

Con siete cambios respecto al once que arrancó la temporada, el equipo ha encontrado el camino de la victoria.
Dijo Iñigo Pérez tras la derrota ante el Real Betis, que debía tocar las teclas para poder mejorar y cambiar el rumbo de su equipo. Tras ese partido, el Villarreal afrontaba dos partidos seguidos ante Málaga y Levante con la máxima necesidad de ganar, lo que le hizo variar su propuesta inicial. Habló el técnico de buscar la tecla para encontrar los resultados, tecla que ha significado cambiar casi todo su once inicial del inicio de la temporada. De tal forma, que del once inicial de la primera jornada al de la victoria ante el Levante solo repiten tres o cuatro jugadores. Así, el Villarreal arrancó la Liga con Luiz Júnior como portero, con una defensa con Mouriño como lateral, Juan Foyth y Renato Veiga como centrales y con Carlos Romero como lateral izquierdo. Un doble pivote con Pape Gueye y Santi Comesaña, acompañados en las bandas con Nicolás Pepe y Alberto Moleiro. Para jugar en ataque con Ayoze o Gerard Moreno y Georges Mikautadze. Mientras que si miramos el once ante el Levante, el cambio es radical, ya que de aquellas alineaciones iniciales solo quedan Renato Veiga, Pape Gueye, Moleiro y Ayoze Pérez. Cambiando a Luiz Júnior como portero por Peter Gulácsi, dando entrada a Alex Freeman por Santi Mouriño, contando con Pau Navarro por el lesionado Foyth y con Sergi Cardona de lateral izquierdo por Carlos Romero. En el centro del campo Nathan Saliba ha entrado como titular por Comesaña en el doble pivote, mientras que en las bandas juegan Ilias Akhomach por Pepe y Tajon Buchanan por Moleiro. Mientras que en el ataque los cambios son de posición, ya que Moleiro sustituye a Gerard como segunda punta, mientras que Ayoze sustituye a Mikautadze como referente. Iñigo cambió siete jugadores y retocó algunas posiciones, movimientos que por ahora le han dado dos victorias tranquilizadoras.
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