El PSG se impone por 3-1 al Le Mans en un encuentro que cambió Fabián Ruiz por completo en el segundo tiempo.

El PSG sumó su tercer triunfo consecutivo en la liga francesa después de imponerse por 3-1 al recién ascendido Le Mans, un equipo que creyó hasta el final, que llegó a empatar en París en la segunda parte y que complicó la noche a los de Luis Enrique. El asturiano recurrió a Fabián en la segunda parte y el español respondió con creces, demostrando que no es casualidad su importancia tanto en el campeón de la Champions como en la selección española. Entró con empate a uno en el marcador y su calidad fue determinante para acercar a los parisinos a la victoria. El PSG es tan superior a la mayoría de sus rivales de la Ligue 1 que Luis Enrique puede permitirse el lujo de dar descanso a Nuno Mendes y Dembélé y sentar a Fabián, Vitinha, Zaïre-Emery, Kvaratskhelia o Désiré Doué. Estas rotaciones, implantadas desde hace un año por el técnico asturiano para llegar en plena forma a la Champions, son las que pueden marcar las diferencias a partir de febrero. Lucho no esperaba a un Le Mans tan valiente, tan osado, y que salió a París a jugarle de tú a tú al mejor equipo de Europa. Los de Videira, incluso, tuvieron ocasiones para adelantarse y para empatar antes del descanso. No es casualidad que el recién ascendido haya protagonizado dos ascensos consecutivos, desde la tercera división a la Ligue 1. Al PSG le bastó una ocasión para exhibir su holgada superioridad técnica. No necesitó más para ponerse por delante en el marcador. Fue de penalti, transformado inesperadamente por Beraldo, al que Achraf, quien lo había provocado, le cedió la pelota para que marcara el primero de los parisinos. La relajación del PSG permitió que el Le Mans, poco a poco, empezara a creer en lo que parecía imposible hasta antes del pitido inicial: soñar con sacar un punto del Parque de los Príncipes. Los Sangre y Oro estuvieron a un paso de empatar, primero con Mafouta, que pecó de inocencia ante Safonov, y después con Yohou, que silenció París con un disparo que rozó el poste. El final del primer tiempo estuvo marcado por una pequeña huelga de 10 minutos por parte de los ultras como respuesta a la retirada de una pancarta que apoyaba las protestas estudiantiles por parte de un miembro de seguridad. Los malos augurios se confirmaron. El Le Mans no iba de farol. Sus exacerbados marcajes individuales se intensificaron en el segundo tiempo, descolocando todavía más a un PSG que seguía amodorrado en el campo y completamente despistado en el gol de Mafouta que supuso el empate de los de Videira. Luis Enrique no esperó y dio entrada a Vitinha, Fabián y Kvaratskhelia, tres campeones de Europa, tres jugadores indiscutibles en el éxito reciente del PSG y el partido quedó visto para sentencia en ese preciso momento. El georgiano necesitó solo seis minutos para ver portería, mientras que el español, eternamente infravalorado, aportó la tranquilidad en el centro del campo. Akliouche se liberó por fin y marcó el tercero. Un triunfo sufrido, pero que relanza definitivamente al PSG de Luis Enrique en su lucha por el campeonato.