Un reconocido periodista romano, el artista del famoso mural de Mou en la Vespa y un taxista de la Roma guían a AS por los años romanistas del portugués.

Cuando a las 16:10 horas del 21 de mayo de 2021 la Roma anunció el fichaje de José Mourinho, la vida de la ciudad y de su mitad que siente los goles en rojo y amarillo cambió para siempre. Más de mil quinientos años después, la ciudad eterna volvía a acoger un imperator. Del fútbol, al menos. El portugués tardo un plisplás en ganarse a los tifosi giallorossi y darles, 60 años después, un título europeo, la Conference League. Como ha podido comprobar y casi palpar AS, le siguen queriendo. “Es uno di noi”, te dicen, replicando la pancarta que una vez surgió en la famosa Curva Sud del Olímpico. Este miércoles será recibido con calor fraternal. Una de las imágenes que dio la vuelta al mundo fue la de un mural, al poco de llegar el de Setúbal a la capital italiana, que apareció una mañana en una calle del Testaccio, el barrio que es el cuore del sentimiento romanista. Mou,a lomos de una Vespa, el símbolo mecánico de la ciudad desde 1953 gracias a Audrey Hepburn, Gregory Peck y sus ‘Vacaciones en Roma’. Tan popular se hizo que los hinchas del Lazio lo destruyeron. “Lo tuve que restaurar tres veces hasta que decidí no hacerlo más, también se cargaron el que coloqué hace poco de Totti por su 50 cumpleaños. Pero soy un artista callejero, cuando se deja en la calle ya es de la calle, de todos...”. Se lamenta estoicamente Harry Greb, el pseudónimo bajo el que se esconde un artista y tifoso romanista. Acepta la visita de AS en el popular barrio del Trastevere para explicar los entresijos de esa llamativa obra sobre Mourinho. “Lo la Vespa fue porque aquí a esa moto los romanos la llamamos la specialino, el juego de palabras con The Special One estaba en bandeja y nació la Specialone”. Tanto caló que la Roma, por el cumpleaños del portugués, le regaló una idéntica a la del mural (incluso la montó por Trigoria) y Harry Greb fue invitado a la ciudad deportiva romanista, donde le entregó a Mou un original de su obra y se quedó prendado del magnetismo del técnico. “Fui cauto a darle la mano... y me dio sonriente un abrazo, así es con la gente, es único”, rememora el artista, que pintó tres obras más para el actual entrenador madridista. Tonino Cagnucci, director de Il Romanista, periódico y radio exclusivamente sobre la Roma, niega el comienzo de este reportaje. “No diré que fue un emperador porque es una imagen trillada, pero sí algo muy parecido para los aficionados...” explica a AS. “Fue un amor a primera vista porque Mourinho reúne todas las características de un verdadero romanista, cuando anunciaban su nombre en las alineaciones, el Olímpico temblaba”. ¿Hubo roces con la prensa? Cómo no. “Era un punto medio entre quien le tenía simpatía, quien le tenía antipatía, quien miraba los éxitos europeos y quien miraba la Serie A, que no fue lo mejor de su etapa...”, recuerda Cagnucci, que funde sus dos yo para emitir su juicio más personal. “Para mí, como aficionado y periodista, después de Nils Liedholm es el entrenador más grande de la historia de la Roma por intensidad, por amor y también por resultados”. Alessio, taxista romano y romanista, miembro de la Curva Sud y que el miércoles estará en el Olímpico, también ejemplifica ese sentir. “Al principio fue raro, porque José venía del Inter... pero nos fue ganando con su personalidad. Y casi nos da dos títulos europeos, porque no se nos olvida que nos robaron la final de la Europa League con el Sevilla”. Traza incluso un paralelismo actual. “Con Gasperini pasa un poco lo mismo, estuvo mucho tiempo en la Atalanta y no nos llevamos bien con ellos, pero está haciéndolo bien”. Incisivo, Cagnucci prevé un recibimiento “de amigo” al técnico madridista. “No quiero hablar por toda una afición, pero hubo el sentimiento de que su destitución fue una traición, hasta se le prohibió despedirse de Roma... Por eso creo que Mou va a recibir mucho amor ahora que vuelve”. Todos coinciden, Mou, aunque se fue, es uno de ellos.