La ausencia de fútbol agita el debate sobre su presencia en el once. El 57% de sus partidos en el Manchester City fueron al timón.

Cada día que pasa, se agita más el debate. Crece la corriente que ve en Bernardo Silva el remedio a la falta de juego. De control en el centro del campo, manejo de los tempos, organización. No se le fichó como un creador, pero puede ser lo más parecido en estos momentos. Y el derbi refuerza esta opinión. Porque fue un frasco, más que una garrafa; 15′ en los que el Real Madrid protagonizó su tramo más salvable. Encontró el gol −asistencia suya, a balón parado− y metió el miedo en el cuerpo del Atlético para los minutos finales. Fue un sorbo de agua en el desierto. Y fue con Bernardo Silva a los mandos. De quien se lleva hablando tiempo. A quien se mira para lo que asoma. Su polivalencia es bien conocida. En sus 460 partidos con el Manchester City ha sido mediocentro, pivote, mediapunta, interior derecho, interior izquierdo, extremo derecho, extremo izquierdo, delantero −sí, en 16 ocasiones− y hasta una vez, lateral izquierdo. Es el futbolista camaleónico. Alguien capaz de adaptarse a las necesidades del equipo, amén de su capacidad para leer el juego desde diferentes ángulos. Pero donde más ha jugado y con diferencia, es al timón: 264 partidos fueron en el medio. En el núcleo de la máquina. El 57%. Sabe hacerlo. Otra cuestión es si su rendimiento actual alcanza el listón del Real Madrid. Pero saber, sabe. Lleva años haciéndolo. En el derbi, con el equipo agrietado y por momentos deambulando −aturdido por las circunstancias−, puso cordura. Sólo jugó un cuarto de hora, pero fue el mejor tramo. El equipo recuperó el orden y por momentos mandó. Pese a estar con diez, tuvo la posesión e inquietó a Oblak. En ese tiempo, Bernardo Silva firmó un 95% de acierto en pases (un 80% en los exclusivos al último tercio), puso tres centros (los mismos que Güler) y generó dos ocasiones. Radiografía redondeada con su balón con música para Rüdiger, autor del 2-1 con un cabezazo inapelable. Su primera asistencia con el Real Madrid. Aún no ha marcado. Se marcha a este superparón como el 13º de la plantilla en minutos (282′), ligeramente por detrás de Diomande (292′) y delante de Camavinga (240′). Ha entrado en la primera lista de Jorge Jesus con Portugal; la primera tras la era Roberto Martínez. Portugal se enfrentará a Gales (casa), Noruega (fuera), Dinamarca (fuera) y Noruega de nuevo (casa). En ese orden. Periodo para intentar recuperar el puesto en la selección, tras el doloroso Mundial que vivió. Fue sustituido en el descanso del primer partido −frente a Congo− y sólo jugó 49′ más. De ahí, al Real Madrid, donde ha ido de más a menos. Fue titular en las dos primeras jornadas de Liga −Espanyol y Real Sociedad− y desde entonces, sólo ha estado en un once más. Contra el Rayo Vallecano, para jugar 69′. Entre medias, 13′ frente al Málaga, 26′ contra el Betis y los 15′ del derbi. La pérdida de foco es innegable. Pero el debate está ahí. Uno que encuentra un escollo: para ser titular, debe sentar a Tchouameni o Valverde. Y ambos son considerados, para el cuerpo técnico, futbolistas de la primerísima línea del equipo. Lo más cercano al concepto ‘insustituibles’ que se puede. Carpe diem. Al final, se resume a eso. El día a día irá hablando. Y si sigue haciéndolo en el tono actual, no se acallarán las voces que murmullan alrededor de su figura. De si Bernardo Silva es lo más parecido a un remedio a la falta de juego que tiene esta plantilla. Que no se le fichó como el creador, pero le puede tocar. Las miradas cada vez le apuntan más.