

Pau Cubarsí descansó ante el Getafe para enfrentarse el martes a Osimhen, el jugador ante el que debutó en la Champions con una actuación estelar.
Hay días que marcan la carrera de dónde puede llegar un jugador, días en el que un joven sale del anonimato y anuncia al mundo que va en serio y que hay que estar muy atento a su progresión. En el caso de Pau Cubarsí ese día podría ser perfectamente el 12 de marzo de 2024. El central de Estanyol tenía 17 años y debutaba en la Champions League ante el Nápoles en partido de vuelta de los octavos de final de la competición. Tras años de pena en Europa sin atisbar siquiera los cuartos de final de la máxima competición continental el Barça estaba a un partido de sellar su pase a la siguiente fase. La ida disputada en el estadio Diego Armando Maradona había acabado en empate a uno gracias a un gol de Lewandowski para los blaugrana mientras que el de los italianos lo había logrado Victor Osimhen, que fue un tormento para la defensa blaugrana, especialmente para un Iñigo Martinez, absolutamente superado por el nigeriano. De cara al partido de vuelta, Xavi Hernández se la jugó y dejó en el banquillo al experimentado central vasco para que Cubarsí, de sólo 17 años fuera el marcador de la estrella del conjunto partenopeo. Una apuesta arriesgada porque si bien Cubarsí ya había jugado con el Barça a buen nivel, la prueba de la Champions y ante un delantero como Osimhen era todo un reto. Y el experimento no pudo salir mejor. Cubarsí realizó un marcaje espectacular al nigeriano y acabó siendo nombrado MVP del partido en su debut en la máxima competición europea. Cubarsí estuvo impecable con sus pases y solo falló 4 de los 67 que intentó. Acabó con un 94% de efectividad en el pase como el mejor del equipo y se mostró muy fiable, incluso en momentos de presión de los delanteros del Nápoles. Cubarsí redondeó su gran actuación con 80 intervenciones, el tercero del equipo solo por detrás de Gündogan (89) y Cancelo (82), generó una ocasión de gol con un pase en profundidad hacia Fermín y pese a tener que lidiar con Osimhen, Cubarsí se impuso en tres duelos aéreos, completó con éxito las tres entradas que intentó y logró cinco recuperaciones de balón. Unos números casi perfectos. Al acabar el encuentro, el joven defensa afirmo que “ha sido uno de los mejores días de mi vida. El trofeo de MVP se lo merece todo el equipo. Me gusta jugar con calma. En los duelos intento ir siempre al 200%”. Ante el Getafe, Flick decidió dar descanso a Cubarsí tras el parón donde jugó tres partidos completos con España y con toda seguridad será titular y volverá a enfrentarse a Osimhen, que ya recuperado de sus molestias musculares volvió a jugar el viernes con su equipo. Una nueva edición del duelo que lo cambió todo.
Manchester United
Real Madrid
Barcelona
Todos los comentarios