Miguel de la Fuente rompió el partido con dos goles tras salir desde el banquillo en la segunda mitad. Chirino anotó el 3-0. Álvaro Morata lo intentó todo,

Fue salir Miguel de la Fuente y todo cambió. En apenas unos minutos de inspiración y acierto, el vallisoletano rompió el partido con dos goles de auténtico killer del área para descolocar a un Leganés que hasta entonces había logrado contener el caudal de talento de los indálicos. Liego todo se les derrumbó. Con el Leganés groggy y desorientado, Chirino, asistido por Quim Junyent, firmó el 3-0 y asestó el golpe definitivo. Con todo resuelto, Rubén Albés decidió sentar a Álvaro Morata (70′). El delantero lo pelea todo, como en sus tiempos de capitán de la Selección española, pero apenas recibe balones y tampoco parece totalmente adaptado a su nueva etapa en Segunda División. También es cierto que no cuenta con futbolistas del nivel de Rodri o Pedri para surtirle de juego. En resumen: el Almería sigue imparable y el Leganés continúa en una preocupante caída libre. El esperado duelo de pistoleros entre Miguel de la Fuente y Álvaro Morata tuvo que esperar porque García Pimienta volvió a dar una oportunidad a Thalys, el delantero por quien el Almería pagó siete millones de euros al Palmeiras. Para el que fuera capitán de la Selección era su quinta titularidad como pepinero. Volvió a quedarse de vacío. El plan de Rubén Albés pasaba por frenar los potentes arranques de su oponente y tratar de entorpecer el torrencial de sus individualidades más destacadas. Todo esto trajo como resultado una primera mitad de escasa calidad donde las defensas se imponían a las delanteras. De lo poco reseñable de este periodo fue un flojo cabezazo de Thalys, en gran posición a las manos de Luca. Arribas, muy vigilado, apenas encontraba espacios para hacer fluir su fútbol, mientras que Cipenga, bien tapado por Naim, Lalo y compañía, no lograba desbordar. Morata, la verdad sea dicha, generaba pocos problemas a Chumi, que lucía una aparatosa máscara protectora, y a Federico Bonini. El 0-0 al descanso era el fiel reflejo de un partido ajedrezado y aburridísimo. Tras el descanso, García Pimienta dio entrada a Miguel por un inoperante Thalys, que sigue sin dar un paso al frente y recuerda más a Appiah que a Darwin Núñez. Y el cambio fue mano de santo. En el minuto 51, aprovechó un gran pase filtrado de Dzodic para sacarse un potente disparo cruzado, imposible para Luca Zidane. Marvel observó impotente la acción, incapaz de interceptar al atacante. No lo celebró por consideración con su antiguo equipo. De la Fuente tiene una cualidad que le hace diferencial además de su capacidad goleadora: hace mejores a sus compañeros porque no es estático a diferencia de Thalys, Arribas reseteó y Cipenga dio un paso adelante. A los 57’ el congoleño, con pierna derecha, metió un balón de oro en el área y Miguel, anticipándose a Marvel e Ignasi Miquel, cabeceó con brillantez al fondo de las mallas. Tampoco lo festejó. Entonces, el Leganés se descosió. Arribas tomó el mando, bien secundado por el talentoso Quim Junyent. Entre ambos fabricaron la jugada del tercer gol, culminada por Chirino con un potente disparo. En nueve minutos de furia, el Almería rompió la baraja. La respuesta de Albés ante semejante cubo de agua helada fue un cambio al más puro estilo NBA: cuatro sustituciones de golpe. Entre ellas, la entrada de Patrick Soko, cedido por el Leganés después de que el Almería no aplicara la denominada cláusula del miedo. No hizo falta. El miedo era pepinero. El resto sobró. El Almería era tan superior que mantenía el control pese a bajar el pistón. Aun así, se mascaba el póquer. En el 88′, Arribas, dueño y señor del partido, conectó un gran disparo que Luca desvió a córner con una magnífica estirada. El Leganés probó fortuna por medio de Álex Millán, convertido en un llanero solitario tras una larga conducción en la que fue sorteando rivales. Su disparo también fue rechazado a córner por Andrés. Acto seguido, Morcillo dispuso de una buena ocasión, desbaratada por Luca Zidane. Lo siguiente fue el pitido final. El Almería se mantiene en órbita y el Leganés continúa desinflándose.