

Los golazos de Joel Sánchez, Fitzgerald y Gross dan la primera victoria al Atlético en la Youth League. Obra de arte del 10 con su disparo a la escuadra.
El fútbol siempre ofrece revancha. El pasado queda atrás a una velocidad de vértigo. Bien lo sabe un Taufik Seidu que si el domingo a las 23:00 cometía un penalti pecado de juventud en Alcalá para servir el empate al Zaragoza, el martes a las 16:00 se situaba a los mandos del juvenil en el centro del campo. Las alegrías y las tristezas duran menos de 48 horas. También para Adrián Lis, debutante el domingo con el Madrileño y titular en la Youth League para un triunfo clave contra el Manchester United. Un partido que, tras el respetuoso minuto de silencio por el fallecimiento de Ana Merodio Borja, madre de Koke y Borja Resurrección, este último segundo técnico de Pedro Moya, se encaminó rápido para los rojiblancos. Los red devils no lo fueron tanto. Porque Joel Sánchez arrancó, dribló y golpeó duro y abajo al primer palo. Académico, de extremo caro. A pierna cambiada partiendo desde la izquierda para golpear con la diestra. Se habían disputado diez minutos y el guion de partido ya estaba de cara. Algo que provocó hasta ciertos momentos de relajación con la pelota. Jugar entre centrales, bajar Taufik a recibir y obligar al Manchester United a subir líneas. Tan cómodo se sentía el Atlético que en una pérdida estuvo a punto de generar la ocasión del empate. Lo tuvo Ibragimov, pero su intento de picarla se marchó por encima del larguero. Respondió el Atlético con dos ocasiones clarísimas para hacer el segundo. La maniobra de Fitzgerald en el área driblando rivales hasta rematar cruzado y obligar a actuar a Byrne-Hughes y el centro del propio 10 para encontrar la cabeza de Liz y que el portero del United dejase una parada memorable. El mensaje era claro, para superarle tendría que ser con un remate imparable. Tomó nota Fitzgerald, cuyo derechazo se coló por toda la escuadra tras rozar la madera. Fantástico, golazo para ver una y otra vez. Imparable. El trabajo estaba hecho y en la segunda mitad volvió esa peligrosa relajación. Entregar el balón y cerrarse en campo propio donde solo Mantato encontraba los huecos. Los minutos corrían sin que el Atlético consiguiese reactivarse. Ver a Kai Rooney e intentar encontrar similitudes con su padre Wayne era el atractivo de una segunda parte donde pasaban muy pocas cosas. Hasta que se cansó de esperar Gonzalo Gross. Giro en una baldosa, pared con Trujillano y conducción con la zurda hasta golpear al primer palo, ese remate que ya le había visto a Joel en la banda contraria. El sustituto emulaba al sustituido. Un 3-0 definitivo. El partido no era brillante, pero sí las finalizaciones del Atlético. Tres golazos. Importantes de cara a la diferencia de goles que será determinante para ese Top-6 y las eliminatorias. Cuatro puntos contra Liverpool y Manchester United y una exhibición de pegada para demostrar a Inglaterra que la Academia pisa fuerte año tras año. En homenaje a Borja y a Koke. Ahora que lo repitan los mayores.
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