

Dos meses después de su lesión, todo sigue más o menos igual: el club insiste en en el quirófano como mejor solución, pero el jugador persiste en agotar sus
Frenkie de Jong se encuentra en una encrucijada de consecuencias imprevisibles. Desde que acabara lesionado su participación en el Mundial el pasado 30 de junio, todas las decisiones que ha ido tomando han estado envueltas en un halo de polémica. La primera, y sin duda, la más trascendente, fue jugar los tres últimos partidos del Mundial con dolor en la rodilla derecha. Unas molestias que se fueron agravando alarmantemente, hasta el punto de jugar visiblemente mermado el partido contra Marruecos. Frenkie se excusó, asegurando que los médicos erraron en el diagnóstico, al relativizar sus molestias en la rodilla. Tras la eliminación de Holanda ante Marruecos, Frenkie decidió tomarse unas semanas de vacaciones, regresando el 13 de julio a la Ciutat Esportiva, visiblemente preocupado: el dolor persistía y el hinchazón de la rodilla era más que evidente. Las pruebas a las que se sometió en Barcelona no dejaban lugar a dudas del alcance de la lesión: rotura del ligamento lateral interno de la rodilla derecha. A partir de aquí, al futbolista se le plantean dos soluciones, con sus pros y contras: pasar por el quirófano, que implicaría de cinco a seis meses de baja, pero con la garantía de recuperar casi al 100% su rodilla derecha, o el método conservador, que si funcionaba podría facilitarle regresar en unos tres meses, pero con el riesgo de no tener plenas garantías en la estabilidad de su rodilla. Ante esta tesitura, y contra la opinión de los servicios médicos del club, el jugador decidió el método conservador, asumiendo el riesgo de no recuperarse al 100%. Tras un mes y medio de rehabilitación, el 25 de agosto, Frenkie saltó al campo para probar la estabilidad de su rodilla y las sensaciones, lamentablemente, no fueron positivas, teniendo que retirarse, visiblemente compungido. Con este primer paso atrás en el expediente, el club volvió a la carga, aconsejando a Frenkie hacer borrón y cuenta nueva. Hasta el cirujano Joan Carlos Monllau se citó con el holandés para recomendarle el quirófano como mejor solución. Sin embrago, Frenkie se mantuvo firme en agotar todas las opciones que le ofrecía el método conservador. Ahora mismo, las sensaciones de los protagonistas son más que contradictorias. Desde el club se insiste que el único camino viable para evitar repetir casos como el de Samuel Umtiti y Ansu Fati es el quirófano, pero el futbolista holandés sigue reacio en aceptar la solución del bisturí, consciente que se perdería prácticamente tres cuartos de la temporada. En todo caso, desde el Barcelona se han ido asumiendo decisiones que dejan muy claro las pocas expectativas que tienen con Frenkie a corto y medio plazo: el fichaje de Rodri y la inscripción de Brian Fariñas al primer equipo son pruebas más que fehacientes. En este sentido, desde el club se habla del día a día para hacer valoraciones sobre el estado del jugador, evitando marcar plazos y pronósticos, conscientes que se trata de un asunto especialmente complejo y de consecuencias imprevisibles. El principal problema es que el tiempo sigue corriendo en contra de Frenkie. Se habló, en principio, de cuatro semanas para valorar los efectos del tratamiento conservador, pero ya han pasado más de seis y la situación sigue estancada y sin visos de una solución inmediata. Al nuevo seleccionador de los Países Bajos, Xavi Hernández, le preguntaron en su presentación por el estado de Frenkie, respondiendo que lo más importante era su recuperación completa, consciente que no podrá contar con el blaugrana de cara a su estreno con la ‘oranje’ el próximo 24 de septiembre contra Alemania. De hecho, todo indica que el parón de selecciones, a finales de septiembre, acabará marcando la hoja de ruta definitiva. Si al final se decide el tratamiento quirúrgico, Frenkie no volvería a los terrenos de juego hasta abril, dando prácticamente por finiquitada la temporada. Y si se mantiene en sus trece de seguir como ahora, los plazos de su regreso serían toda una incógnita -en el mejor de los casos estaríamos hablando ya de cara a noviembre-, así como también el estado real de su rodilla derecha.
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