

Bryan Zaragoza se abre a AS sobre un Espanyol donde anhela estar “mucho tiempo”, el Bayern, España, el Balón de Oro y la calle: “Fui el último de mi quinta
Harto de tantas vueltas, entre un Bayern de Múnich al que le “frustraría” tener que regresar, Osasuna, el Celta y la Roma, considera Bryan Zaragoza (Málaga, 09-09-2001) haber encontrado al fin su “sitio” en el Espanyol, tres años después de su gran irrupción en el Granada. En pleno parón liguero, que aprovecha para poder llegar “casi” al cien por cien a la visita el viernes 9 a una Rosaleda donde “siempre iba de pequeño”, el extremo se confiesa en AS sobre los vaivenes de su carrera, las “espinas” por no haber acudido a la Eurocopa y el Mundial conquistados por España, sus favoritos para el Balón de Oro y, cómo no, ese fútbol callejero del que es uno de los últimos exponentes: “En la calle es donde se aprende la picardía, y muchas cosas buenas y malas”, sentencia. ¿Cómo se digiere un parón de tres semanas cuando se viene de dos derrotas consecutivas con una imagen bastante gris? Preferiríamos haber ganado, puntuado o al menos haber dado una imagen mejor ante el Elche, que fue un día duro, pero estas tres semanas nos van a venir bien para hacernos más fuertes, apoyarnos los unos a los otros, currar más y levantar el ánimo. Dijo Manolo González que debía el Espanyol “volver a la esencia” para ganar en competitividad. ¿Inciden en eso en los entrenamientos? Sí, está claro que hay que cambiar un par de cosas, como suele suceder durante un año, pero creo que más o menos seguiremos haciendo lo mismo, con matices. Al final hay que mantener una identidad y seguirla. ¿Y estamos cerca de ver al mejor Bryan Zaragoza? Sí. Vine con un déficit importante, porque no había hecho pretemporada. Traía una lesión (de rodilla) de la Roma, así que en Alemania no me entrené con el grupo. Ahora, como quien dice, llevo un mes compitiendo, pero no a mi máximo nivel, por eso estas tres semanas me están viniendo bien para estar ya casi al cien por cien a la vuelta. ¿Lo de estar apartado en el Bayern de Múnich, entonces, fue por la lesión? Primero fue la lesión, de la que no me había recuperado cuando empezó la pretemporada. No estaba bien e intentaron que me reforzara. Y cuando ya estaba listo para empezar a competir se estaba dando la opción de venir al Espanyol, o a otros sitios, y me dijeron que con mi salida casi hecha no me iban a meter con el grupo. Dice que tenía otras cosas: ¿por qué eligió al Espanyol? Porque el proyecto que me presentaron yo creo que fue ideal. Tuve claro dónde quería ir. Yo hablé con Manolo, hablé con Monchi, con Miguel Ángel (Gómez), y la verdad es que me transmitieron confianza, ilusión, me gustó mucho el proyecto y me decanté por venir. ¿Qué proyecto le ofrecieron? Me hablaron del largo plazo, que quieren que forme parte del Espanyol mucho tiempo. Eso me gustó, porque yo también quiero estar aquí. Creo que lo he demostrado, que he puesto mucho de mi parte por venir al Espanyol. Creo que este es mi sitio y espero estar aquí mucho tiempo. ¿Le costó gestionar ese aterrizaje en el Espanyol sin pretemporada? Mucha gente piensa que el fútbol es fácil, y no todo es así. No es fácil cuando pasas un mes y medio en un hotel, en Alemania, estás lesionado, apartado y no sabes qué va a pasar con tu futuro. Para un chaval joven es complicado, pero yo he sabido llevarlo bien. Vine donde quería venir y creo que poco a poco me he ido acoplando al equipo; ahora creo que ya estoy adaptado. ¿Le asfixiaba estar en Alemania? Sí. En las dos últimas semanas me pesó mucho estar en Alemania, en un hotel, sin la familia y sin entrenar ni jugar, que es lo que a mí me hace feliz. Es verdad que, si hubiera querido, hubiera salido la primera semana, porque ya tenía ofertas, pero yo quería ir a un sitio donde creía que iba a ser feliz. Entonces, ¿le frustraría si no se dan las condiciones para que el Espanyol pueda ejercer la opción de compra y debe volver a Múnich? Si no se cumple el objetivo o ellos deciden no ejecutarla, tendría que volver a Alemania, claro. Y creo que sí que sería frustrante porque al final yo vine aquí para estar, como he dicho antes, mucho tiempo. ¿Y por qué cree que no ha triunfado en el Bayern de Múnich? Son muchos factores. Era un chico de 20 años que iba al Bayern, uno de los mejores clubes del mundo, si no el mejor. Tenía en mi posición a Musiala, que para mí era el mejor del mundo en ese momento, y además a Sané, Gnabry, Coman… Y puedo dar mil nombres más. Yo venía de jugar en Segunda, solo llevaba diez partidos en Primera, y llega el Bayern. No es fácil: el idioma, el clima, la comida, salir de mi zona de confort… No creo que no haya triunfado por mi nivel futbolístico, creo que es lo que lo rodea. Era un paso muy grande en mi carrera cuando yo no estaba preparado para ese paso. Le serviría para aprender… Sí, claro, a nivel personal, futbolístico, a todos los niveles, ha sido un aprendizaje brutal, el mayor que he tenido. Visto con perspectiva, ¿se arrepiente de haberse ido al Bayern de Múnich tan pronto? No, nunca. Nunca me arrepentiría de haber dado ese paso. Cuando te viene un club tan grande, no puedes rechazarlo. A un chico que comienza le dices “vas a jugar en el Bayern de Múnich” y ni te lo piensas. Venía de ser suplente en Segunda, de jugar de titular los seis últimos partidos, subir a Primera, y llevaba diez partidos cuando me firma el Bayern. Algo así no suele pasar. Y tampoco me arrepiento porque me solucionó la vida, a mí y a mi familia. Quizá le ha desgastado más ir dando tumbos: Osasuna, Celta y Roma en menos de dos años. Es una de las cosas que me han cansado, sí, y es verdad que las primeras veces fueron fallos míos. Pero lo del año pasado iba por otro lado, yo quería conseguir objetivos que no eran posibles en Vigo. ¿Ir al Mundial? Mi objetivo era al Mundial, pero me refiero a otros objetivos internos. De hecho, yo creo que si me quedo en Vigo hubiera ido al Mundial. ¿En Barcelona está ya asentado en una casa? Sí, aquí tengo casa ya desde hace un mes. Vivo con mi mujer, con mi hijo, y me viene otro en camino. Aquí tengo a toda la familia conmigo. Estoy a gusto y feliz. Y la próxima semana, visita con el Espanyol su primer hogar: Málaga. No he llegado nunca a jugar en el Málaga, pero de pequeño siempre iba al estadio. Recuerdo mucho la época de Champions con Isco y Joaquín. Mis primeras épocas de fútbol las viví en La Rosaleda y es un placer volver. Al final, toda mi gente es del Málaga, le tengo mucho respeto y cariño, pero iremos a intentar ganar. Hablando de Isco o Joaquín: ¿tuvo ídolos de infancia? Sí. Para mí, Messi es el mejor del mundo, y también me fijaba mucho en Neymar. De hecho, tiene un primo que se llama Neymar y que apunta maneras en la cantera del Málaga, ¿verdad? Sí. Es un chico bueno, tiene que trabajar mucho, pero apunta maneras porque juega con las dos piernas, tiene calidad. Aún es pequeño. Usted es uno de los últimos futbolistas de calle, una especie que se va perdiendo. Sí, se ha perdido esa libertad de jugar en la calle. Cada día hay menos jugadores así porque se mira más el físico. En las canteras hoy en día se limita, es todo lo que dice el entrenador: dos toques, haz esto o lo otro… Cuando sales a la calle, cada día ves a menos niños jugando a la pelota. Está incluso prohibido en muchos parques. En las paredes pone que está prohibido jugar a la pelota, pero no creo que sea por eso, porque yo de pequeño le pegaba a la ventana de la vecina, mi madre me regañaba y al día siguiente lo volvía a hacer. Más bien es que los niños prefieren estar con la tablet o el teléfono. Antes me preguntaban por mi primo pequeño, y yo creo que una de las cosas buenas que tiene es que coge la pelota, se va a la calle y se pone a jugar; si ve a un chico de 15 años, juega contra él, eso es algo que va a aprender y a ganar en picardía al resto de la gente de su edad. El jugador más importante en la historia del Espanyol, Raúl Tamudo, siempre explicaba que aprendió a jugar a fútbol regateando a abuelas en Santa Coloma… Es que al final, de eso se trata. Da igual si tú tienes 34 años y yo, 25, porque en la calle es donde se aprende la picardía, y muchas cosas buenas y malas. Sobre esto último: ¿alguno de sus amigos en el barrio del 4 de diciembre se quedó por el camino? Uff, de la calle puedo contar muchas anécdotas. Yo salí el último de mi generación, nunca había jugado en una cantera. Mientras amigos míos salían al Málaga, al Sevilla, al Betis o al Madrid, yo no salía, no salía, pero no dejé de seguir mi camino y nunca me rendí. Si llegaba la oportunidad, bien, pero si no llegaba, igualmente yo quería seguir jugando al fútbol porque era lo que me hacía feliz. Y al final de mi último año en Liga Nacional, el penúltimo de juvenil, me llegó. Fui al Betis, al Valladolid y acabé firmando por el Granada. ¿El resto de amigos se perdieron? De todos los que salieron, ninguno ha llegado tan alto. Tengo amigos que jugaban en el Málaga y al final hoy en día están trabajando en otras cosas. Y yo nunca había jugado en esos equipos, pero no me rendí. Seguí, seguí, seguí y al final creo que he sido el que más alto ha llegado. ¿Por qué, además del talento, cree que usted sí y el resto no llegaron? Hay muchas cosas, muchos factores. La suerte también te tiene que acompañar y te tiene que gustar el fútbol. Tienes que ser muy disciplinado, no es jugar y ya está. En el fútbol tienes que descansar, comer bien, estar centrado, decir ‘no’ a muchas cosas, abandonar a tu familia, irte solo a vivir fuera. Son muchas cosas que hay gente que no aguanta, que prefiere quedarse en un lugar, aunque sea a costa de dejar el fútbol que irse a cientos o miles de kilómetros. Conozco a gente que de pequeños se han marchado a clubes y han tenido que volver al cabo de un mes. El fútbol no es fácil, deben juntarse muchas cosas para llegar, y hay muy pocos casos que tengan la suerte de jugar en su tierra, quedarse y triunfar allí. ¿Todo ese sacrificio vale la pena? Sí, sí que vale la pena, aunque es verdad que en el fútbol hay cosas muy bonitas y otras que últimamente no lo están siendo tanto. Por ejemplo, hay cada vez más gente del mundillo que no quiere que su hijo sea futbolista, porque dentro del fútbol también hay gente mala. Pero yo creo que vale la pena. ¡Si todo niño pequeño sueña con ser futbolista! Siendo padre, ¿se le complicaría más ahora tener que marcharse de nuevo al extranjero? No, la verdad es que en Roma ya estuve con mi hijo y no me condicionó, aunque es verdad que prefiero estar en España. Habiendo estado en clubes de España, Italia y Alemania, ¿qué principales diferencias ha detectado? Hay una diferencia enorme, sobre todo de calidad. Creo que no nos damos cuenta de la calidad que tenemos los futbolistas españoles, quizá empezamos a asimilarlo ahora que somos campeones de la Eurocopa y del Mundial, que tenemos una buena Selección. Lo que manda fuera de España es el físico, que es brutal, enorme. Por eso me ha costado mucho en Italia y Alemania, donde la gente quiere físico muy por encima de la calidad. Aquí en España es justamente al revés. Con lo cual, para su fútbol de calle, es ideal jugar en España… Yo pienso que sí. Donde más he rendido y donde más cómodo me encuentro es en España. Es el fútbol que mejor me va. Mencionaba la Eurocopa y el Mundial. Estando tan cerca de haber ido, ¿siente cierta rabia, además de alegría por ellos, cuando la Selección levanta esos títulos? A ver, me alegro porque he coincidido con todos los que han ganado el Mundial. Pero también es verdad que tengo esas espinas, porque al final tomas decisiones que no son correctas, te quitas de un sitio y te metes en otros, pero pienso que todavía me quedan unas cuantas por delante y que engancharé algo. En su primera convocatoria con la Selección, Luis de la Fuente le dijo que fuera usted mismo. Luis es un entrenador muy natural. Es como si fuera tu amigo, tiene esa naturalidad de decirte que si has llegado a la Selección por jugar de una manera, no te va a pedir que la cambies. Le hace ser una persona especial, un líder. ¿Se le parece en algo Manolo González? Sí. De hecho, me dijo cosas parecidas cuando llegué: que sea yo, que haga mi fútbol, que encare… A Manolo nadie le ha regalado estar aquí, no lo ha tenido fácil, ha tenido un camino largo hasta llegar, y creo que por eso también es muy natural. ¿Fue clave Manolo para convencerle de fichar por el Espanyol? Sí, claro que fue muy clave. ¿Por qué? Porque cuando hablé con él, me transmitió confianza, y no es fácil que te transmitan confianza e ilusión. Hablando de ilusiones: ¿a quién le daría usted el Balón de Oro si le dejaran votar? Eso enlaza con lo que decía de que no se le da el valor suficiente a los futbolistas españoles. Yo creo que el Balón de Oro lo tiene que ganar un español sí o sí, no me entra en la cabeza que lo ganen otros. Y si no son Lamine, Fabián… el único que entendería que pudiera ganarlo es Harry Kane. Pero, vaya, solo puede ganarlo un español. A propósito de Lamine, con quien le une una buena amistad, a usted con Granada y Osasuna siempre se le dio bien el Barça. Sabe que si repite en el Espanyol, los pericos le hacen un monumento, ¿verdad? (Ríe) Pueden estar tranquilos, algo haremos, estamos preparándolo… ¡Diviértete cada día con tu pasión por el deporte! Descubre la sección de Juegos de AS y disfruta de retos entretenidos que, además, te ayudarán a mantener la mente activa. Juega aquí.
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