La leyenda del Villarreal atiende a AS en la previa del choque entre el submarino y el Real Madrid. Repasa su carrera y avanza sus próximos pasos vinculados

Hace poco más de cuatro meses que Manu Trigueros (Talavera de la Reina, 1991) dijo adiós al fútbol. El mediocampista devolvió al Villarreal a Primera, para después convertirlo en campeón de Europa League. Tras 12 años en el primer equipo, se convirtió en ídolo del municipio castellonense, al que ha vuelto tras un lapso de dos años en Granada. En un momento que él describe como feliz, Trigueros atiende a AS en una entrevista exclusiva donde ha repasado aspectos de su pasado, presente y futuro. Ha hablado del Real Madrid, próximo rival del Submarino Amarillo y se ha atrevido a mencionar a su favorito para el el Balón de Oro. ¿Cómo se encuentra unos meses después de retirarse? Estoy muy bien, muy feliz. Viviendo una vida completamente diferente. Disfrutando de las pequeñas cosas que te da la vida, disfrutando de mis hijos, de la familia y haciendo una vida normal. No me arrepiento de la decisión de dejarlo. La verdad es que estoy muy agusto. ¿Qué es lo que le lleva a tomar la decisión en ese momento? Yo podría haber seguido algún añito más... Es cierto que mi carrera deportiva ha estado ligada siempre al Villarreal y estos dos añitos en Granada han sido también buenos. Deportivamente no tan buenos, pero mi familia ha estado muy bien. No conseguimos el objetivo de volver el primer año y ya el segundo fue más complicado y con 4 niños pequeños, pesaba un poco más todo. A mí ya me apetecía volver a Villarreal y para seguir dando vueltas en otros equipos, no me compensaba. No tenía ya esas hormiguitas en la tripa cada vez que salía al campo y dije: “lo mejor es disfrutar de la familia y volver a casa. A rasgos generales, ¿ha disfrutado de su etapa como futbolista? Sí, he disfrutado muchísimo, sobre todo del día a día. De conocer a gente espectacular, hacer amigos para toda, la cantidad de viajes... he conocido muchos países y he jugado en un montón de estadios de toda Europa. El fútbol me lo ha dado todo. Yo me fui de 15 años de mi casa en Talavera, a Barcelona, luego a Murcia, llegué con 17 a Villarreal y me fui con 32. Ahora en un corto plazo voy a volver al club (Villarreal) a ayudarles en lo que sea. A ver si puedo encontrar mi sitio y sigo ligado al mundo del fútbol. ¿En qué área del Villarreal cree que puede encajar mejor? Ya me lo ha preguntado mucha gente. En principio voy a probar distintas áreas y vamos a ver donde puedo aportar más. Desde fuera me gusta más ver a los chavales, ver quien puede ser bueno y potenciarlos, pero igual desde dentro no me gusta... por eso quiero probar y ver. Me dan esa oportunidad y lo agradezco y más adelante, me centraré en una cosa concreta. Más allá de la inquietud profesional, ¿Manu Trigueros es futbolero? Sí que me gusta. Cuando analizo algún partido, me gusta. Disfruto mucho más en el estadio que en la tele, aunque ahora con los niños es todo más difícil. A veces intento ponerme algún partido y a las 21:30 estoy dando cabezazos. No por el partido, sino por la situación en casa, que llega la noche y caigo rendido. Sí que me gusta ver fútbol. Si estoy con amigos no estoy tan pendiente, pero si me pongo en serio a ver los detalles de cada futbolista, lo disfruto bastante. Su perfil de cara al aficionado es el de una persona humilde y natural, ¿cómo se lleva una etiqueta como esa en un ámbito en el que no es tan habitual? El que me conoce ya sabe que soy así. Es cierto que desde fuera parece que el futbolista vive en su mundo, pero a mí, igual que a otros compañeros, nos gustan las cosas normales de la vida. El que me ha conocido de cerca, en Talavera o entre mis amigos, sabe que siempre he sido así y el fútbol no me ha cambiado. Tenía un don que he sabido aprovechar bien, he jugado muchos años en primera. También es cierto que esto me ha dado una situación que me ha permitido vivir cosas que otros amigos o gente de mi edad no ha tenido o les ha costado más conseguir. Ahora viviendo en Villarreal mi vida es igual. Voy a comprar, a los bares con mis amigos y me gusta la vida normal. Soy feliz con muy poco. ¿Tiene en Villarreal un grupo de amigos ajeno al fútbol? Sí, al final llevo muchos años aquí y mi mujer es de Villarreal. Al final he conocido buenos amigos fuera del fútbol. Nos solemos juntar, hacemos nuestros arroces, nuestros planes. Nos vamos de viaje, a casas rurales y eso es parte de mi vida también. Este sábado, Real Madrid y Villarreal se ven las caras tras el parón de selecciones, ¿atisba un buen resultado para los suyos? Veo bien al Villarreal, viene de dos victorias antes del parón. Es un parón un poco raro de dos semanas y eso se puede aprovechar. También el Villarreal tiene muchos internacionales que vienen de viajar, pero el Madrid los tiene a todos o casi todos. ¿Cómo cree que se va a desarrollar el partido? El partido va a ser muy entretenido, eso seguro. Iñigo (Pérez) no se deja nada, da igual quién esté enfrente. Hay que estar muy fuertes en los duelos atrás con Mbappé y Vinicius, que en el uno contra uno son letales y eso obliga a tener ayudas constantes. Ahí es donde son más fuertes. El Villarreal tiene mucha calidad como equipo, sobre todo arriba y el Madrid puede dejar algún espacio que otro y eso se puede aprovechar con jugadores como Moleiro, Ayoze, Mikautadze o Ilias, muy buenos entre líneas y al espacio. A partir de ahí, va a ser un partido bonito de ver. Los detalles y los duelos van a marcar la narrativa del partido. ¿Ha notado desde siempre que tenía ese don especial para dedicarse al fútbol? La verdad es que he trabajado muchísimo desde joven pensando en esto. Ya siendo jovencito, tocando el Villarreal C y el Villarreal B, empecé a ver cerca la meta y lo supe aprovechar. Nunca he tenido grandes capacidades como otros. Nunca he sido rápido, ni fuerte, ni muy alto. He sabido aprovechar mis virtudes y he conseguido hacer una muy buena carrera. He jugado casi 600 partidos como profesional y he jugado Champions. Creo que la clave está en aprovechar las virtudes y esconder los defectos. Su estilo como futbolista es muy adecuado para lo que requiere desde hace años la filosofía de la selección española. Sin embargo, nunca llegó a ser internacional, ¿es esa la gran cuenta pendiente de su carrera? Siempre lo he dicho. Es la espinita que tengo, de las más marcadas. He tenido años muy buenos en Primera División, pero es cierto que esos años buenos han coincidido con una selección muy competida. Había alguna plaza que iba rotando y he recibido muchos años la carta de que estaba preseleccionado, pero luego nunca acababa llegando la buena. Igualmente estoy agradecido al fútbol por lo que me ha dado. Por los años en Primera, por haber jugado la Champions, haber ganado la Europa League... me hubiera gustado ir con la selección, defender a mi país. Es lo más bonito que puede sentir un jugador, pero bien el momento o las circunstancias no dejaron que se diera y no pasa nada. En esos años buenos fue un jugador vinculado a grandes clubes, en especial al Atlético de Madrid, ¿cómo de cerca estuvo realmente de fichar por algún otro club? Siempre en los años buenos se me vinculaba a otros clubes y lo cierto que el único paso por encima del Villarreal en España son los tres grandes (Real Madrid, Barcelona y Atlético). Lo cierto que aquí siempre se me ha valorado como se debía y nunca me ha llegado una oferta formal del Atleti o de ningún otro club. Siempre hay rumores, pero nunca he tenido en mis manos algo en firme. Siempre que iba jugando bien, Fernando (Roig), me llamaba, me renovaba y me valoraba como era debido. Siempre he estado muy contento con esa dinámica y he querido devolverlo en el campo. ¿Te hubiera gustado acabar tu carrera en el Villarreal? La salida del Villarreal es el momento más duro de mi carrera. Me quería retirar aquí, pero la vida es así. Alguna vez no pasa lo que tú quieres que suceda. Me dolió mucho tener que salir, pero el fútbol es así. Ahora vuelvo, tengo la confianza de la directiva y cada vez tendremos más. Me hubiera encantado ser un ‘One Club Man’, eso siempre va a ser así. Aun así no me arrepiento. He pasado buenos años en Granada y como allí también jugó mi padre, tenía especial ilusión en conocer el club desde dentro. El momento de salir de Villarreal fue el más duro, ¿cuál fue el más especial? Tengo especial cariño a muchos momentos. El cabezazo del empate en Murcia, el primer gol en Champions y también un partido contra el Atleti que ganamos 3-0, yo metí el primero creo, me cambiaron cerca del final y todo el estadio aplaudiendo, lo tengo en la memoria. Con Marcelino, cuando estábamos en segunda, yo era su revulsivo. Un día me dijo que cuando subiéramos iba a hacer de mí un gran mediocentro y eso se me ha quedado muy grabado y era un entrenamiento. Son tantos que es hasta difícil elegir. ¿Cómo fue ese año en Segunda División? Fue muy duro. Yo era joven y no estaba acostumbrado a la presión de tener un objetivo prioritario y de la afición y la prensa, pero era un año muy importante de cara a volver. No empezamos bien, pero vino Marcelino y tuvo que retocar todo. En enero o febrero estábamos como a 11 puntos del ascenso directo, pero empezamos a ganar cada domingo. La Segunda es dura, lo he vuelto a vivir con el Granada, y eso te hace apreciar lo conseguido en ese año. ¿Es más satisfactorio un ascenso o un título europeo? Como importante para el club, es más importante el ascenso. Si me preguntas a mí, el momento de la Europa League fue muy especial. Ganar y levantar un título con grandes compañeros, es el momento de mayor alegría. Siendo uno de los mayores exponentes del fútbol asociativo, ¿cree que el Balón de Oro de este año debe ser para un jugador español que represente la hegemonía de la selección? ¿a quién votaría si pudiera? Los premios individuales siempre están bien y siempre se tira a los que meten goles. Son los que más se ven y los que deciden partidos. Siempre es una satisfacción recibir ese tipo de reconocimientos. En este año, la hegemonía no es tan clara como cuando estaban Messi y Cristiano. Mbappé tiene unas condiciones espectaculares, pero Lamine Yamal hace cosas increíbles de cara al espectador. Es cierto que el Mundial juega en su contra al no haber brillado como Kane o Mbappé, pero ha sido el mejor durante muchos meses. Si me tengo que mojar, yo creo que se lo merece Lamine por lo que hace dentro del campo. A Kane no le he podido ver mucho, pero su Mundial también es de ese nivel de Balón de Oro. ¿Cómo fue jugar en aquella época en la que reinaban Messi y Cristiano? Con Messi tengo hasta una roja de una entrada que llegué tarde. Es cierto que en la televisión se ve más dura de lo que fue. Yo voy al suelo y la pierna se me levanta, pero ya no llevo fuerza casi. Messi es un tipo educado, nunca decía nada fuera de tono. Le daban por todos lados y solo se levantaba sin decir nada. Verle en directo y poder robarle algún balón me hace sentir mucho orgullo. He disfrutado compitiendo contra él. Siempre intentabas que no tuviera el día y por ejemplo su jugada clásica con Jordi Alba la tienes muy trabajada, pero al final te la clavaba. Cristiano igual. Un competidor nato. Jamás le he visto malas palabras o un mal gesto y me alegro mucho de haber vivido desde dentro del campo esa era de Messi y Cristiano. ¿Tiene alguna anécdota que se haya quedado en la retina de aquella época? Tengo una de la que aprendí. Le pedí la camiseta a uno del Madrid, no voy a decir quién, y me dijo que ya se la había pedido un compañero mío y le dije: “Vale, vale”, no quieres molestar... Entonces me quedé con esa y yo la hice en un partido de Copa del Rey con el Cádiz cuando me pidieron la camiseta. Le dije: “Me la ha pedido tu compañero” y él me respondió: “Pero... ¿tenéis dos, no?”, y el tío tenía razón y se la di encantado. En ese momento me acordé de aquel partido del Madrid y que tendría que haber tenido un poco más de desparpajo y haberlo hecho yo (ríe). ¿Qué camisetas de las que ha cambiado tienen un mayor valor emocional? La de Valerón, que fue la primera que pedí, tiene mucho valor para mí. Él hizo un partidazo con el Depor aquel día y después me felicito, me dijo: “Sigue así chaval, que vas a llegar”. La tengo guardada con mucho cariño. La de Iniesta también es la otra de un jugador grande que más cariño tengo. Luego de buenos amigos y compañeros también, pero lo cierto es que nunca he sido mucho de pedir. En el apartado de entrenadores, ¿quién son los que más le han marcado? Me han marcado tres por encima del resto: Julio Velázquez, que es mi padre futbolístico. Luego Marcelino, que me metió en la élite y he sido de los jugadores que más han estado con él y me hizo un gran jugador. Él me decía: “Manu, tú dos toques”, y la verdad que he conseguido un primer toque y un fútbol a dos toques que han tenido pocos. Lo que hablábamos antes. No he sido fuerte ni rápido y tenía que ser rápido con la cabeza. Eso me lo metió en la cabeza él. El tercero es Emery. Me sacó mucho jugo. Me tiró a banda y me usaba para lanzar a los delanteros. Disfruté mucho con él, también por las charlas. Es un gran entrenador y se ve. Con respecto a Emery, ¿cómo es estar bajo sus órdenes en un proyecto ganador? Es un obseso del trabajo y del detalle. Para mí es el entrenador que mejor encaja las piezas de un puzle en un partido. Hace muy buenas parejas y encajes dentro del sistema, en las bandas, en el centro del campo... cuando no teníamos delanteros, a mí me ponía de falso nueve y me acompañaba de dos rápidos para jugar a mi espalda. Siempre intentaba sacar lo mejor de ti para el equipo. Estaba todo el día en la ciudad deportiva, machacaba muchos los vídeos y luego pasaba lo que él decía y estabas preparado. ¿Cuál ha sido su mejor pareja dentro de un campo de fútbol? La primera pareja que me viene a la mente es Bruno Soriano. Tuvimos 3 o 4 años juntos muy buenos, nos compenetrábamos muy bien. Él era de corte más defensivo y me decía: “Manu, tu vete para arriba que ya me quedo yo”, él abarcaba todo solo y me encontraba muy bien entre líneas y yo ya solo tenía que lanzar a los delanteros. Ha sido un jugador muy polivalente, ¿de qué posición ha disfrutado más? He disfrutado muchísimo de pivote ofensivo cuando era más joven, con Marcelino. Me iba mucho para arriba entre líneas, pero también tocaba mucho defender y más con él. Luego con Emery, que me ponía más en banda, pero de banda falso. Me metía por dentro y siempre me ponía un ‘avión’ de lateral. Me acuerdo mucho que disfruté jugando con Pedraza. Ese año estaba imparable y cada vez que me giraba le veía corriendo y se la tiraba al espacio. Yo siempre he dicho que he sido bueno entre líneas, teniendo paciencia y sabía que tenía que estar preparado cuando llegara el balón para girar rápido y buscar a los delanteros. ¿Jugar al fútbol le parecía fácil? Depende del momento y la sensación. Había partidos que entrabas más dubitativo y otros que ya ibas pensando en ‘sacar un 10’ y que iba a ir todo rodado. También la cabeza y las piernas. He tenido años muy buenos que sabía que iba a ir bien, pero nunca he sido como estos del Madrid, que cuando quieren suben el ritmo... yo tenía que estar perfecto para poder brillar. Cuando bajaba un poquito no podía dar ese nivel competitivo. ¿Qué equipos de fuera de la élite se le hacían especialmente difíciles? Ufff... mira, el Cádiz de Cervera cuando ascendió me costaba mucho. El Athletic Club de Valverde era difícil en su campo por el alma y la intensidad que ponían... también el Celta. Esos sí que eran pesados, en el buen sentido de la palabra (ríe). Han pasado 18 años desde su debut como profesional, ¿dónde se ve en otros 18 años? Quiero ver crecer a mis hijos y verlos felices. También quiero seguir jugando al golf y aprender a esquiar o hacer snowboard, que no he podido hacerlo cuando era futbolista. Dentro del fútbol, quiero crecer en algún departamento hasta ser una persona con cierto peso en un club y me gustaría si puede ser en Villarreal. No quiero viajar mucho, quiero que Villarreal sea mi ‘sede’ y la de mi familia.