El entrenador celeste atiende a AS para analizar este inicio de Liga y hablar de todo lo referente a su figura. Si siente realizado en Vigo

Nunca había tenido un parón tan largo, ¿cómo lo lleva? Intentando aprovechar el tiempo para trabajar cosas que durante la temporada es más complicado, sobre todo con los jugadores que llevan menos tiempo con nosotros, aunque ya con ganas de competir. Ya fue suficiente. ¿Lo afrontaron como una mini pretemporada? Son tres partes. La primera semana es un poco más de descanso, la segunda ya es más como una pretemporada, viendo cosas del modelo, y la tercera preparando el partido contra el Elche. Y después la Juve… No me dirá que es un partido más. Evidentemente, es un partido especial para todos. Para los que tuvimos la suerte de vivir aquel partidazo en Balaídos es un orgullo jugar este encuentro. Vamos a tener que jugar un partido perfecto para poder ganarlo. ¿Dónde vio aquel mítico 4-0 del año 2000? Estaba en el campo. Lo recuerdo como un hito histórico. Todos los que pudimos vivir aquellos años tenemos recuerdos imborrables y uno de ellos fue aquella goleada a la Juve. Después de ese partido nos sentíamos el mejor equipo del mundo. La peor noticia de este parón fue la lesión de Miguel Román, ¿se temieron que pudiera ser más grave? No, no fue para tanto nuestro miedo. De hecho, lo vemos como algo negativo el tiempo que va a estar fuera para lo que esperábamos. Es un problema menor, nada importante. Ojalá todas las lesiones que tenga en su carrera sean igual de sencillas de recuperar como esta. ¿Qué supone su ausencia? Es un jugador importantísimo para nosotros, que muchas veces nos hace de conexión del banquillo con el terreno de juego. Llevamos tiempo trabajando con él, nos da mucha variabilidad de recursos, tanto en lo ofensivo como en lo defensivo, y es una baja sensible. ¿Es el momento de Burcio? Ya lo estaba siendo, ya había tenido partidos en los que fue importante desde el banquillo y lo va a ser. Tenemos claro que es el futuro del club. Es una oportunidad para él y está preparado. ¿Le sorprendió que se hablara de caso Burcio por no jugar en los cinco primeros partidos? No lo leí, no tengo redes sociales. Poca gente conoce a los jugadores como yo y trato de darles el momento cuando lo considero oportuno, cuando creo que es un contexto más favorable para ellos, cuando llevan más tiempo conviviendo con nosotros y creo que van a estar más tranquilos en todos los procesos que hay alrededor del juego. Nadie me obliga a meter a Burcio ni a ningún canterano, cuando están con nosotros es porque son de mi agrado. El tiempo lo acaba demostrando. Con la lesión de Román, otro debate que surge es si era necesario otro mediocentro en la plantilla. Usted incluso lo pidió públicamente, ¿echa en falta esa pieza? Es la única posición en la que nos quedamos un poco más justos. También es verdad que si Román no se hubiera lesionado y Burcio y Antañón van evolucionando como esperamos, pensaríamos que la posición está bien cubierta. Cuando hay bajas, te acuerdas más de lo que pudiste haber hecho y no hiciste. El momento más tenso del verano fue la rueda de prensa en la que expresó su oposición a la venta de Javi Rueda. Horas más tarde, el club rechazó la oferta. ¿Traía preparado el discurso de casa? No, no. Sabía que era un tema de actualidad, pero tenemos muy poco tiempo para preparar todas las comparecencias que hacemos. La comunicación con el club es fluida. Ellos sabían mi opinión, yo sabía la opinión del club y creo que se malinterpretó como una fricción con la idea de forzar. La decisión ya estaba medio tomada, yo solo trataba de exponer con frialdad lo que el club acabó haciendo público poco después. Es una apuesta arriesgada, valiente, que demuestra que queremos cuidar a nuestros canteranos. Eso es lo que quería explicar. Desde fuera hay dos lecturas: ya sabía que se iba a rechazar la oferta y habla para reforzar esa idea o se expresa con esa vehemencia para forzar al club. El club sabía mi opinión y yo sabía la del club, traté de darle argumentos a una decisión que creía que se iba a acabar tomando. El club ha hecho un esfuerzo importante para retenerlo. Para nada fue una confrontación ni fue un órdago por mi parte. Estamos de acuerdo en el 99% de las cosas y cuando no estamos de acuerdo, acabamos estándolo. ¿Sufrió mucho en los últimos días de mercado? Sí. Yo tengo una percepción del tiempo conmigo que tiene mucho valor. Nuestra manera de trabajar es muy particular en muchas cosas y le doy mucha importancia a retener esos activos. Hay muchos jugadores atractivos en el mercado y siempre es preocupante para mí los últimos días. ¿Hubo alguna oferta que le dejara sin dormir alguna noche? Sí que hubo interés por varios jugadores, además de Rueda. No digo por quién porque ellos prefieren que no se diga. ¿Está intentando convertir a Carreira en el nuevo Mingueza? Dentro de que son distintos, son dos jugadores que interpretan muy bien los espacios, que tienen la valentía de hacer cosas nuevas. Tiene una inteligencia tremenda para identificar lo que vamos cambiando desde fuera y eso nos da muchas variantes. Carreira tiene una capacidad para jugar de espaldas que Mingueza no tiene, de cortar. Nos da recursos que a los rivales les cuesta ajustar. Ha tenido pocas críticas, ¿pero cómo las lleva? Igual que los halagos. Intento normalizarlas, sé que forman parte de mi trabajo. Cuando ganamos se habla mejor y cuando perdemos, se habla peor. Tengo claro lo que soy y lo que quiero que haga mi equipo, las cosas que hago bien y las que no hago tan bien. Intento vivir bastante aislado de eso, aconsejo a la gente que quiera dedicarse a esto que no tenga redes sociales porque no te da una lectura real, ni para lo bueno ni para lo malo, y no te permite estar estable, que es lo más importante. Me han chivado que el que más caña le da es su sobrino André. Sí, sí (risas). Es verdad, es de los más críticos. Es el mayor fan del equipo, es muy celtista y le pone muy nervioso el tema de las alineaciones por lo del Fantasy. Además, tiene sus jugadores favoritos, que quiere que estén siempre en el campo. Son más comentarios de aficionado. ¿Tampoco le filtra a él las alineaciones? No hay ni cinco personas del cuerpo técnico que las sepas antes de que la dé. ¿Tiene pensado repetir algún día un once? Hay veces que iba a repetir y no se ha podido dar por lesión o sanción. No es muy habitual en mí porque creo que cada partido tiene sus connotaciones distintas, porque creo que hubo gente que no estuvo adecuada en el partido o durante la semana, porque creo que la aportación desde el banquillo es necesaria de otra manera. Lo llevo más a un plan de partido. Antes del partido contra el Racing de Santander le acusaron de abandonar la valentía, algo que se evaporó tras el 5-0. Sin embargo, mi sensación es que solo cambió la puntería. Sí, sí, estoy de acuerdo. El resultado marca todo, camufla muchas realidades del juego. Hay partidos en los que el equipo ha ganado bien y no me han gustado algunos comportamientos. Los jugadores que llevan todos estos años con nosotros saben que no hemos cambiado nada de la esencia, de la idea, de cómo queremos ir a por los partidos. ¿El equipo es más competitivo porque ha mejorado en defensa? Muchas veces nuestros partidos estaban vinculados a la energía y vimos que después de jugar tantos partidos, como el año pasado, hubo momentos que nos faltaba esa energía para disputar partidos tan abiertos. Ahí hubo un crecimiento del equipo tremendo que nos hizo sacar muchos más puntos que si hubiéramos jugado tan alegres. Estamos seguros en cualquier zona del campo y eso nos convierte en un buen equipo. Una vez dijo que prefería ganar 5-4 que 1-0. Y lo sigo manteniendo. Evidentemente, prefiero ganar cinco partidos 1-0 que 5-0 contra el Racing, pero en nuestra manera de entender los partidos nos gustaría ser más certeros en la finalización, queremos ir a por el gol, nos gusta buscar la portería rival. Por eso creo que hacer más goles, aunque ganes por la misma diferencia, te da más cosas positivas que ganar y hacer menos goles. Lo cierto es que han mejorado mucho en defensa y hace 24 años que no se encajaban tan pocos goles. ¿Cuál es el secreto? El equipo tiene un perfil de jugador que es capaz de defender en cualquier altura. Somos capaces de apretar alto, pero estamos defendiendo cada vez mejor en bloque bajo y la gente ha entendido que tiene que ordenarse en bloque bajo, que hay que sufrir en muchos momentos. Estamos bien equilibrados, los rivales nos corren poca transición. Jugar en Europa contra equipos que no hemos sido capaces de dominar nos ha hecho mucho callo. Al equipo le da confianza que le lleguen poco y no le hagan gol. ¿Cómo es un día cotidiano de Claudio Giráldez? Salgo de casa a las 8:00-8:30 para llegar aquí a las 8:30-9:00 y empezar a trabajar en una reunión con el cuerpo técnico previa al entrenamiento. Luego nos vamos cada uno a preparar lo que nos toca. Tras la sesión, tenemos reunión con el cuerpo técnico, con nuestra psicóloga Laura, luego cuando se reúnen cuerpo médico y fisios estamos con ellos… Paramos un rato para comer y por la tarde hacemos visualización de entrenamientos y preparación de la siguiente sesión, de la semana y del partido que tenemos más cerca. Intentamos también anticipar el segundo partido que tenemos en la agenda. En muchos momentos de la semana tenemos también actos, como puede ser una entrevista, una publicidad del club, reuniones con la dirección deportiva o con cualquier otro departamento del club. Nos vamos de aquí sobre las 19:30-20:00, dependiendo del día. A partir de ahí, aprovecho para estar con las niñas, nos obligamos a tener algo de ocio por consejo de Laura, la psicóloga, para tener la cabeza despejada y después de dormir a las niñas, le damos alguna vuelta más a la cabeza. Si va al cine o a tomar un café, ¿sigue pensando en el fútbol? Muchas veces me obligo a hacer deporte porque es lo que más me hace desconectar. Uso el pádel para eso. Las niñas sí que me hacen desconectar. Luego, las películas o las series, que me gustan mucho, me cuesta más usarlo para desconectar. El cine sí que me hace desconectar más porque tengo que dejar el móvil, pero es difícil. ¿Cuántos partidos ve en un fin de semana? Veo mucho más durante la semana porque en el fin de semana estás más a tu partido, pero sí que veo partidos de la Liga y sufro con todos porque en todos tienes la sensación de que te juegas algo. Durante la semana veo muchísimos, unos diez o doce. ¿Cómo se prepara un partido de fútbol? Tenemos tres personas en visualización de partidos, que son Borja Oubiña, Rober Fernández y David Areal. Yo veo los dos últimos del rival. Desde que ellos se van anticipando, me llegan un número de clips reducidos, lo uno a lo que yo vi y hacemos una reunión los cuatro para poner en común y para ver qué vamos a hacer nosotros para jugar contra ellos, cómo lo vamos a entrenar y cómo lo vamos a enseñar a los jugadores. Qué parte del juego les vamos a enseñar y qué día lo vamos a hacer. Cuando ya está todo esto controlado, empezamos con la puesta en común del siguiente porque luego no te da tiempo en tres días a reflexionarlo demasiado, tenemos que tener cosas ya anticipadas de por dónde queremos ir. Luego, los pequeños cambios los hacemos en el post partido, por bajas que pueda haber, cosas que no te gustaron o contratiempos del rival. Cada vez lo hacemos mejor y me gusta tener partidos cada tres o cuatro días. Ojalá tengamos tantos partidos durante muchos años. ¿Cómo lleva la fama? Fama me parece excesivo, soy conocido en Vigo. No es lo que más me gusta la verdad, prefiero pasar desapercibido, no me gustan demasiado los focos. Entiendo que forma parte de mi trabajo y estoy muy agradecido al cariño que me da la gente, me gusta hablar con ellos. Soy una persona sociable, pero no considero que hagamos algo tan notorio como para ser tan conocidos. Hacemos un trabajo menor, aunque sí es verdad que damos alegría e ilusión, pero no creo que merezcamos estar tan en boca de la gente. Hago un poco menos de vida social de la que me gustaría porque me gusta pasar desapercibido, sobre todo cuando estoy con mis hijas. No quiero que ellas lo normalicen. El entrenador español está en su mejor momento, con cuatro nominados al Balón del Oro. ¿Cuál es la fórmula del éxito? Es un trabajo de hace muchos años, hemos sido muy pesados en una forma de trabajar, por una identidad que es la selección española y muchos equipos, entre los que nos incluimos, que llevan mucho tiempo trabajando las canteras, sabiendo que no solo hay que pensar en comprar talento ya hecho sino en formar talento. Tenemos una muy buena escuela de entrenadores, que nos vamos retroalimentando entre todos y que hemos tenido muchas figuras que nos han marcado el camino, como Luis Aragonés, por poner un ejemplo. O entrenadores que han triunfado en otras ligas, que antes parecía que el entrenador español solo podía estar aquí. Si usted fuera José Felix Díaz, ¿a quién votaría en el Balón de Oro a mejor entrenador? Es muy difícil, todos han hecho muchos méritos. En este caso, defiendo mucho a la Selección y me iría todo vinculado a la Selección, pero sí tengo que decir que Luis Enrique es muy referente para mí porque lo vi trabajar en el Celta y me parece algo único. Debería estar cerca de ganarlo todos los años. Ojalá pueda algún día ser la mitad de lo que son ellos. ¿Y a qué jugador se lo daría? Cualquiera de la Selección. Si tengo que decir uno, me quedo con Lamine. Me parece que hace algo muy único. Como algo muy personal, diría también a un jugador que me encanta, que es Oyarzabal, pero creo que no lo va a ganar. Lleva dos años y medio de éxito, ¿cuántos equipos le han llamado para ficharle? He tenido interés de equipos, pero estoy donde quiero estar. Agradezco que haya un club que me quiera, pero de momento no me lo planteo y no me veo en otro lado que no sea aquí. Me gusta estar a gusto en los sitios, para mí la felicidad es importante. Evidentemente, un trabajo como el mío no es eterno y si alguna de las dos partes no está a gusto, tendremos que tomar la decisión de separar nuestros caminos. ¿Claudio se irá de Vigo algún día o le tendrán que echar? No me gustaría que me echasen, la verdad (risas). Primero, porque si te echan significa que algo está yendo mal y soy muy celtista, quiero que le vaya bien siempre. Yo en el momento que no me vea motivado, pues habrá que tomar una decisión. Sabemos que estamos marcados por los resultados y lo aceptamos. ¿Pero se ve estando en el Celta 15 años como Simeone en el Atleti o 25 como Ferguson en el Manchester United? No lo descarto. No me veo más allá de 15 años entrenando en general, me parece super difícil nuestro trabajo a nivel mental. No me gustaría hacer mi trabajo sin dar lo máximo de mí. Aspas ya anunció que será su último año. ¿Podrá cambiar de opinión? Creo que él lo tiene muy claro. Lleva mucho tiempo pensando que era su último año y siempre se acaba liando, entonces se ha prometido a sí mismo que será el último. Si el Celta se mete en Champions, ¿será más fácil convencerle? Creo que no hay que presionarle con nada, se ha ganado el derecho a decidir. El año marcará cómo se siente y si le pica el gusanillo, que creo que le va a picar siempre. Cuando más cerca ha estado de la retirada es cuando tuvo los problemas de espalda, lleva muy mal no poder entrenar. Lo primero es que se sienta sano, creo que tiene más que ver con que él se sienta bien. Pero repito, siempre nos dice que es el último año y que lo tiene claro. Todo esto lo digo porque sigue siendo diferencial. Sí, seguramente no los minutos que antes. Si no fuera así, ya no estaría aquí. Él ve que sigue aportando cosas, ha sabido reinventarse muy bien como emblema. Es una persona muy inteligente, se adapta a muchas situaciones. Yo creo que nos sigue aportando, pero él dice que ha tomado una decisión y yo la respeto, no voy a ser igual de pesado que he sido estos tres últimos años con él. Borja Iglesias siempre dice que usted le cambió la vida. ¿Se alegró especialmente porque se proclamara campeón del mundo? Sin duda, muchísimo. Hemos tenido mucho feeling desde el primer momento. Él tuvo un momento de desilusión con el fútbol, se planteó incluso dejarlo y aparecimos en ese momento, fuimos capaces de conectar. Tenemos un punto de vista sobre el fútbol y sobre muchas cosas muy parecido. ¿Cómo fue esa llamada de felicitación? Muy bonita, estaba muy emocionado. Hablamos cuando estaba camino del hotel y me agradeció poder participar en un Mundial. Que en un año o dos haya pasado de plantearse dejar el fútbol a ser campeón del mundo es una lección de vida. Una de las sensaciones de este inicio es Yoel Lago, al que usted reconvirtió de mediapunta a central en juveniles. Yo lo conozco muy bien de mi etapa en el Porriño, que él estaba en Mondariz y jugaba de mediocentro porque era muy superior. Tenía un gen muy competitivo, que es algo muy raro en un niño. Luego yo ya estaba en la estructura del Celta y dimos informes favorables para que pudiese venir. Ahí era mediocentro defensivo, pero con muchas ganas de llegar al área. En juveniles tenía una capacidad tremenda para liderar y cuando empezamos a jugar con tres centrales, medio lo engañamos para que jugase desde atrás y nos diese salida. Él ha sabido adaptarse a la posición, a manejar la línea, a ir a las coberturas, a tener juego aéreo sin ser demasiado alto. La evolución que ha tenido este año te la da la experiencia y el saber que ha cometido errores. A veces esa competitividad le ha llevado a ser demasiado impulsivo, pero también a no sentirse de menos cuando empezó. ¿Renovaría a Starfelt? Primero él tiene que estar bien. Para mí es un jugador importantísimo si está bien. Él tiene que saber que puede competir antes de renovar. Es una persona muy honesta, no va a dar un paso adelante sin encontrarse bien. Hay que tener paciencia, lo primero es la salud y veremos cómo va.