

Corea del Sur se impone ante una débil Ecuador en el debut del español al frente del cuadro asiático. Primer traspie para Gallardo con la Tricolor.
Robert Moreno empieza con el pie derecho su aventura por Asia. Dulce victoria de Corea del Sur ante una Ecuador (3-0) todavía en construcción, en el también debut de Marcelo Gallardo con la Tricolor. Los goles de Oh Hyeon-Gyu, Son y Lee Dong-Gyon fueron suficientes para colocar el broche de oro a una noche de ensueño que por poco se pudo convertir en ‘manita’. De menos a más, pero con varios grandes brotes verdes, la aventura de Robert promete dar de qué hablar. La situación en Corea no era la más positiva. La tempranera eliminación en el Mundial dejó tocada en su orgullo a una selección con potencial para hacer algo más que estar de paso. Robert Moreno llegó con el objetivo de volver a llevarla a lo más alto. No era un partido sencillo, con un Son en ciernes y sin Kang In-Lee, desconvocado por decisión técnica para el choque en una medida que buscaba darle descanso, encima ante otro combinado con mucho que decir. Si el paso de los asiáticos en la cita norteamericana fue mal, para los ecuatorianos fue rocambolescos. Clasificados in extremis, con victoria de por medio a Alemania, a la fase final, cayeron sin dar batalla ante México. Con un técnico destituido de por medio, Sebastián Beccacece, y una crítica feroz por el modelo de juego, Marcelo Gallardo asumió el cargo como el salvador de la mejor generación de la historia del país y con mucho trabajo por hacer. El choque arrancó trabado, casi como si de una batalla campal se tratara. En los primeros compases el colegiado sacó a relucir la tarjeta dorada hasta en tres ocasiones, que finalmente al término del mismo primer acto se convertirían en siete. Mucho ruido y pocas nueces. Sin ocasiones, sin un dominador claro, el fútbol quedó relegado deporte de riesgo, especialmente para un colegiado que se mostró ‘participativo’, con ganas de protagonismo. Con el empate al descanso, se escucharon tímidos pitos de camino al túnel de vestuario Con todo todavía por decidir, Robert Moreno cambió el dibujo en el segundo acto. Presión alta, transiciones rápidas y nada de florituras. Con ese planteamiento, el dragón blanco despertó y de qué manera. Porque en apenas cuatro minutos convirtieron un vendaval de ocasiones en goles en dos actos. Primero, Oh Hyeon-Gyu, que en una galopada se coló hasta la frontal del área y, tras ganarle la posición a Pacho, sacó un latigazo imparable a la escuadra de Galíndez. Y segundo, Son, en una obra de arte de tiro libre que casi podría ser un córner, metió una pelota bombeada al segundo palo. Robert, desde la banda, impasivo. Quedaba mucha tela por cortar, mucho trabajo por hacer. Porque media hora da para mucho y en el fútbol, más. Nilson Angulo dio el primer susto a minutos del segundo y Gallardo, en el último cuarto de hora, hizo borrón y cuenta nueva. De un plumazo, cuatro cambios para revitalizar a su Ecuador, con Anthony Valencia como su gran arma secreta. Hizo de todo el de Flamengo, pero no fue suficiente. Desbocados al ataque, dejaron espacio suficiente para que Corea matara a la contra en transiciones trabajadas. A minutos del final, Bong-Soo Kim metió un pase filtrado para dejar a Lee Dong-Gyeong mano a mano con Galíndez. Tercero y fiesta. En el descuento, con todo el pescado vendido y sin fuerzas, Hwang Hee-Chan pudo cerrar la goleada, pero para qué. Robert Moreno se lleva la mano, la primera de una carrera que apunta a la Copa Asia y a su Mundial, el de 2030.
Manchester United
Real Madrid
Barcelona
Todos los comentarios