“Cuando me lo dicen sale una sonrisa”, reconoce el campeón. Un Fabián que charla con AS con la misma naturalidad con la levanta trofeos.

Llega después del entrenamiento en Las Rozas a su cita con Diario AS y lo primero que aparece es la sonrisa, de la mano de una naturalidad contagiosa. La misma con la que Fabián Ruiz no regatea tema alguno. Con la que no oculta la ilusión por levantar ese galardón dorado que se entregará en el Palladium Theatre de Londres el lunes 26 de octubre: “¿Por qué no soñar con el Balón de Oro?“. Ya lo decía Laporte, ‘¿y por qué no?’. Sus méritos se recitan de memoria pero uno sobresale: único en alzar Champions y Mundial (“la gente nos da las gracias por la calle”) esta temporada. Titular en ambas. Esa es la realidad. Aunque hablar con Fabián es hablar con ese chico de Los Palacios y Villafrance que se siente más cómodo en el anonimato: “Si estoy en un grupo que no me conocen intento pasar desapercibido, no quiero que me repercuta que sepan a lo que me dedico”. Ni a él, ni a los suyos. Porque ese es su motor, su familia. El que le ha llevado hasta donde está hoy: “Se lo debo todo a mi madre”. Y todo, en su caso, es mucho. La primera, le pregunto por los 19 de julio. ¿Qué tienen? Su boda en 2025 y en este 19 de julio ya sabemos qué es lo que pasó. Sí, pues la verdad que es una fecha muy bonita (sonríe). Pude hacer mi aniversario de boda y también celebrar el Mundial. Así que ese 19 de julio va a permanecer para mí y para mi familia para toda la vida porque es una fecha muy especial. Cuando estuvimos aquí en las puertas abiertas, fue una locura. ¿Qué se siente cuando se es parte de algo que mueve tanto la sangre y el corazón de un país entero? Alegría de poder ver a todo un país contento con lo que hicimos, que fue algo muy bonito. Allá por donde vamos la gente nos muestra su cariño y para nosotros eso es lo más importante. Al final poder ver tanta gente aquí viendo el entrenamiento, cuando vas por las calles, que todavía te sigan dando las gracias por lo que hicimos... Para nosotros es algo especial y bonito. Esas dos estrellas, quedan bien... Sí, la verdad que en el escudo quedan mejor todavía, ya con una quedaba bien. Ahora con dos es increíble. Y haber pertenecido a una generación que cuando ves que formaste parte de esta estrella... Es algo bonito. Pero no es un día, es un recorrido largo, el suyo y el de otros muchos jugadores. Sí, al final es un trabajo de muchos años, de un recorrido constante, de una temporada muy buena, que con el trabajo de todos los compañeros y del míster que venimos haciendo durante bastantes años, pues al final se pudo conseguir algo que teníamos ganas. Sobre todo el país, España se la merecía. Hemos tenido la suerte de ser nosotros los que hemos podido representar esta estrella. Allí, cuando estábamos en los días previos del Mundial, hablamos con su hermana Yamila, que nos decía: “Fabián está más tranquilo que nosotros, que la familia”. Y el día de antes nos comentaban que parecía que ibais a jugar el trofeo Teresa Herrera. ¿Es verdad? ¿Estabais tan tranquilos o el corazón bombea un poco distinto esa mañana? (Sonríe) Bueno, si te soy sincero, me tomo todos los partidos tranquilo, con naturalidad. Es algo que practicamos desde pequeños y que lo vivimos con naturalidad. Al final es algo que sabemos hacer, jugar al fútbol. Como yo le digo a mi familia, si me pusieran a hacer otra cosa, pues a lo mejor sí estaría nervioso. Pero no te voy a mentir que fue uno de esos días que cuando juegas te invade todo, pero una vez que estuve en el banquillo, ahí sí que estaba súper nervioso. Sobre todo porque sabíamos que podía ser algo histórico, algo bonito y que al final se vive con nerviosismo. Principalmente cuando estás fuera, cuando estás dentro lo vives con tranquilidad y centrado en tu trabajo, que es lo que tienes que hacer. ¿Con qué se queda de todo ese día? Ver a la familia, ver a todo un país, vernos a nosotros mismos hacer nuestro sueño realidad... De poder representar a tu país y llevarlo a lo más grande. Ganar un Mundial para un jugador es lo más grande que puedes conseguir y ver a toda la gente, todo un país, toda tu familia emocionada y llorando después de hacer algo histórico... Con eso me quedo, con poder ver a toda la gente que nos representaba y que estaba a nuestro lado feliz. Es lo más bonito. ¿Qué le queda por ganar a Fabián? El año pasado, o sea, la temporada pasada, no puedo pedir más, ¿no? A nivel colectivo no puedo pedir más, lo he ganado todo, han sido unos años increíblemente buenos, sobre todo estos últimos. Hemos podido conseguir a nivel de club la Champions, dos seguidas, que a nivel de club es lo más bonito que puedes ganar. Y también he tenido la suerte de ganar la Euro y el Mundial seguidos. A nivel colectivo es lo mayor que se puede ganar. Y a nivel individual asoma por ahí algo que reluce, el Balón de Oro y todos tienen sus argumentos y usted como el que más, ¿no? Para pensar en él de manera real. Bueno, ¿por qué no? La verdad que a nivel colectivo he sido el jugador que más títulos he ganado. Creo que han sido siete en estos últimos años. Muy contento por esta temporada, por lo que he conseguido. Por lo que he conseguido, sintiéndome importante en el PSG, en la Selección. Eso es importante para un jugador y sobre todo para mí. La verdad es que (el Balón de Oro) es un título muy bonito, que es algo que todo jugador quiere ganar. Que se hable de mí, para mí estoy contento de que me reconozcan por el trabajo que he hecho. Y bueno, a intentar quedar lo más alto posible y, ¿por qué no soñar con él? Suena bien eso de Fabián, Balón de Oro, ¿no? (Sonríe) La verdad que cuando me lo dicen, pues siempre te sale una sonrisa en la cara. Le ha salido. (Sonríe de nuevo) Sí, sí, obviamente no os voy a mentir, a todos los jugadores les gusta que le reconozcan por su trabajo, igual que a otras profesiones. Si tú haces bien tu trabajo y la gente de fuera reconoce que lo estás haciendo bien, que has hecho una buena temporada, gusta que te reconozcan. El Balón de Oro siempre ha sido un trofeo más centrado en atacantes, pero, ¿piensa que quizá con Rodrigo cambió un poco también esa concepción? ¿Cree que se ha ampliado un poco la mira? Todo el mundo sabe que es normal que los delanteros tengan mejores números que los mediocentros, los defensas o los porteros. Es más difícil para un defensor tener los números de un delantero, pero yo creo que en los últimos años se le está dando mucho valor e importancia a otras demarcaciones, que para mí creo que es muy importante. Un equipo lo forman 11 jugadores y los del banquillo, y yo creo que tiene la misma importancia un defensa o un portero que un delantero. En los últimos años hemos visto que lo ganó Modric, Rodrigo. Eso es importante para el mundo del fútbol y para, sobre todo, los jóvenes. Que se fijen también en otras demarcaciones, no solamente la de meter goles, que también es importante. Los partidos se ganan metiendo goles, pero es el trabajo de todo el grupo. Y usted tiene un factor talismán. (Sonríe) A veces no los quiero decir muy alto para que no se rompa esa racha, pero sí, 50 partidos con tu Selección, sin perder... Esperemos que la racha siga por mucho más tiempo. Sería bueno para mí, pero sobre todo para la Selección. Es que el éxito viene de la mano de la exigencia, ¿no? Y a va a traer más exigencia aún. Sí, el míster ya nos lo ha dicho, que del pasado ya no se acuerda nadie, queda para la historia y es muy bonito, pero ahora toca el presente. Lo más difícil en el fútbol es volver a ganar. Una vez que ganas está bien, pero volver a hacerlo otra vez es lo difícil. Esa es la exigencia que tenemos que tener ahora, el volver a querer hacerlo, el volver a seguir ganando. Es algo muy difícil, pero este equipo tiene suficientes armas para hacerlo y vamos con muchísimas ganas a por este título al que también damos mucha importancia. Esperemos estar en la Final Four. Una más sobre el Balón de Oro, ¿quién ve como rivales principales? Bueno, hay muchos jugadores que han hecho una grandísima temporada. Los 30 nominados están ahí por algo y hay muy buenos jugadores que han hecho una buena temporada. Pero si se lo queda alguno del vestuario con los que comparto, pues mejor. No los veo como rivales, sino como compañeros que también se lo merecen estar ahí, se merecen poder ganarlo. ¿Os lo enseñó Dembélé el año pasado? Sí, la verdad, (sonríe) Ousmane es muy cercano y muy cariñoso y lo dice siempre, que el trabajo colectivo te lleva a los premios individuales y que sin la ayuda de tu equipo no lo podía haber conseguido. Nos daba muchas veces las gracias por hacerle mejor entre todos. El míster (Luis Enrique) también le ayudó mucho. Se lo merecía. Y ahora, a la vuelta de vacaciones, ¿han caído mucho vaciles con Vitinha, con Neves, con el propio Ousmane? Al final ganó el Mundial, pero les fuiste eliminando a ellos. Sí (media sonrisa), tenemos un gran vestuario y siempre estamos de broma. Cuando llegamos, pues bueno, la típica broma de que los eliminamos, de que los dejamos fuera... Porque al acabar el partido no era el momento. Pero me mandaron mensajes de felicitación, se alegran por mí, por haberlo ganado. Y ya en el vestuario alguna broma cayó. Le pregunto por los entrenadores que le han marcado en los últimos años. Y empiezo por Luis Enrique. ¿Hay algo que le haya pedido que le haya ayudado a dar ese pasito más o viene un poco por su propia madurez futbolística? Creo que van un poco de la mano las dos. Ya nos conocíamos de la etapa de la Selección y sabía más o menos lo que él pedía, lo que le gustaba. Pero me incitó a nivel defensivo, a mejorar un poco más la faceta de ser más agresivo, de que tenía capacidad a la hora de defender, de robar más balones. Entre esa mejora y lo que ya tenía de base fuimos caminado muy bien desde el principio. Y ya sabemos todo el mundo lo gran entrenador que es. Y lo cercano que es con nosotros. Para nosotros, los jugadores, es muy importante. Una frase del otro Luis, de De la Fuente, fue, en 2024 antes de la Eurocopa, que “si no se llamase Fabián tendría más reconocimiento”... ¿Tiene Fabián ya el reconocimiento que merece? (Asiente) Yo siempre lo he dicho, que estoy contento del cariño que veo de la gente. No pienso más allá de lo que pueden decir, sino en el cariño que me transmite la gente. Tengo el reconocimiento de quien me importa, que son la gente cercana a mí: de los entrenadores que tengo, de los compañeros... Eso para mí es lo más importante, que son los que estoy con ellos en el día a día. En lo que la gente opina no puedo entrar, pero que te reconozcan por el trabajo siempre es bonito. Me contaron hace unos días que se relacionaba con un círculo de españoles en París y que al principio le daba un poco de reparo que supieran quién era el jugador del PSG. ¿Se ha roto también esa barrera de que si usted es Fabián, jugador de fútbol, no pasa nada? Sí, es cierto que cuando voy a un grupo que no me conocen, intento siempre que no me reconozcan, pasar desapercibido al final. He sido una persona un poco tímida, que no quiere que sepan a qué me dedico por lo que repercute. Tanto yo como mi familia siempre hemos sido así, sobre todo mi mujer, mi hermana, que son jóvenes, cuando salen a la calle... intentan decir que no son familia mía por el hecho de que la puedan mirar diferente. Es algo a lo que tenemos que dar naturalidad. Cuesta un poco pero que lo estamos llevando cada vez mejor. Te lo da la madurez. Ese Fabián persona se traslada al campo, es una persona que no tiene ningún problema, ningún follón jugando... Sí, yo creo que al final mi persona no cambia, tanto dentro como fuera del campo. Los valores que me ha transmitido mi familia los intento demostrar. Tanto dentro como fuera del campo. Somos ejemplo para mucha gente, para niños que nos ven diariamente. Al final, bueno, creo que lo que hacemos en el campo, los niños lo llevan afuera. Trato de dar el máximo ejemplo que puedo. Intento ayudar, ya sea a rivales o a compañeros y bueno, ante todo somos personas, mucho antes que jugadores. Para mí eso es lo más importante. ¿Y se para mucho a pensar en aquel Fabián que era niño cuando iba con su madre a la ciudad deportiva y se quedaba durmiendo fuera en el coche? Después de lograr todo lo que ha logrado, ¿tiene momentos de mirar a atrás? ¿De pensar que le diría a aquel niño? Uf, buena pregunta. (Hace una pausa) La verdad que a veces no lo pienso. No veo todo lo que he podido conseguir, después de tanto sacrificio, tanto esfuerzo, desde pequeño sobre todo. (Visiblemente emocionado) Pero no por mí, sino por mi madre, que era la que se sacrificaba, que hizo muchísimo esfuerzo para que un niño pequeño hiciera lo que le gustaba, que era jugar a la pelota sin pensar en el día de mañana lo que iba a poder conseguir o dónde llegar. Mi madre lo que quería era verme feliz, que jugara sin pensar más allá de que pudiera llegar a ser jugador profesional. Y bueno, mirando atrás y al ver todo lo que he podido conseguir y ganar... Es algo increíble, nunca lo iba a poder imaginar... Y ahora la hace feliz a ella. Sí, ella es la que está más feliz. Siempre lo digo, sin ese esfuerzo y sin ese sacrificio de ella nada hubiese sido posible, siempre le estaré agradecido. Ella es la que se sacrificó más que yo. Yo solamente jugaba al fútbol y ella es la que tenía que hacer tanto esfuerzo. Todo lo que tengo y todo lo que he ganado se lo debo a ella.