

Mantiene a Vinicius en el once, mientras Diomande pide a gritos la titularidad. Tras el parón, la afición quiere a ese Mou que toma decisiones sin titubeos.
En verano todos los madridistas nos ilusionamos de verdad. Seis buenos fichajes, sobre todo en defensa que es donde más falta hacía, y la mano de Mourinho notándose en las llegadas de gente experimentada y con tablas como Dumfries, Konaté, Cucurella y Bernardo Silva. Después de dos temporadas sin un gran título que echarnos a la boca es normal que el club escuchase la voz autorizada del portugués y apostase por gente sin arrugas en el carácter. Para plantar cara a este Barça automatizado de Flick hace falta gente con currículo y con oficio para plantear batalla sin miedo a nada. El curso empezó con buenas victorias y buenas sensaciones. Un Madrid más solidario y más comprometido en el campo. Pero pronto empezaron a llegar las grietas. Vinicius no es Vinicius. Del verano regresó con un llamativo cambio estético y su fútbol siguió el mismo rumbo. No parece él. Le cuesta irse en velocidad, no desequilibra a los rivales y ni siquiera se enfada. No es nuestro Vini. Pero Mou le mantiene en el once y ratifica su confianza en él, mientras Diomande pide a gritos la titularidad. A la vuelta del parón, la afición quiere ver a ese Mou que toma decisiones sin titubeos. Estamos atentos. ¡Diviértete cada día con tu pasión por el deporte! Descubre la sección de Juegos de AS y disfruta de retos entretenidos que, además, te ayudarán a mantener la mente activa. Juega aquí.
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