La Uruguay de Diego Forlán no ha conseguido imponerse a Japón en ningún momento del partido, y los nipones lo han castigado.

Japón y Uruguay se enfrentaban en partido amistoso por nombre, pero con aroma de oficial. 44.070 aficionados llenaban un estadio Miyagi con hambre de partido. Diego Forlán buscaba firmar un buen estreno al frente de la celeste, tras los fantasmas del pasado Mundial. Pero Moriyasu no se lo iba a poner fácil. Japón comenzó muy propositivo los primeros minutos, acumulando posesión y ahogando a la celeste con una presión alta. Uruguay conseguía robar, pero el balón parecía quemarle, dado que la insistencia japonesa les obligaba a jugar en largo. En los duelos Japón tampoco aflojaba. La zaga nipona se hacía fuerte y conseguía recuperar el balón. Tras este eléctrico inicio, la recompensa no tardó en llegar para los nipones. Después de una buena combinación, el balón llegó a Matsuki, que recibe en banda izquierda y tras recortar hacia el interior, al más puro estilo de Robben, disparó un zurdazo pegado a la cepa del segundo palo donde Mele no consiguió llegar. Tras el gol, Japón mantuvo la posesión, apretando tras perdida apagando cualquier opción de contraataque uruguayo. Sin embargo, el gran riesgo que toman en salida de balón les jugó una mala pasada. Con la primera parte llegando a su ocaso, la celeste castigó un error japonés. Fede Viñas recogió el balón en la frontal y disparó a puerta. El intento fue repelido por un buen pie de Hayakawa, pero el rechace fue recogido por un astuto Maxi Araujo que ponía el empate en el marcador. El paso por los banquillos sentó mejor a los de Forlán. Tras el inicio de la segunda mitad, la celeste salió mucho más agresiva, ganando duelos y con más posesión. Japón, por el contrario, se sentía más incomoda, tardando varios minutos en volver a coger el ritmo del partido. Además, el gran desgaste físico de la primera mitad jugó en su contra y la situación parecía pedir a gritos que Moriyasu agitase el banquillo. Con los cambios, ambas selecciones se sintieron más frescas. Empezaron a acumular ocasiones en campo contrario de manera consecutiva. El partido se rompió por completo, con más duelos en cada jugada, posesiones más cortas y con sucesiones de contraataques por parte de ambos equipos. Sin embargo, los goles no llegaron hasta los minutos finales. Cerca del final, Japón volvió a recuperar la claridad con balón de la mano de Kubo y Ueda. Y, en el primer minuto de añadido, Ueda filtraba un gran pase a Shiogai, que definía a la perfección por debajo de las piernas de Mele. El tanto fue revisado por el VAR, momento en el que los charrúas exteriorizaron sus nervios por medio de protestas. El gol subió finalmente al marcador y la celeste se volcó en busca del empate, dejando espacios que los samuráis supieron aprovechar para rematar su faena. Tras un pase filtrado, al que Mele sale sin medir correctamente, Ueda recibió y disparó a portería vacía firmando el 3-1 definitivo. Uruguay suma su primera derrota tras la debacle mundialista. Desde luego, no ha sido el debut soñado de Diego Forlán, pero lo que está claro es que tiene mucho trabajo por delante.