mitad de 2027.
Todavía es difícil imaginar realmente el nuevo San Siro, pero el camino recorrido hasta ahora es evidente. Los obstáculos claramente no han terminado: el plan de implementación primero debe ser aprobado por el gobierno municipal de Milán y luego presentado al gobierno regional para la revisión de viabilidad técnica y económica. Además, quedan cuestiones judiciales pendientes. En las próximas semanas, el tribunal se pronunciará sobre los recursos presentados por varios comités, y la investigación criminal sobre irregularidades en el proceso de licitación aún está en curso. Sin embargo, los dos principales clubes de Milán han recorrido un largo camino desde que la idea de un nuevo estadio comenzó a tomar forma. Su ritmo ha sido irregular: se unieron, luego se separaron; la propiedad cambió varias veces, pero ambos permanecieron comprometidos; intentaron soluciones alternativas, solo para darse cuenta más tarde de que solo trabajando juntos el proyecto podría implementarse verdaderamente. La presión económica es una razón fundamental para esta cooperación.
Si la meta se alcanza en 2032, habrán pasado 13 años desde el anuncio del primer proyecto. En julio de 2019, Milan e Internazionale desvelaron su diseño para un nuevo estadio, un "templo" diseñado por Populous que se suponía estaría terminado este año. Es difícil escribir sobre esto sin cierta ironía, porque todo el proceso del nuevo San Siro siempre ha estado marcado por retrasos prolongados. El nuevo estadio se construirá y el Meazza será demolido. Así es, porque la condición establecida por los dos clubes siempre ha sido demoler el estadio existente, con la excepción de áreas protegidas por la agencia de patrimonio cultural, que incluyen una torre y parte de la tribuna sur: los costos de renovación serían demasiado altos, e incluso su mantenimiento posterior no sería rentable. En octubre de 2019, el gobierno municipal de Milán dio su consentimiento, pero propuso 16 condiciones, incluyendo la reducción del uso de hormigón y la preservación de parte de la estructura del Meazza. A principios de 2023, los caminos de los Rossoneri y Nerazzurri parecían divergir: el Milan consideró San Donato, mientras que el Internazionale apuntó a Rozzano-Assago, especialmente cuando los Rossoneri propusieron una alternativa aparentemente viable. El Milan compró terrenos y se comunicó activamente con el gobierno municipal de San Donato, preparando el terreno para una acción independiente ya no dependiente de sus rivales de la ciudad. Sin embargo, detrás de una serie de procedimientos administrativos que avanzaban gradualmente, la idea central nunca desapareció. El Plan A seguía siendo San Siro.
En septiembre de 2024, el alcalde Sala anunció que Milan e Internazionale no renovarían San Siro. Esta decisión crucial pareció un camino específicamente preparado para permitir que los dos clubes continuaran cooperando y permanecieran en la ciudad. En marzo de 2025, los dos clubes presentaron documentos de viabilidad al ayuntamiento. Este voluminoso paquete de materiales reveló el panorama completo del proyecto. También fue en esos meses cuando el tiempo se volvió verdaderamente urgente. Cuando surgió la posibilidad de vender toda la zona al Milan y al Internazionale, esto se convirtió en el factor determinante que permitió a los clubes ver realmente un futuro común cercano al Meazza. Mientras tanto, debido a investigaciones de planificación urbana, el alcalde pospuso la discusión de la venta hasta septiembre de 2025, en una carrera contra el tiempo: el 10 de noviembre, la segunda fase de protección de edificios históricos se activaría para el Meazza, momento en el cual el estadio no podría ser demolido. Finalmente, esta carrera se ganó: los documentos de transferencia para la venta del área del estadio se firmaron el 5 de noviembre, con un precio de 197 millones de euros, cifra que corresponde a la valoración determinada por la agencia tributaria italiana en julio y posteriormente verificada. Esta aprobación permitió que el proceso continuara, a pesar de las apelaciones constantes y los plazos muy ajustados. Mientras tanto, el Meazza sigue en pie en silencio, presenciando a los aficionados que seguirán llegando en los próximos años. Pero frente a la tribuna oeste, la escena está destinada a cambiar. La demolición y construcción transformarán completamente esta zona hasta 2032.
Traducido por IA.
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